Es un cálido día primaveral, estamos sentados en la terraza del Café Frischhut y el sol nos hace parpadear. Del mercado Viktualienmarkt, con sus coloridos puestos de fruta, nos llega un animado murmullo, nuestra Schmalznudel (rosquilla típica bávara) emite un aroma a masa recién frita que se mezcla con el de un fuerte café. Ése es el sabor de Múnich. Hemos accedido al universo paralelo de la capital del Estado Libre de Baviera, donde se dice “Grüss Gott” en vez de “Guten Tag”, donde aún se usan los trajes típicos en ciertas ocasiones y el cielo es quizás realmente algo más azul. Clichés y sorpresas, preservación de la tradición y orientación hacia el futuro, cosmopolitismo e idiosincrasia. En Múnich todo es posible. “Mei”, dirían los muniqueses, su palabra favorita que viene a decir “¿y por qué no?”.
Pero, ¿cuál es el verdadero Múnich? ¿El lujoso de la calle Maximilianstrasse con sus caras boutiques, el alegre de los que toman el sol en el Englischer Garten, el ambicioso de las dos universidades de elite, el tradicional de las mujeres del mercado, el representativo con sus magníficos edificios, el aldeano, el cosmopolita? En la tercera ciudad más grande de Alemania parece haber cabida para todo.
Más allá de todos los contrastes se impone la inalterable autoconfianza de los muniqueses y la devoción por su ciudad. Les gusta celebrarla, no sólo en la Oktoberfest, y este año, en su 850 aniversario, con más motivo. Los muniqueses están orgullosos de que desde su primera mención en 1158, como pequeño asentamiento de monjes, se haya convertido en una de las metrópolis más prósperas de Europa. La celebración durará todo el verano y los momentos culminantes serán la fiesta de la fundación de la ciudad el 14 y 15 de junio, la fiesta del Altstadtring en julio y la romántica fiesta del puente sobre el Isar en agosto. Además, habrá conciertos, exposiciones, lecturas y proyectos ciudadanos. De todo un poco. Típicamente muniqués. ¡Felicidades!
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FC Bayern München
Cuando el estadio Allianz Arena se ilumina de rojo, significa que el equipo juega en casa. Las estrellas del FC Bayern München –Miroslav Klose, Bastian Schweinsteiger, Lukas Podolski, Franck Ribéry, Luca Toni, Lucio, Zé Roberto– conforman un verdadero “dream team” germano-europeo-sudamericano, que muchos idolatran: existen 2281 clubes de fans del Bayern München y 11,6 millones de fans del club en todo el mundo. El Bayern München es, con 135.700 socios, uno de los clubes de fútbol más grandes del mundo. ¿Y qué club alemán puede alardear de tener como presidente a un “emperador”, Franz Beckenbauer, y de haber tenido tantos éxitos como el Bayern? Entre ellos, 20 títulos de liga y 13 copas DFB: ambas cifras récord. Motivo por el cual el Bayern no despierta siempre grandes simpatías. También porque casi siempre, y especialmente cuando no ha jugado muy bien, consiguen marcar un gol en el momento decisivo. Y porque hay partidos en los que parece haber arrendado el triunfo. El FC Bayern München es un enigma en blanco y rojo. A partir de este verano, el ex entrenador nacional Jürgen Klinsmann deberá encargarse de cosechar aún más títulos y éxitos internacionales al frente del Bayern.
A veces el estadio Allianz Arena se ilumina de azul: significa que juega el 1860 München, los leones, de segunda división.
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Pinacotecas
Están apenas a unos pasos la una de la otra y ofrecen un viaje en el tiempo a través de siete siglos de historia del arte: por las tres pinacotecas de Múnich podría caminarse durante días. La más reciente, la Pinakothek der Moderne inaugurada en 2002, es el mayor museo de arte moderno de Alemania. Reúne cuatro destacadas colecciones de arte, arquitectura, arte gráfico y diseño. En la Alte Pinakothek, un tesoro del arte de la Edad Media hasta el Rococó tardío, cuelgan 80 obras del gran maestro flamenco Rubens. En la Alte Pinakothek se exponen más de 700 cuadros y es una de los más prestigiosos museos del mundo. La Neue Pinakothek cubre el periodo del arte del siglo XIX y fue, cuando se inauguró en 1853, el primer museo de arte contemporáneo.
Los muniqueses deben agradecer esos tesoros al sentido artístico de los reyes bávaros, que coleccionaron arte durante medio milenio. El Estado Libre de Baviera y sus habitantes han continuando cultivando ese amor por el arte. Pero las pinacotecas no son todo lo que Múnich tiene que ofrece en cuestión de arte: los museos Lenbachhaus, Haus der Kunst, Kunsthalle, Antikensammlung, Glyptothek, Villa Stuck... todos ellos ofrecen colecciones y exposiciones al más alto nivel.
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Englischer Garten
El oasis verde de Múnich es más grande que el Central Park de Nueva York y el Hyde Park de Londres: el Englischer Garten comienza en el centro y termina fuera de los límites de la ciudad. Si se entra a él junto al museo Haus der Kunst, en el sur, se puede presenciar un deporte, en realidad no permitido: debajo de un puente algunos temerarios practican surf en el arroyo Eisbach.
En el Englischer Garten pueden practicarse otros muchos deportes: jugar al frisbee o hacer malabarismos, andar en bicicleta o a caballo, nadar, remar, correr... Muchos simplemente se tumban al sol, pasean o caminan desde el pequeño templo clasicista Monopteros hasta el Chinesischer Turm. Allí puede comerse un tentempié y beberse una buena cerveza bávara. Bajo los viejos castaños se sientan estudiantes de la cercana Ludwig-Maximilians-Universität, tradicionalistas con pantalones de cuero, empresarios, turistas de todo el mundo y muniqueses comunes y corrientes. Y en el primer piso del Chinesischer Turm toca una banda de vientos.
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La Wiesn – Oktoberfest
El dialecto bávaro tiene muchas expresiones que sólo se utilizan en Baviera: un “gaudi”, por ejemplo, es una gran diversión, como la que los muniqueses comparten cada año con seis millones y medio de invitados de todo el mundo: la Oktoberfest. No obstante, los muniqueses la llaman sencillamente “Wiesn”, apócope de Theresienwiese, donde tiene lugar la fiesta popular más grande del mundo.
Entonces –y curiosamente siempre en septiembre– llega la hora del “O’ zapft is”, cuando el alcalde perfora el primer barril de cerveza. Ésa es la señal de partida. Lo que sigue son 16 días en estado de excepción que varía, según la hora del día, de fiesta familiar a embriaguez colectiva. Se asan a la parrilla cientos de reses enteras, se sirven unos 70.000 hectolitros de cerveza, se canta, se balancea, se baila. Lo que no puede faltar es la ropa adecuada: los dirndl, lederhosen y lodenjanker.
Muchos han intentado explicar qué se esconde tras esa orgía cervecera: ¿una simple fiesta popular, un ritual tribal, el deseo de desaparecer en la masa? Lo único claro es que todo empezó con la boda de un príncipe en el año 1810 y que hoy se sigue celebrando. Y que es mejor que las almas delicadas eviten pasar por la Wiesn.
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Investigación y ciencia
La Oficina de Fomento de la Economía de Múnich ofrece varios ejemplos extraordinarios del rango de la ciudad en el ámbito científico: en ningún otro lugar de Europa destinan las empresas tanto personal a la investigación y el desarrollo como en Múnich. La región de Múnich/Alta Baviera es una de las que más patentes registra en la Oficina Europea de Patentes y uno de cada tres empleados trabaja en servicios intensivos en conocimiento. Muchos institutos de investigación tienen su sede en Múnich, por ejemplo, la central de la Sociedad Fraunhofer, la mayor institución europea de investigaciones aplicadas, y cuatro de sus 56 institutos. La sociedad Max-Planck, forjadora de premios Nobel, y 11 de sus 78 institutos, también residen en Múnich. El Centro Alemán de Investigación Aeroespacial y el Instituto IFO de investigaciones económicas también tienen su sede en Múnich.
La ciudad es, siete institutos de altos estudios y tres universidades, el segundo mayor centro de enseñanza superior de Alemania. Múnich es la única ciudad alemana con dos universidades seleccionadas en el marco de la Iniciativa de Excelencia: la Ludwig-Maximilians-Universität München (LMU) y la Technische Universität München. Múnich es también líder en ciencias del futuro, como la nano y la biotecnología. Tan sólo dedicados a las nanociencias hay ya 31 institutos. Martinsried (tecnología médica y biotecnología) y Garching (física, tecnología de máquinas) son dos de los “clusters” de investigación de más relevancia internacional.
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Una gran ciudad con calidad de vida
¿Cómo se mide la calidad de vida? La asesoría de empresas Mercer Human Resource Consulting comparó, para su ranking internacional de ciudades, 39 factores políticos, sociales, económicos y ecológicos. En 2007, Múnich ocupaba el octavo puesto entre 215 metrópolis. A los muniqueses seguro que los irritó que otras dos ciudades alemanas, Düsseldorf y Fráncfort del Memo, ocupasen mejores posiciones, puesto que están acostumbrados a ser los mejores de Alemania en este tipo de rankings. Una revista inmobiliaria eligió a Múnich en 2007 por octava vez consecutiva como la ciudad alemana con la mayor calidad de vida. La edición dominical del periódico Frankfurter Allgemeine y el asesor de empresas Roland Berger eligieron en marzo de 2008 a Múnich como la ciudad de Alemania más atractiva para la “clase creativa”.
“Entre el arte y la cerveza, Múnich es como una aldea entre colinas”, escribió el poeta Heinrich Heine hace siglo y medio. Y ello siendo verdad hoy. Quien visita Múnich percibe de inmediato la calidad de vida en la ciudad. Comienza con cierta placidez, al menos en comparación con el ajetreo de otras ciudades de millones de habitantes. Sigue con la gran cantidad de edificios históricos, iglesias –como la Frauenkirche o la Theatinerkirche de estilo barroco italiano–, castillos, museos, eventos culturales, parques y cafés, y se extiende hasta los inusualmente atractivos alrededores: a tan sólo una hora en dirección sur están las primeras montañas alpinas. Aquí les gusta a los muniqueses hacer alpinismo o montar en bicicleta durante su tiempo libre. En invierno, cambian las botas de montaña y la bici por los esquíes. A tan sólo media hora de la ciudad se halla el lago Starnberger See, el segundo mayor de Baviera, y desde aquí, los que no quieran subir montañas, pueden disfrutar de una de las mejores vistas de los Alpes. A los muniqueses les gusta resaltar lo rápido que llegan a Verona, Venecia y al Mediterráneo, aunque amen tanto a su ciudad. Quizás sea la cercanía entre la cultura y la naturaleza, la doble vida de aldea y metrópoli, lo que caracterice a Múnich. Pero puede que sea lo que Thomas Mann expresó mucho más poéticamente: “Múnich brilla”.
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Aeropuerto de Múnich
La revista “Monocle” eligió al aeropuerto de Múnich como “best international airport”, por su arquitectura, su ubicación y sus perspectivas. El aeropuerto, que comenzó a operar en 1992, es el segundo mayor de Alemania.
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Goethe-Institut
El instituto cultural de la República Federal de Alemania es sinónimo de actividad cultural interesante y abierta, así como de enseñanza moderna del alemán. El Goethe-Institut está presente en todo el mundo con 147 institutos. La central de la gran organización de enlace cultural se halla en Múnich.
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Teatros de Múnich
En Múnich hay unos 90 teatros. Una joya del Rococó es el Cuvilliés-Theater. El Estado de Baviera financia su costosa restauración como regalo para la capital en su 850 aniversario. La Bayerische Staatsoper (foto arriba), actualmente bajo la dirección de Kent Nagano, es una de las más famosas óperas del mundo.
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Global players
Unas 100 centrales de empresas tienen su sede en Múnich, entre ellas ocho de los “global players” del DAX 30, índice que abarca las 30 principales empresas alemanas: Allianz, BMW, Hypo Real Estate, Infineon, Linde, MAN, Münchener Rück y Siemens.













