Sr. Ministro Federal Niebel, visto de forma general: ¿qué importancia tiene la política de desarrollo alemana hoy en día desde una perspectiva internacional?
Una gran importancia. Alemania es uno de los mayores donantes del mundo. Además de nuestro trabajo bilateral, somos importantes accionistas de, por ejemplo, el Banco Mundial y de los bancos de desarrollo regionales y uno de los principales contribuyentes de las Naciones Unidas. Aparte de esto, Alemania participa con más de un 20 por ciento en la política de desarrollo a nivel europeo. Ésta es una aportación nada desdeñable.
Alemania fue el primer país de Europa que creó un ministerio para el desarrollo, el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo, abreviado BMZ. En noviembre de 2011, el BMZ celebrará su 50 aniversario. ¿Sigue teniendo la RFA un papel pionero en determinadas áreas de la cooperación para el desarrollo?
Categóricamente sí. Podemos participar de forma decisiva en los procesos internacionales y en el futuro queremos hacerlo en mayor medida, en parte porque actualmente boxeamos en una categoría de peso inferior a la nuestra. Un buen comienzo, por ejemplo, son las conversaciones periódicas con países afines, es decir, con socios que persiguen objetivos similares a los nuestros, entre ellos Gran Bretaña y los países escandinavos.
Un ejemplo: en el documento final de la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Nueva York se recogieron –en parte por iniciativa alemana– aspectos importantes como el crecimiento económico sostenible, el papel del sector privado, así como las contribuciones de la empresa privada.
El Gobierno Federal apuesta de forma explícita por una estrecha cooperación con el sector privado alemán. ¿Cuán estrecha es la línea que separa la cooperación para el desarrollo y el fomento de la economía exterior?
Nuestra cooperación para el desarrollo está orientada a valores, pero también, claramente, a intereses. La ideología de que la política para el desarrollo debe ser meramente altruista es obsoleta. La ayuda sin más crea dependencia. La política de desarrollo liberal considera que un desarrollo económico sostenible en los países en desarrollo, apoyado por un sector privado dinámico, es un requisito fundamental para la reducción de la pobreza, que a su vez contribuye a la solución de otros desafíos urgentes, por ejemplo, en el área del medio ambiente, la salud o la educación. La mejor manera de cooperar es, por lo tanto, poder realizar buenos proyectos en países en desarrollo con capital privado, es decir, no financiados con el dinero de los contribuyentes. Sin embargo, los beneficios de esa contribución para la política de desarrollo son siempre un factor central. Del fomento de la economía exterior propiamente dicho se encarga mi colega el Ministro Federal de Economía, Rainer Brüderle.
La lucha sostenible contra la pobreza y las deficiencias estructurales forman parte de los objetivos de la política de desarrollo alemana. ¿Cómo se traduce esto en concreto en la política alemana?
Nuestro lema es “ayuda a la autoayuda”. Por ello, con nuestro trabajo queremos fomentar las fuerzas de autoayuda en nuestros países contraparte. No es posible hacer que un país se desarrolle desde fuera, sólo se puede fomentar y participar en procesos de desarrollo dentro del país contraparte. El trabajo bilateral concreto lo acordamos con nuestros socios en conversaciones intergubernamentales periódicas, y la implementación de las ayudas económicas va vinculada a avances concretos en materia de desarrollo.
¿Cuáles son los aspectos que usted considera más acuciantes?
La meta de la política de desarrollo, tanto internacional como alemana, es alcanzar los objetivos de Desarrollo del Milenio, cuyo aspecto central es la reducción de la pobreza. Para el Gobierno Federal es especialmente importante la lucha contra la pobreza educativa. La eliminación de déficits estructurales, por ejemplo, de las subvenciones a las exportaciones agrarias de la UE, forma también parte de ello. Quisiera involucrar más en nuestro trabajo a la sociedad civil y al sector privado, tanto en nuestros países contraparte como en Alemania. En este sentido, el BMZ fomenta, entre otras cosas, la asunción de responsabilidad social en la dirección de las empresas y las asociaciones público-privadas. Así, por ejemplo, el BMZ aumenta aún más la eficacia de la política de desarrollo alemana mediante la fusión de las tres organizaciones ejecutoras: DED, GTZ e InWEnt.
¿Hasta qué punto cree que se puedan cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio de aquí al 2015?
La Declaración del Milenio y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, u ODM, son un marco de referencia para la política de desarrollo tanto internacional como alemana. Cinco años antes de la fecha objetivo se han conseguido muchos logros, pero aún quedan grandes desafíos. Entre los logros están la reducción de la cuota de pobreza, que más niños –y casi el mismo número de niñas que niños– reciban una educación básica y la mejora notable del abastecimiento de agua potable. En la parte de objetivos por cumplir, por desgracia, sigue estando el elevado número de niños que mueren antes de los cinco años por enfermedades evitables, la elevada tasa de mortalidad materna y el gran déficit de atención sanitaria. Estamos trabajando para que en los cinco años que restan se preste más atención al respeto de los derechos humanos, al buen gobierno, a la propia responsabilidad de los países contraparte y a la integración del sector privado y la sociedad civil. Entonces existirá la posibilidad de cumplir muchos de los objetivos en muchas regiones.
En el acuerdo de coalición de gobierno entre la CDU y el FDP se recoge que Alemania cooperará “en el futuro con un número limitado de países contraparte”. ¿Dónde participa Alemania más activamente, dónde menos y por qué?
Alemania elige concienzudamente a los socios con quienes colabora. Los criterios más importantes son la orientación al desarrollo del gobierno local, cómo ejerce éste el gobierno, los objetivos ecológicos y políticos, el respeto de los derechos humanos y la importancia del aporte alemán en comparación con el de otros donantes bilaterales o multilaterales, así como aspectos regionales y vínculos creados. La República Federal de Alemania colabora hoy en día con 57 países contraparte. Otros países reciben ayuda en el marco de programas temáticos y regionales, por ejemplo, en el ámbito de la lucha contra el VIH/SIDA, la protección del clima y los bosques o la prevención de crisis.
China también recibe fondos de la cooperación alemana para el desarrollo. ¿Por qué sigue siendo hoy un receptor de ayuda un país exportador tan poderoso?
China ha dejado de ser un país contraparte dentro de la cooperación alemana para el desarrollo. Un país que nos ha superado como líder mundial en exportación no requiere ninguna ayuda al desarrollo en sentido clásico. Por ello, desde el 1 de enero de 2010, el presupuesto para el desarrollo no destina fondos nuevos a la cooperación para el desarrollo con China. No obstante, aún hay proyectos en marcha que no se van a cancelar; si dejáramos “ruinas de desarrollo”, sería como despilfarrar el dinero de los contribuyentes. Además, hemos acordado que China y Alemania seguirán cooperando de igual a igual. Me gustaría que realizáramos proyectos comunes, por ejemplo, en África, para combinar la enorme experiencia en cooperación para el desarrollo de Alemania con la experiencia de China como antiguo país en desarrollo.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) criticó que Alemania no hubiera cumplido sus compromisos financieros. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Alemania se comprometió hace ya 40 años a alcanzar el objetivo de destinar un 0,7 por ciento del producto nacional bruto a ayuda al desarrollo. Sigo manteniendo explícitamente ese objetivo. Para conseguirlo, necesitamos instrumentos de financiación innovadores y una mayor integración del sector privado. Una cosa quisiera dejar clara: a fin de cuentas, lo que más me importa es la eficacia y no la suma de dinero invertida.
Hace un momento aludió a ello: Su Ministerio ha empezado a reformar las instituciones estatales de desarrollo: GTZ, DED e InWEnt. Estas instituciones, reconocidas en todo el mundo, pasarán a formar pronto una organización de cooperación técnica única. ¿Cuáles son las ventajas?
La reforma elimina estructuras dobles innecesarias, consigue una mayor eficiencia, ahorra dinero y aumenta al mismo tiempo la eficacia de nuestro trabajo. Además, hará posible –y esto me parece especialmente importante– que nos presentemos de forma coherente ante los países con los que cooperamos, y que con frecuencia ahora mismo tienen que ver con varias organizaciones diferentes por parte alemana. Por otra parte, la reforma permitirá al BMZ concentrarse en su papel de dirección política, al salir reforzado, mientras que la nueva organización ejecutora –la “Sociedad Alemana de Cooperación Internacional” (GIZ)– se concentrará en hacer lo que indica su nombre: llevar a la práctica los encargos del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo y del Gobierno Federal.
Una pregunta más de carácter personal: ¿Qué proyecto de cooperación para el desarrollo alemán de los que ha visitado hasta ahora le ha impresionado especialmente?
¡La lista sería larga! Como ejemplo citaré el siguiente: una empresa familiar alemana ha construido la primera fábrica de cemento en Namibia. En la fiesta de cubrir aguas, en febrero, nos dimos cuenta de que se podía desarrollar un nuevo proyecto: se ha propagado un arbusto que destruye los pastos. En un principio, los arbustos eran arrancados con la raíz, lo cual, sin embrago, provocaba la erosión del terreno. Llegué a un acuerdo con la fábrica de cemento para que utilizaran, mediante la financiación de un crédito, cosechadoras que recolecten esos arbustos, para que éstos vuelvan a retoñar. Los arbustos serán triturados en una fábrica a construir en el lugar, lo cual a su vez creará puestos de trabajo, y la biomasa se utilizará para la combustión en la fábrica de cemento. De este modo se ahorrarán unas 55.000 toneladas de hulla al año y se liberarán 130.000 toneladas menos de dióxido de carbono a la atmósfera. El Banco de Desarrollo Alemán ofrece préstamos favorables para este tipo de proyectos. Los ganaderos pueden volver a dejar pastar a su ganado y la empresa también se beneficia de ello.
Entrevista: Janet Schayan














