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“Primer tiempo” de Alemania en el Consejo de Seguridad

Alemania es desde hace un año miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU: balance y perspectivas, en una conversación con Peter Wittig, embajador de Alemania ante la ONU.

Entrevista: Janet Schayan

1 Sr. embajador Wittig, Alemania es desde hace un año miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. ¿Cuál es su balance personal luego de este “primer tiempo”?

Nuestra elección al Consejo de Seguridad fue expresión de la gran confianza que se tiene en las capacidades y la confiabilidad de Alemania: aquí se nos ve como una de las naciones industrializadas líderes y una de las voces más importantes de Europa. Pero la elección también estuvo unida a grandes esperanzas, justamente porque continuamente realizamos sustanciales aportes al trabajo de las Naciones Unidas. Este año de 2011 demostró claramente la importancia de las Naciones Unidas, y no sólo por la pertenencia de Alemania al Consejo de Seguridad: Afganistán, Sudán, Somalia, Libia, el conflicto israelo-palestino, y ahora Yemen, Irán y Siria, son todas zonas de conflictos serios, muy importantes también para Alemania y a los que la comunidad mundial debe hallar una respuesta. El lugar para negociar esas “cuestiones de guerra o paz” –aun cuando ello suene algo anticuado– es aquí, en Nueva York. Justamente las transformaciones en el mundo árabe han demostrado qué importancia política tiene el Consejo de Seguridad. Alemania se planteó ayudar a elaborar y diseñar soluciones para todos esos conflictos. Y lo logramos, gracias a un Servicio Exterior realmente presente a nivel global –justamente también en regiones en crisis–, pero particularmente gracias a un eficiente equipo de diplomáticos en la Representación Permanente de Alemania ante la ONU en Nueva York.

2 En 2011 estuvieron en el foco de atención del Consejo de Seguridad las transformaciones en el norte de África y el mundo árabe. Nadie había contado con ello. ¿Qué política ha impulsado Alemania para esa región, en la que se desarrollan nuevas crisis?

Efectivamente, el año pasado estuvo marcado por los procesos en el mundo árabe. Los sucesos sorprendieron a todos y han planteado cuestiones fundamentales completamente nuevas. ¿Quién hubiera pensado que en la primera mitad de nuestra pertenencia al Consejo de Seguridad nuestra mirada se dirigiría mayormente al norte de África y el Oriente Próximo? El Consejo de Seguridad se vio y se ve confrontado allí con desafíos completamente nuevos, y lamentablemente éste no siempre satisfizo nuestras expectativas. En el caso de Siria, el Consejo de Seguridad se vio imposibilitado, debido a un doble veto, de enviar el necesario fuerte mensaje a Damasco. Alemania defendió en Nueva York una política activa y orientada hacia delante. Por poner un ejemplo: en estrecha coordinación con nuestros socios franceses y británicos abogamos muy tempranamente porque el Consejo de Seguridad tratara la crisis en Yemen. Hubo resistencias, pero al final se logró y se llegó tanto a la aprobación unánime de una resolución como a la inclusión del tema en el orden del día del Consejo. Con ello no se solucionó la crisis, pero se logró que las partes en conflicto en el Yemen acordaran iniciar un proceso de transición. Es un primer éxito, al cual nosotros realizamos también un aporte sustancial.

3 No siempre se ha logrado –véase la resolución con respecto a Siria– ejercer la deseada presión política. ¿Es el Consejo de Seguridad un “tigre sin dientes”?

Hubiéramos deseado enviar una fuerte señal conjunta del Consejo de Seguridad al régimen de Damasco. Debido al doble veto de Rusia y China, el Consejo no ha logrado hasta ahora lamentablemente tomar una decisión al respecto. Pero es necesario tener presente que el Consejo de Seguridad solo puede ser tan fuerte como sus miembros se lo permitan. Tanto más importante es para nosotros ejercer influencia en ese organismo y defender nuestras posiciones e intereses. Pues si algo está claro es que cuando el Consejo de Seguridad actúa unánimemente, bien puede tener dientes afilados, como por ejemplo en los casos de Costa de Marfil e Irán. Sin embargo, no es cierto que no se ejerza presión política sobre Assad: junto con socios de la región hemos logrado en la Asamblea General de las Naciones Unidas una muy clara condena de la situación de los derechos humanos en Siria, con un apoyo sin precedentes de la comunidad de Estados. También ello muestra a Assad cuán aislado está internacionalmente.

4 La diplomacia alemana se compromete particularmente con el mejoramiento de la protección de los niños en conflictos armados. ¿Qué se logró en esa área en el Consejo de Seguridad?

Actualmente presidimos el grupo de trabajo “Niños en conflictos armados”, donde podemos impulsar un área prioritaria de nuestra política exterior: la política de defensa de los derechos humanos. En el trabajo cotidiano nos preguntamos cómo podemos mejorar concretamente la situación de los niños en medio de conflictos y crisis. Pues los niños se cuentan a menudo entre las primeras víctimas de la guerra y la violencia… y no pueden defenderse. En esa área trabajamos en muy estrecha cooperación con Radhika Coomaraswamy, la representante especial del Secretario General, y organizaciones de defensa de los derechos humanos. Así logramos en 2011 negociar exitosamente y aprobar una resolución para mejorar la protección de los niños en conflictos armados. Desde entonces, ataques explícitos contra escuelas y hospitales están proscritos por derecho internacional y quienes los cometan pueden ser castigados. Esperamos que ello tenga un poder persuasivo concreto localmente. En algunas regiones de conflictos ya ha surtido efectos.

5 La protección del clima no está considerada un tema clásico del Consejo de Seguridad. No obstante, Alemania aboga porque el Consejo lo aborde. ¿Por qué razón y con qué éxito?

Ya ahora, las consecuencias del cambio climático provocan crisis alimentarias y escasez de agua potable en países isleños del Pacífico y otros. Como efecto del cambio climático, en algunos países del Pacífico Sur se han registrado ya conflictos por la distribución de recursos y desplazamientos de población. Creemos que los conflictos por la tierra, cada vez más escasa, y los recursos, también cada vez más escasos, aumentarán y como consecuencia habrá más población desplazada y más refugiados. Países enteros pueden desaparecer del mapa. Es evidente que la paz mundial está amenazada y pensamos que el Consejo de Seguridad debe intervenir en ello preventivamente. Necesitamos un concepto amplio de política de seguridad, ya que con los instrumentos clásicos no estamos en condiciones de solucionar los problemas y desafíos globales de hoy. En julio de 2011 se aprobó la Declaración Presidencial del Consejo de Seguridad sobre las consecuencias del cambio climático para la política de seguridad, presentada por Alemania. Ello hizo avanzar el debate y ancló el tema en las Naciones Unidas. En la declaración, aprobada unánimemente –después de muy difíciles negociaciones–, el Consejo constató por primera vez que el cambio climático es una potencial amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Ese reconocimiento tiene vastas consecuencias: en todos sus informes –que tienen particular importancia justamente para las regiones en crisis–, el Secretario General deberá tener en cuenta ahora el aspecto del cambio climático. Ello es un notable hito y también un éxito de la diplomacia alemana.

6 El Consejo de Seguridad traspasó a comienzos de 2011 a Alemania la responsabilidad sobre la elaboración del Informe sobre Afganistán. ¿Qué significa esa tarea concretamente?

Hay que saber que en el Consejo de Seguridad, la responsabilidad sobre los informes regionales se halla siempre en manos de sus cinco miembros permanentes. La única excepción es el Informe sobre Afganistán, que se traspasó a Alemania. Es una expresión del aprecio por el compromiso alemán en y a favor de Afganistán. Somos responsables de todas las actividades del Consejo de Seguridad en relación con Afganistán, tanto del apoyo a la reciente conferencia, en diciembre de 2011 en Bonn, como de la prolongación de los mandatos para la misión de las Naciones Unidas y de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad. Alemania asumió simultáneamente la presidencia del Comité de Sanciones contra los Talibanes y Al-Kaida. En esa área logramos importantes avances: logramos dividir el comité en dos partes, una responsable de los talibanes y la otra, de Al-Kaida. Ello fue un proyecto importante y diplomáticamente muy sensible, tanto en relación con la lucha contra el terrorismo internacional como con la política interior afgana. Con la división, ahora podemos acompañar más efectivamente el proceso político interno en Afganistán.

7 Alemania se ve como motor de reformas en las Naciones Unidas. ¿Ve progresos en la discusión en relación con una composición del Consejo de Seguridad que refleje las realidades geopolíticas de hoy?

En nuestra opinión, la composición del Consejo de Seguridad refleja las realidades geopolíticas de 1945 y no las de hoy. África, América Latina y Asia están tan poco representadas como los dos mayores contribuyentes, Japón y Alemania. Pensamos que el Consejo de Seguridad debería adaptarse a la distribución de fuerzas políticas en el mundo actual. Por ello, nuestra exigencia de una reforma de las Naciones Unidas es más que el deseo de un puesto permanente para Alemania. Pero algo está claro: sobre la reforma del Consejo de Seguridad no se negocia en el Consejo de Seguridad, sino en la Asamblea General, donde algún día también se decidirá y donde llevamos adelante perseverantemente el debate con nuestros socios del G-4. No obstante, no será fácil. Con nuestro trabajo en el Consejo de Seguridad queremos demostrar que podemos alcanzar un mayor valor agregado para el Consejo y la pertenencia… y que nuestra pertenencia “hace la diferencia”. Ello podría ser útil para el debate en relación con la reforma.

12.12.2011
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