¿Qué es “R744”? Eso se preguntaron muchos de los 5000 delegados de 182 países que participaron en junio de 2009 en Bonn en las Conversaciones de la ONU sobre el Clima (Bonn Climate Change Talks), preparativas de la Conferencia sobre el Clima que tendrá lugar en Copenhague en diciembre de 2009 con el objetivo de llegar a un acuerdo post Kyoto. El tema del medioambiente les era por lo tanto familiar. Pero muy pocos sabían qué significaba esa críptica abreviatura en grandes letras fijadas sobre las puertas de un minibús VW. El Instituto Federal de Medio Ambiente (UBA) develó finalmente el secreto. “R744” es un líquido refrigerante ecológico para equipos de aire acondicionado para automóviles, sobre la base de anhídrido carbónico. La sustancia es atóxica, incombustible y barata. Y el minibús Volkswagen que la UBA había puesto a disposición es el vehículo de prueba para el nuevo sistema. Para el UBA, fue todo un éxito: “R744” es conocido hoy por muchos especialistas medioambientales en todo el mundo. Y han crecido mucho las posibilidades de que sustituya pronto a los refrigerantes utilizados hasta ahora, dañinos para el clima.
Son esos detalles los importantes para el Instituto del Medio Ambiente: “analizamos, describimos y evaluamos el estado del medio ambiente, para reconocer tempranamente eventuales daños para el ser humano y la ecología”, tal como describe el propio UBA sus actividades. Entre ellas se cuenta eliminar sustancias tóxicas de millones de automóviles. Sus 1400 expertos –en su mayoría economistas, químicos, biólogos y juristas– quieren crear un sistema de alarma temprana para potenciales problemas ecológicos, de acuerdo con el lema del UBA: “A favor del ser humano y el medio ambiente”.
Fundado en 1974, el UBA es la mayor autoridad ambiental en Alemania. Junto con la Oficina Federal para la Conservación de la Naturaleza y la Oficina Federal de Protección Radiológica, el UBA conforma el fundamento científico de la política medioambiental del Gobierno alemán. Los especialistas del UBA investigan en laboratorios en once sedes y miden la calidad del aire en estaciones propias, incluso en la Zugspitze, la cumbre más alta de Alemania. El UBA estudia las consecuencias de las sustancias químicas para los ecosistemas, controla que los detergentes y medios de limpieza sólo contengan componentes autorizados y analiza la calidad del agua potable. La autoridad también encarga investigaciones a instituciones científicas en Alemania y otros países. Todo ello con un objetivo: proporcionar a las instancias políticas propuestas de soluciones para problemas ambientales. Al UBA también pueden recurrir los ciudadanos que buscan información sobre temas ambientales y de salud, no sólo a través de Internet, sino también personalmente en la central, en Dessau.
El espectacular edificio fue terminado en 2005: un bucle de cuatro pisos con oficinas y laboratorios, con un “Foro” para visitantes y un “Atrio” reservado para el personal. El proyecto, del estudio arquitectónico Sauerbruch Hutton, de Berlín, es un conjunto de edificios abiertos en medio de un parque. Y un notable ejemplo de arquitectura ecológica. El UBA fue galardonado en enero de 2009 con el Sello Alemán de Arquitectura Sostenible en oro. Colectores solares sobre el techo proporcionan corriente al equipo de aire acondicionado y uno de los mayores intercambiadores de calor del mundo calienta el aire a temperaturas agradables también en invierno. Un 15 por ciento de la energía consumida en el UBA proviene de fuentes renovables.
Director del UBA es desde septiembre de 2009 Jochen Flasbarth, uno de los más renombrados ambientalistas alemanes. Antes fue director de la ONG Naturschutzbund y director de departamento en el Ministerio Federal de Medio Ambiente. Flasbarth, de 47 años, no teme expresiar opiniones incómodas: inmediatamente después de asumir el cargo exigió un aumento del impuesto ecológico. Y dice que los automóviles eléctricos son algo positivo, pero que mejor sería aumentar el número de autobuses y trenes. El presidente del UBA persigue un claro objetivo: “Una Alemania libre de CO2 hasta el 2050. Le diremos al Gobierno cómo es posible”. “R744” es en ese plan sólo un pequeño paso.













