Las relaciones económicas entre Alemania y Brasil son actualmente tan intensas como nunca antes: unas 60 delegaciones económicas alemanas de alto nivel visitan Brasil en 2011, el año pasado lo habían hecho ya 50. El interés alemán no se limita, sin embargo, a la mayor economía de América Latina. Toda la región, con sus 590 millones de habitantes, se halla actualmente en el foco de interés de muchas empresas alemanas. Era hora, ya que desde los años 1990 el sector privado alemán se había concentrado muy fuertemente en Europa Oriental y China. “Subestimamos y no prestamos la suficiente atención a América Latina”, admite abiertamente Hans-Peter Keitel, presidente de la Federación de Industrias Alemanas (BDI). Un error, pues en ningún otro lugar ocupa la industria alemana posiciones líder tanto como en América Latina. La metrópoli brasileña de São Paulo está considerada, con 1200 empresas alemanas, la mayor ciudad industrial alemana en el exterior. El diez por ciento de la producción industrial brasileña es generado por filiales brasileñas de empresas alemanas. Grupos económicos alemanes se cuentan también en México entre los más importantes inversionistas extranjeros; además, Alemania es el socio comercial más importante de México en Europa. Pero también en Chile, Argentina, Perú y Colombia, empresas alemanas como Siemens, Bayer, Hamburg Süd y el Deutsche Bank operan desde hace tiempo.
En Brasil, empresas alemanas anuncian casi a un ritmo semanal compras de otras empresas, participaciones o inversiones en nuevas instalaciones o redes de distribución. Unos 100 grupos económicos alemanes han iniciado en los últimos doce meses actividades en Brasil, estima la Cámara de Comercio e Industria Brasil-Alemania de São Paulo. “Hoy ya no hay empresa que no tenga a Brasil en su lista de prioridades para inversiones”, dice Stefan Zoller, presidente del Brazil Board en la BDI. Lo mismo vale para México, la número dos entre las economías latinoamericanas. Las cámaras de comercio exterior registran también en Chile, Colombia, Perú y Uruguay una enorme afluencia de empresas alemanas. La razón, según Cornelia Sonnenberg, de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria de Santiago: “Para las empresas alemanas, mercados estables vuelven a ser atractivos, aun cuando sean relativamente pequeños”. Además, los países latinoamericanos son importantes como abastecedores de materias primas, compradores de bienes industriales y plataforma de exportación para EE. UU. y el Lejano Oriente. Los grupos económicos alemanes son bienvenidos: América Latina necesita inversionistas y alta tecnología de Alemania para armarse contra la competencia de China y reducir su dependencia de las materias primas.
América Latina ha capeado bien la crisis económica mundial. Se estima que la región crecerá un cinco por ciento en 2011 y 2012. Los sectores más importantes de las inversiones alemanas desde comienzos de 2011 son transporte, automóviles, energía (electricidad, petróleo, gas), técnica médica, construcción y química. Las empresas apuestan por el sostenido consumo de los latinoamericanos y desean participar en los grandes programas de inversiones en infraestructura y energía en la región. Siemens, por ejemplo, crea un nuevo departamento de investigación en Río de Janeiro cerca de Petrobras, para participar en la explotación de petróleo y gas del gigante energético.
Las inversiones provienen tanto de grandes grupos como de empresas medianas y pequeñas. El fabricante de neumáticos Continental, por ejemplo, anunció recientemente una duplicación de su producción en el noreste de Brasil con la inversión de 90 millones de euros. También BMW planea instalar por primera vez una fábrica de automóviles en América del Sur. Brasil tiene suma importancia para los fabricantes alemanes de automóviles y autopartes: allí fueron producidos en 2010 por primera vez más automóviles que en Alemania. México es interesante como plataforma de exportación a EE.UU.: Volkswagen invertirá en el país dos mil millones de euros hasta el 2013, entre otras cosas, en una nueva fábrica de motores. El objetivo es sobre todo aumentar su participación en el mercado estadounidense.
A las empresas alemanas las atrae la creciente demanda: los 590 millones de habitantes de la región consumen como nunca antes. Los países son hoy importantes mercados de crecimiento para muchas marcas alemanas, como Nivea y Faber-Castell, pero también para fabricantes de productos de alto precio, como Audi y Hugo Boss. Empresas alemanas son exitosas también como abastecedoras de productores locales de bienes de consumo. BASF, por ejemplo, planea producir allí ácido acrílico, material básico para fabricar pañales descartables. “El mercado interno era antes demasiado pequeño, pero ello ha cambiado”, dice Michel Mertens, de BASF. Dos de diez proyectos de inversiones del fabricante de pegamentos Henkel a nivel mundial se llevan a cabo en Brasil.
Muchas empresas alemanas amplían sus inversiones comprando socios locales o creando joint ventures. La cooperación funciona generalmente así: los grupos económicos alemanes ofrecen su tecnología a cambio de información sobre el mercado. “Las empresas están dispuestas también por primera vez a anticipar su aporte, por ejemplo para poner un pie en Brasil”, observa Zoller, de la BDI. Alemania aprecia a América Latina también como confiable abastecedor de materias primas: Brasil suministra mineral de hierro, soja, azúcar, café y biocombustibles. Chile es uno de los mayores exportadores mundiales de cobre, litio y molibdeno. Perú es líder en la exportación de oro, plata y cinc. No obstante, a pesar de la nueva dinámica, muchos aspiran a que todo se acelere más aún. Un ejemplo: Suape, en Brasil, donde surge un gigantesco complejo industrial portuario, un nuevo centro del comercio mundial. Los brasileños quieren ahora atraer ellos mismos grupos metalúrgicos alemanes. En Suape se planea construir siete astilleros. Brasil aspira a ser nuevamente uno de los constructores de barcos líderes en el mundo. Silvio Leimig, director de desarrollo de Suape, está seguro: “Alemania tiene el know-how perfecto para nosotros”.













