No hay interior ni exterior. El edificio es aéreo, ligero, de un plateado reluciente y casi parece que estuviera suspendido. Una escultura transitable de tela y acero. Tras las metálicas luces de la fachada se distinguen los tubos. Los módulos de la exposición del pabellón alemán están unidos entre sí artísticamente. El acero sobresale una y otra vez hacia fuera haciendo que se encuentren las diferentes partes del edificio y mantengan un equilibrio óptico. La arquitectura traduce de este modo el tema del pabellón alemán en la Expo 2010 de Shanghái: “balancity”. Esta palabra, creada a partir de las palabras inglesas balance y city, es un símbolo del equilibrio entre renovación y conservación, entre desarrollo urbano y protección de la naturaleza. Del 1 de mayo al 31 de octubre de 2010, los visitantes pueden realizar un viaje a través de esta “ciudad de las ideas” de 6000 metros cuadrados.
El complejo edificio del pabellón, no obstante, es algo más que una atractiva cubierta. “Hemos hecho hincapié en la sostenibilidad de todos los materiales de construcción”, explica el arquitecto Lennart Wiechell. “El acero se reciclará, igual que el revestimiento del suelo y las paredes y el plateado tejido de membrana que recubre el pabellón”. La estructura reticular de la tela hace que los espacios de la exposición sean agradablemente frescos y de este modo se ahorra energía en la climatización. Cuando finalice la Expo se podrá utilizar para hacer toldos o incluso bolsos. La sostenibilidad no sólo forma parte del programa del pabellón alemán.
Visiones de futuro para la ciudad
La idea de una ciudad en equilibrio es la interpretación que hace la contribución alemana del lema de la Expo “Better City, Better Life”. La Exposición Universal de Shanghái trata de las posibilidades futuras para la vida en la ciudad: unos 240 países y organizaciones internacionales presentan sus visiones durante los 184 días que dura la Expo. Los conceptos son sumamente distintos: Polonia apuesta por un pabellón recubierto con papel, Luxemburgo por grandes superficies verdes. Canadá presenta un sistema especial para aprovechar el agua de lluvia y Chile un tejado ajardinado. Pero a todos los proyectos les une un objetivo: mostrar maneras de conseguir una planificación urbanística sostenible para que se viva mejor en las ciudades del futuro.
Un importante tema. El “milenio de las ciudades” (Kofi Annan) desafía al mundo. Hoy, más de la mitad de las personas viven en ciudades, en 2040 será incluso un 64,7 por ciento. En 1950, Nueva York y Tokio eran las únicas ciudades con más de diez millones de habitantes. Actualmente son 20 y la tendencia es al alza. Hace tiempo que se ha impuesto el término metaciudad para aquellas que tienen más de 20 millones de habitantes como Tokio o Mumbai. Una de las metrópolis que está creciendo con más rapidez es la anfitriona de la Expo, Shanghái, que cada año suma a sus 15 millones actuales 700.000 habitantes nuevos. Pero las ciudades que más rápidamente crecen son las de los países en desarrollo. Las grandes ciudades atraen a la gente como imanes porque en ellas esperan conseguir trabajo y una vida mejor. El especialista estadounidense en cuestiones urbanas, el profesor Mike Davis está convencido: “Todo el crecimiento futuro de la Humanidad se producirá en las ciudades, sobre todo en ciudades pobres”.
Serán los barrios precarios los que crezcan más rápido. Según los cálculos de las Naciones Unidas, hoy en día viven mil millones de personas en los barrios de tugurios de las grandes ciudades; el año que viene serán 27 millones más. Al mismo ritmo crecen los problemas de las megalópolis: menor control social, una infraestructura sobreexigida, un déficit masivo de higiene, enormes montañas de basura. Unas condiciones de vida desoladoras. Los problemas ecológicos también son inmensos. Las ciudades consumen un 75 por ciento de la energía producida en el mundo. Su contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero alcanza el 80 por ciento. La sostenibilidad está en alza en la planificación urbana.
Recorrido por el pabellón I: Niveles de sostenibilidad
Ante la entrada del pabellón alemán, el camino serpentea por una zona verde. La naturaleza desempeña un importante papel en “balancity”. Los estudiantes Jens y Yanyan acompañan a los visitantes a lo largo del camino; de momento virtualmente. El alemán muestra su país a su compañera china y a los visitantes con ayuda de enormes postales parcialmente interactivas. El camino continúa por el luminoso y palpitante canal de un túnel hacia otro mundo en medio del azul profundo del mar. En el “puerto” del pabellón, los visitantes emergen de nuevo. Las gaviotas chillan, los barcos tocan la bocina y la HafenCity de Hamburgo, el mayor proyecto de desarrollo urbano de Europa, aparece como modelo de ciudad del futuro. Al lado, en la “oficina de planificación”, se abre, a partir de un skyline, un nuevo espacio con planos, modelos, bocetos y planos urbanos sobredimensionados. Aquí el tema es el desarrollo urbano sostenible e innovador, la infraestructura urbana como “proceso vivo”. El pabellón presenta proyectos concretos de Alemania: una casa multigeneracional de Stuttgart, el cinturón verde de Colonia, el barrio solar Am Schlierberg en Friburgo. La “oficina de planificación” permite experimentar los diferentes niveles de sostenibilidad: el social, el ecológico y el económico.
Megaciudades – peso político, grandes oportunidades
Las megaciudades obligan a desarrollar estrategias sostenibles. Y abren oportunidades. “Su peso político les otorga una función de pioneras en materia de innovación en el ámbito nacional e internacional”, afirma el investigador urbano y profesor Günter Meinert, representante alemán en la Alianza de Ciudades en Washington. Esta organización respalda diversas estrategias de desarrollo urbano. Un área metropolitana con varios millones de vehículos registrados tiene, evidentemente, una relevancia global en las emisiones procedentes del tráfico, comenta Meinert. Éste considera que Shanghái es un ejemplo positivo: casi dos tercios de los trayectos recorridos en la ciudad son realizados a pie o en bicicleta. Otro ejemplo es la ciudad tailandesa de Bangkok: más de un 40 por ciento de la población utiliza el transporte público de cercanías. Para Meinert, una de las claves para la solución de los problemas de las ciudades es el buen gobierno urbano. Como, por ejemplo, en Bogotá, la capital de Colombia, un país convulsionado por la guerra civil. “Algunos alcaldes extraordinarios consiguieron movilizar a una gran parte de la población con ideas creativas y conseguir con su apoyo, en poco tiempo, mejoras radicales, sobre todo, en el tráfico, la seguridad y la calidad de los espacios públicos”.
Recorrido por el pabellón II: Impulsos para una ciudad sostenible
En el “jardín” del pabellón alemán, las masas de gente parecen estar muy lejos. Collages de vivos colores muestran visiones de islas verdes privadas en la ciudad. El “almacén” ilustra las muchas facetas que puede tener la vida sostenible en la ciudad. En el resplandeciente gran espacio de color rojo oscuro hay estanterías con productos que contribuyen al lema de la Expo “Better City, Better Life”: desde la lavadora que ahorra hasta un 30 por ciento de detergente mediante una dosificación automática, hasta el lápiz ecoeficiente procedente de bosques explotados de forma sostenible. En la “fábrica” pueden verse más impulsos para un desarrollo urbano sostenible. Aquí todo está en movimiento. Los visitantes se deslizan sobre cintas mecánicas, sobre sus cabezas se mueven cintas transportadoras con objetos que representan innovaciones, productos y procedimientos desarrollados por empresas e instituciones alemanas para una ciudad con calidad de vida. Por ejemplo, el robot pingüino. Los movimientos de esta ave inspiraron a los desarrolladores de sistemas de automatización más eficientes. La siguiente estación del pabellón es el “parque”. Un lugar tranquilo de la ciudad donde los pájaros pían y huele a hierba. Bajo las campanas, los visitantes hacen un viaje virtual por parques y jardines alemanes. Desde Shanghái a la Muestra Federal de Jardinería en Schwerin o al jardín zoológico-botánico Wilhelma en Stuttgart, y de vuelta a la metrópoli industrial más importante de China.
Colaboración germano-china
Para el país anfitrión de la Expo, la urbanización es un tema central: China tiene siete ciudades con más de diez millones de habitantes y 175 ciudades con más de un millón de habitantes. En comparación, Europa sólo tiene 66 ciudades con más de un millón de personas. Naciones Unidas estima que de aquí al 2030 las ciudades chinas contarán con 350 millones más de habitantes. Por ese motivo, también la serie de actos, celebrados a lo largo de tres años, “Alemania y China, juntos en movimiento”, está dedicada al tema de la urbanización sostenible. La primera estación fue la capital de provincia Nanjing en 2007. Aquí, un “mapa excursionista verde” mostraba las rutas para llegar a centros de producción de energía solar, geotérmicos y de biogás. También mostraba dónde se obtiene agua caliente ecológica para grandes complejos hoteleros. Otras estaciones fueron Chongqing, Guangdong, Shenyang y Wuhan. En mayo de 2010, esta serie de actos finaliza con el punto álgido de la Expo de Shanghái. Una colaboración para la ciudad del futuro.
Recorrido por el pabellón III: Juntos podemos poner en marcha muchas cosas
En la “central de energía”, el corazón del pabellón alemán, la luz baña el espacio cónico y las gradas para 600 espectadores. En medio cuelga una imponente bola de tres metros de diámetro y 1230 kilos de peso, dotada de 400.000 LEDs. Comienza el espectáculo final. Los visitantes del pabellón se convierten en actores: sus voces y aplausos hacen que aparezcan imágenes en la bola y que ésta oscile. Cuanto más, más intensos los colores. La energía de la bola se refleja en toda la sala: en la balaustrada, en las paredes, en el techo y en el suelo. Se va balanceando hasta que por fin comienza a describir círculos y a pasar zumbando ante los atónitos espectadores. A toda velocidad muestra imágenes cambiantes de Alemania y de “balancity”. Al final, la bola vuelve a detenerse y en ella se distinguen claramente los continentes. El misterioso objeto se ha transformado en un globo terráqueo. Y es que, al fin y al cabo, el futuro urbano es un reto para todo el mundo. Y juntos podemos poner en marcha muchas cosas.














