Qué tienen en común paneles solares en un puesto de salud en Senegal, una planta geotérmica en la Selva Negra y el Teatro de Künzelsau? Que a todos esos proyectos los financian firmas alemanas y son reflejo de la responsabilidad social empresarial, abreviada RSE. Tal como lo definió en 2001 la Comisión Europea, “el concepto de RSE ofrece a las empresas una base para integrar voluntariamente objetivos sociales y ambientales en sus actividades económicas y en las interrelaciones con todos los interesados.” Los interesados son: el personal, los clientes, los proveedores y los inversionistas.
Qué dimensiones puede alcanzar la RSE demuestra la fundación de Melinda y Bill Gates. Con un presupuesto anual de 3.000 millones de dólares –un múltiplo del presupuesto de la Organización Mundial de la Salud–, el fundador de Microsoft apoya en todo el mundo esfuerzos a favor de la igualdad de oportunidades, la atención médica y la educación. Pero también empresas alemanas desarrollan importantes actividades en el marco de la RSE. Sólo uno de numerosos ejemplos: Siemens construyó en China después del reciente terremoto rápidamente centros logísticos completos, para distribuir filtros de agua y aparatos médicos. Pero la RSE no se limita a acciones espontáneas de ayuda. La gama va desde las relaciones con el personal y el fomento de la región donde se halla la empresa hasta medidas ambientales y de protección laboral en Pakistán o Brasil.
Lothar Meinzer, director del Sustainability-Center del gigante de la industria química BASF, dice: “Para nosotros es esencial tener un entorno intacto y por ello contribuimos a fortalecer y ampliar ese entorno.” En BASF, el tema de la sostenibilidad y el medio ambiente no es nuevo. Hoy, BASF está orgullosa de su encargado de protección ambiental, el primero en el mundo, y de su propio Informe sobre CO2. El tema también está presente en la sección de investigación y desarrollo de la empresa. BASF recibió en 2008 un premio como proveedor ecológico de la industria del automóvil, por un nuevo líquido de freno que reduce considerablemente los costos de mantenimiento y eliminación. Meinzer: “De esa forma, la RSE impulsa también las ventas.”
También otras empresas lo ven de la misma manera. Según un estudio de IBM, dos tercios de 250 ejecutivos de primera línea de grupos económicos internacionales encuestados consideran las actividades en el área de la RSE como un instrumento para acceder a nuevas fuentes de ingresos. Y el experto de BASF dice: “Debemos tratar de incluir también en ello a las pequeñas y medianas empresas.” Pero éstas ya hace tiempo que desarrollan actividades en el marco de la RSE. El fabricante de tornillos y tacos Würth apoya a museos y teatros en Künzelsau, la empresa de fabricación de máquinas de moldeo por inyección Arburg fomenta la eficiencia energética y el personal de la firma de productos fotovoltaicos Schott Solar equipó con ayuda de la empresa un puesto sanitario en Senegal con paneles solares.
Si bien mucho se hace en las PYMES en cuanto a RSE, sólo algo menos del 38 por ciento presenta sus esfuerzos en los informes de negocios y sólo una de cuatro la utiliza para campañas de relaciones públicas y marketing, según se constató en un estudio de la Fundación Bertelsmann. Como las grandes empresas, también las más pequeñas recurren a la RSE para motivar al personal. Así lo confirma una reciente encuesta de la Comisión Europea, en la que se comparan empresas pequeñas y medianas de Alemania, Francia y Polonia. Las empresas de los tres países esperan que su compromiso para con el medio ambiente y la sociedad les redunde en buena reputación. Ello concuerda con el principio de Robert Bosch de comienzos del siglo pasado: “prefiero perder dinero y no confianza”. Al fin y al cabo, un motivo de la responsabilidad social de las empresas es la preocupación por la “buena fama”.
Las nuevas exigencias planteadas a las empresas ocupan también a Ludger Heidbrink, director del Center for Responsibility Research, en Essen. Para Heidbrink, ello está vinculado también con que el Estado se retira de muchos ámbitos. “A veces se cree que la RSE es una hoja de parra o una especie de autobombo”, dice. “Pero la RSE no es una moda ni una mera estrategia empresarial”, resalta el científico. Heidbrink sabe que las compañías que se atienen a la gobernanza empresarial logran en bolsa un valor en promedio 20 por ciento mayor. Por gobernanza empresarial se entiende la gestión responsable de empresas. Los participantes en los mercados internacionales de capitales descubren cada vez más la sostenibilidad como fuente de dividendos.
Como existen pocos estándares vinculantes para la RSE, es difícil realizar comparaciones. La poco clara situación revela para Dieter W. Horst, experto en RSE de la auditoría PricewaterhouseCoopers, también un problema más profundo, que describe con las palabras de un cliente: “Cuando publicamos el tercer Informe de Sostenibilidad nos dimos cuenta de que no teníamos una gestión de la sostenibilidad”. En las empresas se practica la RSE, pero todavía hay que mejorar la sistemática, una eficiente convergencia y un acoplamiento estratégico, dice Horst.
El gobierno alemán impulsó durante muchos años el tema de la sostenibilidad. Ahora en el orden día se halla la RSE. “Necesitamos una mayor coordinación entre las empresas, la sociedad y la política”, dice Olaf Scholz, Ministro Federal de Trabajo y Asuntos Sociales. En su discurso de apertura de la primera conferencia sobre RSE, a fines de mayo en Berlín, agregó que la responsabilidad social de las empresas es sinónimo de esa coordinación y una versión contemporánea de la idea de la economía social de mercado. El Gobierno Federal resalta que con su Estrategia RSE se adhiere a la “Declaración de principios de la Organización Internacional del Trabajo sobre empresas multinacionales y política social”. Para el Gobierno alemán, otros instrumentos son los principios de la OCDE para empresas multinacionales, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y las directrices de la Global Reporting Initiative (GRI).
En un mundo globalizado, la RSE no se detiene en las fronteras nacionales. Y también los gobiernos tratan de obtener las mejoras notas en RSE. Muy a menudo se cree que Estados Unidos es el país de origen de la RSE. Ello es un error, dice Thomas Kaiser, director de Responsabilidad Empresarial de Siemens. Si bien Estados Unidos es pionero en cuanto a gobernanza empresarial, los temas de cogestión de los trabajadores y seguridad social se desarrollaron históricamente primero en Europa y sobre todo en Alemania.













