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5 OPINIONES SOBRE

Made in Germany

¿Qué caracteriza a los productos alemanes? ¿Qué importancia tiene ya el país de origen en la era de la economía globalizada? Cinco expertos en economía de EE.UU., el mundo árabe, China, Japón y Países Bajos aportan respuestas.

EE.UU.

Sr. Irwin, ¿qué evoca hoy “made in Germany” en Estados Unidos? ¿Qué cualidades asocia con esta “marca”?

En EE.UU., “made in Germany” es sinó­nimo de buena calidad. Aun cuando el precio sea algo superior, los americanos asocian el sello de calidad alemán con un alto estándar, productos innovadores, que cumplen lo que prometen.

¿Sigue teniendo una importancia rele­vante el país de origen de los productos y servicios en un mundo globalizado?

Creo que eso depende del producto. Generalizando se puede decir: los pro­ductos son siempre intercambiables. En el caso de productos poco especializados, como los textiles o agrarios, la importancia del país de origen está disminuyendo. En nuestro mundo globalizado, muchas marcas también tienen carácter global. A menudo, el consumidor no sabe de qué país proviene el producto. El país de origen o la empresa que se esconde detrás es en muchos casos un factor secundario. El consumidor compra casi siempre una marca porque le gustan los valores que transmite. Uno se compra el coche de una marca por la sensación de conducción que promete. Pero en el caso de maquinaria y bienes de inversión, los productos alemanes siempre se han relacionado con muy buena calidad y son muy apreciados en todo el mundo.

Una pregunta personal: ¿cuál es su pro­ducto alemán favorito?

No tengo un producto favorito. Hay muchos productos alemanes que me gustan. Mis predilecciones también cambian a veces. Sigamos en el sector automovilís­tico: los coches se parecen técnicamente cada vez más. Por ello, los productos de marca tienen que perfilarse y posicionarse mediante otros aspectos que no sean puramente técnicos. Pero sí estoy con­vencido de que los productos fuertes con un posicionamiento claro seguirán siendo productos fuertes en el futuro.

¿Dependen demasiado las exportaciones alemanas del tipo de cambio euro-dólar?

Estados Unidos es el mayor mercado de consumo de productos alemanes fuera de la Unión Europea y un importante país receptor de inversiones directas de Ale­mania. Ésta exporta una cantidad de productos de alta tecnología, como coches de lujo y máquinas muy especializadas, por encima de la media. Estos productos también se benefician de una cotización baja del euro, pero aún más se benefician los productos que son fabricados por muchos y para los que el precio es lo que más cuenta. Puede que un euro débil aporte una cierta distensión a corto plazo porque los productos “made in Germany” se vuelven más baratos en el comercio mundial, pero una depreciación del euro hace que incremente el precio de las adquisiciones en el importante mercado americano.

Fred B. Irwin – Presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en Alemania. La asociación comercial bilateral más antigua de Alemania fomenta las relaciones econó­micas entre ambos países. La Cámara cuenta con unos 3000 miembros.

Mundo árabe

Sr. Al-Mikhlafi, ¿qué evoca hoy “made in Germany” en elmundo árabe? ¿Qué cualidades asocia con esta “marca”?

En los países árabes, “made In Germany” significa calidad y fiabilidad. Se está dispuesto a pagar un precio superior por productos alemanes porque se sabe que a cambio se recibe un producto de calidad. Se dice que quien compra barato, compra dos veces. En los países árabes se sabe que esto no es así con los productos alemanes. Sin embargo, hay que decir que también hay productos de otras regiones bien presentes en los países árabes. No sólo los japoneses o coreanos, también bienes procedentes de China y otros países en vías de desarrollo han sabido imponerse. Esto significa que hay que mostrar pre­sencia in situ y establecer cooperaciones. Esto se refiere tanto al comercio como a las inversiones.

¿Sigue teniendo una importancia relevante el país de origen de los productos y ser­vicios en un mundo globalizado?

Es relevante en el caso de los productos de calidad. Hay nombres de empresas como Daimler o Siemens que son sinó­nimo de Alemania y de calidad. Y si los clientes quieren comprar buena calidad, entonces el nombre y origen del producto son criterios importantes para la elección. Pero esto no es sólo así con los grandes nombres. Alemania es también conocida por sus pequeñas y medianas empresas, que son de lo más innovadoras y sumi­nistran también productos desarrollados y producidos con sumo cuidado, especialmente en el sector de la maquinaria, automotriz y de tecnología medioambiental, médica, biotecnología y energías alternativas, por mencionar algunos ejemplos.

Una pregunta personal: ¿cuál es su pro­ducto alemán favorito?

Yo hace 20 años que conduzco Mercedes. Pero mi conexión con Alemania va más allá. Realicé mi segunda carrera en Ale­mania, llevo 17 años trabajando aquí y me gusta vivir aquí con mi familia.

¿Cómo catalogaría las relaciones económicas actuales entre Alemania y el mundo árabe? ¿En qué sectores ve futuro?

Las relaciones económicas germano-árabes se pueden calificar de absolutamente buenas. La mejor muestra de ello son las cifras de exportación de Alemania al mundo árabe en el año de crisis 2009. Las exportaciones alemanas disminuyeron en todo el mundo respecto al año anterior en un 18,4 por ciento, sin embargo, en los países árabes descendieron sólo un 13,4 por ciento. Por otro lado, los países árabes participan cada vez más en empresas alemanas en forma de asociaciones estratégicas, lo cual es una prueba de confianza. Recuerdo el ejemplo de la participación de Qatar en Volkswagen o de Kuwait y Abu Dhabi en Daimler AG. Abu Dhabi también ha invertido en el fabri­cante de semiconductores de Dresde Globalfoundries y ha adquirido una participación –mayoritaria– de Ferrostaal AG, así como de Werften Nobiskrug y Blohm + Voss.

Las relaciones también son muy buenas en el plano político económico. La Can­ciller visitó en mayo los Estados árabes del Golfo, el Ministro Federal de Rela­ciones Exteriores estuvo allí en enero y visitó cuatro países árabes de Oriente Medio en mayo. Hay pocos países en el mundo que hayan recibido visitas de tal categoría procedentes de Alemania con tanta frecuencia en 2010. Por otra parte, muchas personalidades destacadas de la política árabe han visitado Alemania este año y se han encontrado con representantes de la economía, el más reciente el Emir de Kuwait, quien, invitado por la Ghorfa, habló con altos representantes de empresas y les invitó a que la economía alemana se implique más en su país.

Abdulaziz Al-Mikhlafi – Diplomático con el rango de embajador, procedente de Yemen. Desde 2000 es Secretario General de la Cámara de Comercio e Industria Germano-Árabe (Ghorfa). La Cámara de Comercio establece redes de contactos en 22 países árabes y apoya a empresas alemanas que quieren introducirse en el mercado árabe.

China

Sr. Wang, ¿qué evoca hoy “made in Germany” en China? ¿Qué cualidades asocia con esta “marca”?

“Made in Germany” tiene muy buena fama en China. Es símbolo de la mejor calidad, tecnología moderna y fiabilidad, eso sí, a un alto precio.

¿Sigue teniendo una importancia rele­vante el país de origen de los productos y servicios en un mundo globalizado?

Sí, creo que sí. Los bienes y servicios de Alemania, por ejemplo, inspiran más confianza que muchos otros.

Una pregunta personal: ¿cuál es su pro­ducto alemán favorito?

Los coches. Desgraciadamente, cuando me compré el mío hace unos años me tuve que decidir por una marca francesa por motivos económicos.

China es el principal socio comercial de Alemania en Asia y Alemania el principal socio comercial europeo de China. ¿Qué nuevas tendencias ha percibido a través de su trabajo?

Antes, las empresas alemanas iban a China a invertir. Esto podría cambiar en el futuro. Cada vez más empresas chinas muestran interés por invertir en Alemania. Las empresas chinas ya no se interesan sólo por los productos, sino más bien por la tecnología alemana.

Yang Wang – El antiguo becario de la Can­cillería es el Vicegerente del Investment Promotion Department de Xiangtan Hi-tech Zone y Delegado del Ministerio de Economía de Hessen en la provincia de Hunan.

Japón

Sr. Hitara, ¿qué evoca hoy “made in Germany” en Japón? ¿Qué cualidades asocia con esta “marca”?

Los productos alemanes están muy ca­racterizados por una “filosofía”. Los fa­bricantes están convencidos de su idea, la persiguen y quieren imponerla. Esto también puede provocar que a veces el cliente se sienta un poco acosado. Pero esta “filosofía del producto” también puede resultar tremendamente atractiva para el cliente. Para muchos japoneses es también importante que los productos sean resistentes y pagar por lo que valen, aunque eso signifique gastar mucho dinero. Muchos japoneses asocian estrechamente la marca “made in Germany” con la buena imagen de las conocidas marcas de coches alemanas.

¿Sigue teniendo una importancia rele­vante el país de origen de los productos y servicios en un mundo globalizado?

El control de calidad es más difícil en el extranjero que en el propio país. Este problema acaba de vivirlo claramente la empresa japonesa Toyota, que se ha visto obligada a iniciar una gran acción de retirada de productos en EE.UU. En Japón, muchos opinan que el traslado de la producción al extranjero tiene un efecto negativo en el control de calidad. En este caso creo que el problema radica más bien en la gestión de la calidad dentro de la empresa. Una empresa que distribuye su tecnología por todo el mundo tiene que tener una gestión de la calidad que funcione bien internacionalmente.

Una pregunta personal: ¿cuál es su pro­ducto alemán favorito?

Tengo cuchillos y equipo de montaña de marcas alemanas. Además, tengo accesorios de Bosch en mi coche.

Japón y Alemania son países de alta tec­nología. ¿En qué areas es fuerte Japón y en cuáles Alemania?

Los productos alemanes están caracterizados por una fuerte filosofía corporativa y por una tecnología original, y por una cierta autoconfianza. En los productos japoneses se da más importancia a las cualidades prácticas que tienen y a si son interesantes, hay una fuerte orientación al cliente. Ambos países aportan buenos productos al mercado, pero se diferencian en su mentalidad empresarial.

Ikuo Hitara – Redactor jefe de “Nikkei”, la

revista japonesa de economía líder en el país.

Países Bajos

Sr. de Graaf, ¿qué evoca hoy “made in Germany” en los Países Bajos? ¿Qué cualidades asocia con esta“marca”?

Fiabilidad, solidez, calidad, minuciosidad y productos pensados en detalle.

¿Sigue teniendo una importancia rele­vante el país de origen de los productos y servicios en un mundo globalizado?

Desde luego, algo menos que antes. Pero “made in Germany“ sigue siendo una re­comendación de un lugar en el que se producen bienes de calidad.

Una pregunta personal: ¿cuál es su pro­ducto alemán favorito?

Todo lo relacionado con la automoción. Creo que no soy el único, especialmente ahora que se ve cómo las marcas de calidad se benefician del aumento de las expor­taciones a Asia, entre otros destinos.

Los países bajos son el socio comercial de importación más importante de Alemania, dejando a China en segundo lugar. ¿Cree que podrán defender este primer puesto en el futuro?

Creo que sí. La cercanía geográfica, las buenas conexiones por tierra y mar y los muchos años de buenas relaciones son factores a favor. Los Países Bajos son un socio importante para Alemania en el campo del petróleo, el gas y energías re­novables, pero también en sectores como el químico, el de alimentación y el auto­movilístico. Estas estructuras estrechamente unidas han ido creciendo con los años y han generado una gran confianza en el rendimiento del otro. Las culturas de negocio se parecen y últimamente nos llevamos bien hasta en el fútbol. En mi opinión, los Países Bajos seguirán siendo el socio número uno de Alemania a largo plazo, y viceversa.

Willem de Graaf – El Director Gerente de voestalpine Plastics Solutions, una rama del grupo voestalpine Polynorm, mantiene una intensa relación con Alemania. El grupo neerlandés es uno de los principales pro­veedores de la industria automovilística y gestiona también un centro de producción y desarrollo en Alemania. La empresa de carácter inter­nacional está especializada en el desarrollo y producción de piezas de carrocería.

20.07.2010
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