Sra. Ministra Aigner, ¿qué le aconsejaría a los visitantes del exterior si le preguntaran dónde se puede disfrutar mejor de las especialidades culinarias en Alemania?
Yo provengo de Baviera, del sur de Alemania. Baviera es famosa en todo el mundo por su cerveza y sus chorizos blancos. Pero Alemania tiene mucho más que ofrecer. Nuestro país va de las costas de los mares del Norte y Báltico hasta los Alpes. En cada región existen exquisiteces dignas de ser probadas. En ningún otro país hay por ejemplo tantas excelentes variedades de pan como en Alemania. Mi Ministerio lanzó el año pasado en Lüneburgo el proyecto piloto “Alemania culinaria”, con el que queremos llevar a la gente las delicias, el arte de la buena cocina, los productos de buena calidad y la producción artesanal de alimentos. En la ciudad hanseática de Lüneburgo se ganaba antes sal y se la comercializaba, hoy la ciudad es conocida sobre todo por sus patatas. Próximamente decidiremos qué ciudad alemana organizará en octubre de 2009 los “Días del buen gusto”.
¿Qué importancia tiene el sector agropecuario hoy en Alemania?
¡Mucha! En la economía agraria, es decir el sector agropecuario y los sectores que la abastecen y los que procesan sus productos, trabajan unos cuatro millones de personas. Es casi el diez por ciento de todas las personas activas. La cadena de los alimentos, desde la parcela hasta la cesta de compras, depende de la buena calidad de los productos del sector agropecuario alemán. Además, los alimentos generan un superávit de exportación.
¿Qué productos alimenticios y bebidas exporta Alemania? De inmediato se piensa en la cerveza…
La cerveza es efectivamente una de las bebidas que Alemania exporta a todo el mundo. Pero el alimento con el mayor valor de exportación es el queso. En 2008 exportamos queso por unos 3000 millones de euros. En ese sector somos campeones mundiales, superando incluso a los Países Bajos y a Francia. Luego vienen los productos de panificación, el chocolate y la carne de cerdo fresca. La cerveza ocupa el sexto lugar. Le siguen, a corta distancia, el aguardiente y el vino.
¿Qué importancia tienen las exportaciones agropecuarias para Alemania?
Las exportaciones del sector agropecuario aseguran puestos de trabajo existentes y crean otros nuevos, particularmente en el campo. Los granjeros alemanes exportan hoy un veinte por ciento de lo que producen. El sector alimentario exporta incluso un 25 por ciento de su facturación. En 2008, las exportaciones agropecuarias alemanas alcanzaron probablemente un nuevo récord: 53.000 millones de euros. A pesar de la actual crisis económica y financiera, el sector alimentario logró mantener sus exportaciones más o menos al mismo nivel. Justamente en tiempos difíciles como los actuales es importante apoyar las exportaciones. La tarea de mi ministerio es abrir puertas. Lo importante es atender los mercados existentes y abrir nuevos mercados en países con creciente demanda de productos agropecuarios, como Rusia, China, Corea del Sur, India y Asia Sudoriental. Junto con el sector empresarial elaboré un plan de acción de exportaciones, que concentra y focaliza las medidas necesarias.
Una alimentación sana tiene gran valor para muchos alemanes. En todo supermercado se pueden comprar hoy alimentos ecológicos. ¿Seguirá el auge de los bioproductos?
El mercado de bioproductos seguirá creciendo. Con ventas por unos 5.800 millones de euros, Alemania es el mayor mercado europeo de alimentos ecológicos. En los últimos cinco años se registraron sucesivas tasas de crecimiento de dos dígitos. Los expertos parten de que esa tendencia continuará en los próximos años, si bien quizás algo atenuada. La agricultura ecológica está bien posicionada en Alemania. No obstante, aún es posible continuar mejorando la calidad de los productos y la productividad, reducir los costos de logística y distribución y satisfacer mejor las exigencias de los consumidores en cuanto a calidad, origen y precio. Esos desafíos deben ser asumidos en principio por el propio sector de los bioproductos. El Gobierno continuará apoyando ese positivo desarrollo y seguirá creando las correspondientes condiciones marco. Importantes enfoques en ese sentido son el fomento de la agricultura ecológica en el marco de la tarea común “Mejoramiento de la estructura agraria y de la protección costera” y la continuación del programa federal de fomento “Agricultura ecológica”, con un volumen de 16 millones de euros.
La calidad tiene gran importancia también en los alimentos producidos convencionalmente. ¿Cómo se garantiza en Alemania la seguridad de los alimentos?
Las normas sanitarias europeas y nacionales son muy estrictas en relación con la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos. La responsabilidad de que los alimentos cumplan con todas las normas recae sobre los empresarios del sector. El control es realizado por las instituciones oficiales competentes en la materia. La seguridad de los alimentos y su calidad son prioritarias para el Gobierno Federal. La Oficina Federal de Protección de los Consumidores y Seguridad Alimentaria apoya a los Estados federados a coordinar los programas de control en todo el territorio nacional. El Instituto Federal para la Evaluación de Riesgos publica informes científicos independientes y públicos acerca de los riesgos que eventualmente puede conllevar el consumo de determinados alimentos.
La “técnica genética verde” es controvertida. Usted prohibió recientemente la siembra de una variedad de maíz modificada genéticamente. En Estados Unidos y la mayoría de los países de la Unión Europea está permitida. ¿Por qué optó usted por otro camino?
No se trató de una decisión de principios en contra o a favor de la ingeniería genética verde. Existen conocimientos científicos de que la siembra de la variedad de maíz MON810 representa un peligro para el medio ambiente. Por ello debí suspender la autorización del cultivo. Con esa evaluación estoy en la misma línea argumentativa de países de la Unión Europea como Francia, Austria, Grecia, Hungría y Luxemburgo, que también prohibieron el cultivo de esa variedad de maíz.
En abril se reunieron por primera vez los ministros de Agricultura de los ocho principales países industriales con representantes de países emergentes, para deliberar acerca de cómo asegurar la alimentación de una población creciente en medio de la crisis económica. ¿Cuáles fueron los resultados?
La alimentación de una población creciente es una de las más urgentes tareas de nuestro tiempo. Los Ministros del G-8 coinciden en que al tema de la alimentación mundial se le debe conceder en el futuro la misma importancia que a la protección del clima, la crisis financiera mundial, la protección del medio ambiente y el abastecimiento energético. El objetivo es reducir los efectos de la crisis financiera para el hambre y la pobreza, fortalecer una producción agrícola y de alimentos sostenible, intensificar la investigación agraria y evitar la competencia desleal. Los agricultores del mundo deben producir mayores volúmenes y más sosteniblemente, para evitar crisis en el futuro. Decisivo también es apoyar a los pequeños productores rurales en los países en desarrollo y fomentar proyectos en ese sector. El derecho a la alimentación sólo puede hacerse realidad con una agricultura sostenible y la concentración en los esfuerzos de los pequeños campesinos.
Entrevista: Janet Schayan













