El sistema bancario alemán se caracteriza por una estructura de tres pilares, conformada por bancos privados, bancos de derecho público y cooperativas de ahorro y crédito. Entre los bancos comerciales se cuentan grandes instituciones financieras como el Deutsche Bank y el Commerzbank. Instituciones de crédito públicas son unas 500 cajas de ahorro y los bancos de los Länder (Estados federados). Entre las cooperativas de ahorro y crédito se cuentan los aproximadamente 1200 bancos populares y cooperativos y las dos instituciones centrales DZ Bank y WGZ Bank. El mayor porcentaje de mercado recae sobre el sector bancario público, con un 45 por ciento. Le sigue el sector de bancos privados, con un 42 por ciento. El sector bancario cooperativo tiene una participación de mercado del 13 por ciento.
Los bancos privados se orientan por la maximización de las ganancias, mientras que las cooperativas de ahorro y crédito tienen como objetivo “fomentar las actividades económicas de sus socios”. Las instituciones de derecho público cumplen también con tareas públicas. Mientras que las grandes instituciones financieras privadas se orientan hacia el mercado financiero, las cajas de ahorro y las cooperativas de ahorro y crédito atienden más intensamente las relaciones con los clientes privados. De los diferentes objetivos se deriva una fuerte presión competitiva, que hace que los precios de los servicios bancarios sean en Alemania relativamente reducidos comparados con los que se cobran en otros países. Pero además de diferentes objetivos, también existen diferencias en la asunción de responsabilidades. En el caso de los bancos de derecho público existe una garantía estatal sobre los depósitos. Ello hace que esas instituciones financieras ganen numerosos clientes en el marco de la actual crisis financiera.













