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INNOVACIÓN Y EXCELENCIA

Un grupo empresarial se reinventa

Siemens apostó tempranamente por las tecnologías verdes. Ahora el área florece y representa ya el 40 por ciento de la facturación.

Chris Löwer

MASDAR CITY, UNA CIUDAD EN EL DESIERTO de los Emiratos Árabes Unidos, es el paradigma de ciudad ecológica del futuro. Lo que surge en la Península Arábiga a un costo de unos 20.000 millones de dólares es la primera ciudad del mundo de carbono neutro y un escaparate de las tecnologías verdes. Una gran participación en ello tiene Siemens. El grupo empresarial con sede central en Múnich se ha transformado en un “gigante verde” y está considerado hoy el mayor oferente mundial de tecnologías de bajo impacto ambiental. En Masdar, Siemens construirá una red eléctrica inteligente (smart grid), combinándola con una técnica para edificios altamente eficiente. Se planea que en la ciudad vivan y trabajen 50.000 personas, también personal de Siemens: la empresa ha elegido a Masdar como sede central para las actividades en el Próximo y Medio Oriente y creará allí además un centro de competencias en el sector de la técnica de edificios.

El grupo empresarial tenía antes una amplia paleta de negocios. Hoy adquiere un más definido perfil estratégico. Peter Löscher, director general de Siemens, orienta al grupo hacia las “megatendencias urbanización, cambio demográfico y cambio climático”, tal como lo expresó hace tres años en una entrevista, en la que también resaltó “las gigantescas posibilidades de crecimiento de las tecnologías verdes”. Y no se equivocó. Las metas de crecimiento entonces trazadas en el sector de las tecnologías ambientales fueron logradas más rápidamente de lo pensado. “En el sector ambiental superamos en 2011 con creces las metas de facturación: habíamos planeado 25.000 millones de euros y facturamos 29.900 millones”, resalta Löscher. Aproximadamente el 40 por ciento de la facturación del grupo recae ya en la tecnología ambiental. Y el sector continúa teniendo gran prioridad: la meta de ventas hasta el año 2014 es de 40.000 millones de euros.

El medio ambiente se beneficia. La auditoría Ernst & Young calculó cuánto aporta Siemens a reducir las emisiones de anhídrido carbónico a nivel mundial: solo en el año 2010, productos y tecnologías del grupo –desde bombillas de bajo consumo hasta aerogeneradores– llevaron a que en el mundo se emitieran 270 millones de toneladas menos de anhídrido carbónico. Ello se corresponde con las emisiones de CO2 de seis metrópolis: Hong Kong, Londres, Nueva York, Tokio, Delhi y Singapur. Para 2011, la reducción se calcula en unas 317 millones de toneladas. En el cálculo se incluyen los efectos de toda la amplia paleta de técnica ambiental instalada por Siemens desde 2002: desde autobuses híbridos que circulan en Londres, pasando por plantas solares llave en mano, centrales eléctricas de turbinas de gas, plantas de tratamiento de agua y técnicas para la carga rápida de baterías de automóviles eléctricos hasta el vasto sector de la técnica verde de edificios.

Uno de los proyectos modelo es el edificio más alto de Taiwán, el Taipéi 101. La torre de 508 metros de alto es un magnífico ejemplo de eficiencia energética y tiene la certificación LEED Platino. LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) es una especie de Oscar para edificios sostenibles, que se concede cuando estos cumplen con una serie de exigentes criterios. De las cualidades ecológicas es responsable esencialmente la división Building Technologies de Siemens. Los ingenieros optimizaron la automatización del edificio y aumentaron su eficiencia energética, lo que supone un ahorro de electricidad y agua de un diez por ciento. El Taipéi 101 consume un tercio menos de energía que un edificio convencional. La suma de las soluciones de detalle es decisiva a menudo para el éxito de proyectos como este. Lo que se necesita son por lo tanto nuevas ideas. Los ingenieros de Siemens tiene muchas: unas 40 por día. En 2011 fueron contados en Siemens 8600 inventos, un diez por ciento más que el año anterior. El total de patentes obtenidas por el grupo aumentó de 51.300 el año anterior a 53.300 este año, dice Peter Löscher, que para 2012 planea aumentar las inversiones en investigación en unos 500 millones de euros, a un total de 4.500 millones. Las innovaciones de Siemens son reconocidas en todo el mundo. “Global Entrepreneur”, la revista económica líder de China, eligió a Siemens por tercera vez consecutiva como “Mejor centro de investigación” en el país. También la renombrada revista estadounidense “MIT Technology Review” incluyó al grupo en la lista de las 50 empresas más innovadoras del mundo.

Que las posibilidades de la fuerza del viento aún no están agotadas lo demuestra el parque eólico offshore Lillgrund, en el estrecho de Öresund. Siemens entregó recientemente el parque llave en mano, incluida la conexión a la red, a la empresa energética sueca Vattenfall. A unos siete kilómetros de la costa, frente a la ciudad sueca de Malmö, giran ahora los rotores de 48 aerogeneradores asentados en cimientos de hormigón de 20 metros de altura. Lillgrund es uno de los mayores parques eólicos del mundo. Las turbinas eólicas generan, casi sin emitir CO2, 110 megavatios de corriente, suficientes para abastecer a una pequeña ciudad de 60.000 hogares. En comparación con un mix energético fósil se ahorran 300.000 toneladas de emisiones de CO2 por año. Y es solo el comienzo. Todo el sector tiene un gran futuro. Michael Süß, miembro del directorio y jefe del sector Energy de Siemens, resalta que “la facturación en técnica de energía eólica crece rápidamente en todo el mundo”, por lo cual el grupo ha concentrado sus actividades eólicas en una nueva “Wind Power Division”, en Hamburgo. Los pedidos alcanzan actualmente un nivel récord de casi 11.000 millones de euros. Los negocios con el medio ambiente van viento en popa.///

29.11.2011
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