Sr. Renner, usted fue músico punk, periodista, director de Universal Music Deutschland y hoy dirige el portal musical motor.de. ¿En qué estación de su vida fue más creativo?
Sin creatividad no hubiera podido controlar ninguna situación de mi vida. Cuando más alejado estuve de la creatividad fue como director de un grupo empresarial.
¿Obstaculizan la creatividad las estructuras de un grupo empresarial? ¿Puede la creatividad desarrollarse sólo en pequeños grupos?
La creatividad está a menudo en contradicción con la conducción de grandes y complejos sistemas. Ambas cosas no armonizan. En el correr de una carrera en una empresa uno se desacopla forzosamente de la creatividad y debe ocuparse cada vez más de aspectos económicos. Ser creativo y al mismo tiempo un gran conductor empresarial es prácticamente imposible.
El economista estadounidense Richard Florida anunció el “ascenso de la clase creativa”. ¿Reemplazarán artistas, músicos y otros creativos en el futuro a los gerentes?
La “clase creativa” son seres humanos que saben identificar cómo se hace algo o cómo se mejora algo ya existente. Son los que más impulsan el crecimiento, sobre todo en los países industrializados occidentales. Son su futuro, pues con sus costos de mano de obra, los países industrializados no pueden prácticamente imponerse en la globalización. La industria manufacturera produce en los países emergentes simplemente más barato. Los países industrializados deben capitalizar su educación. Y ello pasa necesariamente por las ideas y la innovación. Estoy convencido de que la economía creativa adelanta ya hoy lo que será la situación de muchos empleados y trabajadores en el futuro. En el centro de la economía creativa se halla la comunicación. La economía creativa define tendencias sociales, utiliza las técnicas más modernas, como la digitalización, y tiene una alta movilidad. Ello es económicamente eficiente y moderno. Por ello coincido con Florida. La creación de valor en la economía es impulsada cada vez más por quienes pertenecen a la “clase creativa”.
No obstante, la mayoría de las empresas buscan ingenieros o científicos. Gente de letras o artistas tienen dificultades para hallar un empleo.
Florida también incluye en la “clase creativa” a los ingenieros y científicos. Lo que importa en el caso de los postulantes es simplemente que sepan confrontarse con los nuevos desafíos. Lo que se busca son sobre todo seres humanos que generen un valor para la empresa en forma de nuevas ideas. Pueden ser ingenieros que definan una nueva forma de movilidad para una empresa automotriz o gente de letras que lleve una revista al mundo económico de Internet. Lo que escasea son empleos sin cualificación o de baja cualificación en las industrias clásicas. Es justamente en esas áreas, que poco se benefician de la digitalización, en las que los países industrializados compiten con los países emergentes.
¿Dónde está la “clase creativa” alemana a nivel internacional?
En cuanto a la educación y las ideas, Alemania es absolutamente competitiva. La ciencia y la cultura alemanas se pueden medir con las de cualquier otro país. La economía creativa local alcanza dimensiones mayores que las de la industria automotriz. Su problema es cómo es percibida en el propio país. En Alemania, una cosa tiene que estar completamente terminada. Una idea en sí no es muy valorada. Ello tiene ventajas, porque impulsa a llevar a la práctica las ideas. Pero también lleva a que el aporte de la economía creativa al crecimiento económico sea a menudo subestimado. En una empresa creativa trabajan en promedio 3,2 personas. Un sector con unidades tan pequeñas difícilmente puede hacer trabajo de lobby.
Florida dice que las ciudades y regiones sólo pueden tener éxito económico si en ellas viven muchos seres humanos pertenecientes a la “clase creativa”. ¿Cuáles son las regiones más creativas de Alemania?
En Alemania existen dos tipos de centros creativos. Por un lado están las regiones metropolitanas, como Hamburgo y Múnich. Allí encontramos una gran saturación, pero también una alta densidad de profesionalidad. Por otro lado está Berlín, donde encontramos en Alemania las tres “T” mencionadas por Florida: tolerancia, técnica y talento. La ciudad es extremadamente abierta, libre y rápida. Berlín se reinventa constantemente a sí misma. Es una ciudad estresante, pero perfecta para todo creativo curioso.
¿Qué potencial tiene la economía creativa?
Las ideas que se generan en Alemania tienen una considerable importancia a nivel internacional. Ese papel lo desempeñó durante mucho tiempo la economía creativa angloamericana. Ello se constata todavía en el mercado del cine y la música pop. En parte, también en la literatura. Pero mucho está cambiando, gracias a Internet. Las fronteras de distribución se diluyen. Antes, un músico alemán o francés podía lograr excelentes resultados artísticos y económicos sólo en su propio país. En el mercado digital globalizado, esas fronteras nacionales se difuminan. De pronto, Tokio Hotel gana el MTV Newcomer Award en Estados Unidos y Rammstein tiene un enorme éxito en el Fuji Festival de Tokio. La propagación de contenidos a través de Internet permite acceder a un mercado global, que puede ser servido rápidamente desde todos los sectores artísticos, por pequeños que sean. La combinación de digitalización y globalización ofrece posibilidades gigantescas, no sólo en el sector musical.
De acuerdo con ello, a industrias creativas, como el sector de la música, debería irles muy bien. Pero justamente esta última está en crisis. ¿Se excluyen mutuamente la creatividad y el éxito económico?
No lo creo. Ello tiene que ver simplemente con que todo aquel que ofrece un producto de fácil digitalización se ve rápidamente afectado por cambios en el mercado. Es el caso del sector de la música. Su producto tiene un reducido volumen de datos; existe una buena técnica de compresión, MP3, desarrollada en Alemania; atractivos productos para el consumidor, como el iPod, son un artículo de moda y existe una clientela curiosa y amante de la técnica: los jóvenes en todo el mundo. No puede sorprender entonces que la música sea hoy copiada y pasada ilegalmente. Pero el sector ha reaccionado y factura mucho ya hoy con conciertos, comercialización de artículos y música para bajar de Internet. Pero al sector le podría ir mejor si respondiera más a la demanda de los clientes y ofreciera tarifas planas para bajar música. Si la economía creativa se aplica con la lógica de optimización de la economía clásica, fracasa. En la economía creativa no se puede pensar de acuerdo con los ritmos bursátiles. A un creativo simplemente no se lo puede optimizar.
¿No obstaculiza la digitalización también la creatividad? Internet genera enormes cantidades de basura digital, muchos se presentan en la red como parte de la “clase creativa” sin serlo realmente.
Cuanto todo el mundo puede articularse, surgen forzosamente muchas cosas superfluas. Ésa es la esencia de todos los sistemas libres. Por ello, Internet necesita urgentemente ser moderado. Para ello existen periodistas y editores, cuya tarea es separar la paja del grano. Los selectores son increíblemente importantes No en vano están en auge las redes sociales en Internet, en las que los usuarios aprenden unos de otros. Aprovechan para sí mismos el trabajo de selección de alguien a quien aprecian.
Usted fue y es uno de esos selectores. Una y otra vez descubre usted grupos musicales como Rammstein o Element of Crime, que se cuentan hoy entre los más exitosos de Alemania. ¿Es ello un trabajo creativo o simplemente buen olfato para identificar el producto correcto en el momento adecuado?
Por un lado hay que entender qué producto es relevante en el mercado. Por otro, hay que estar siempre atento. Ningún producto y ningún socio creativo –en este caso un grupo musical– están ya optimizados desde un principio. En el caso de Element of Crime llevó cinco años hasta que por fin sus integrantes se decidieron a cantar en alemán. En términos general es válido que la creatividad no puede aprenderse, pero sí puede aprenderse a utilizar mejor la creatividad existente. A uno tiene que gustarle desarrollar ideas, de lo contrario no es posible lograr éxitos en una actividad creativa. Excelencia logra sólo aquél que se identifica completamente con lo que hace.













