Quien en estos tiempos de crisis económica busca un rayo de esperanza, se topa rápidamente con un sector que hasta hace algún tiempo aún no existía: la economía cultural y creativa. Las profesiones culturales y creativas están consideradas, junto con las tecnologías verdes, un importante factor de crecimiento. Sin creatividad no hay innovación y sin innovación, no hay progreso. Así es de sencillo. Con sus ideas y productos, empresas creativas de todo tipo llevan la economía de la senda de la era posindustrial a la era del conocimiento. Además, en la competencia por la innovación entre los países y regiones, el elemento creativo adquiere creciente importancia. El capital está en las cabezas y no en las cuentas bancarias. “Alrededor de un tercio de las personas activas en la economía global de los países industrializados se cuenta hoy como perteneciente al sector creativo”, escribe la revista “Der Spiegel”.
No puede extrañar entonces que en los debates económicos, la reflexión sobre la economía cultural y creativa se haya transformado en un tema central. Unas 210.000 empresas con casi un millón de puestos de trabajo se cuentan en Alemania pertenecientes a la economía cultural y creativa. El Ministerio Federal de Economía calcula que el sector factura más de 125.000 millones de euros, con tendencia a aumentar. No hay dudas de su importancia económica, pero ¿qué es la economía cultural y creativa? ¿Quién pertenece a la “clase creativa”? En primer lugar llama la atención su heterogeneidad. Es un grupo variopinto dividido en once subsectores, que incluye diseñadores, cineastas, profesionales de la publicidad, arquitectos, programadores de juegos para PC, creadores de moda y músicos. Segunda característica: “small is beautiful”. El creativo clásico es a menudo un luchador solitario. La oficina creativa promedio da trabajo a 3,5 personas. El reverso del “estilo de garaje”: muchas empresas creativas sufren por falta de capital y a menudo están poco interconectadas entre sí. “Queremos dar un rostro al sector”, dice Dagmar G. Wöhrl, Secretaria de Estado en el Ministerio Federal de Economía. En análisis que se llevarán a cabo hasta el verano de 2009 se aspira ahora a arrojar luz sobre cada uno de los sectores de la economía cultural y creativa. Los resultados de esos análisis serán luego aprovechados por el Gobierno federal para desarrollar una estrategia de fomento.
La iniciativa es coordinada por el Delegado del Gobierno Federal para la Cultura y los Medios y el Ministerio Federal de Economía y Tecnología. También participa el Ministerio Federal de RR.EE, por la importancia del perfil internacional del sector: Europa es, junto con América del Norte y Asia, uno de los tres “hot spots” globales de la economía creativa. Y la economía creativa desempeña un papel importante en el “nation branding”.
Alemania, tus creadores. La situación es buena. En muchas áreas, la creatividad alemana alcanza niveles de punta; en otras existen talentos a los que a veces les falta todavía una plataforma para realizar carreras internacionales. Un factor positivo son las regiones creativas. Con Berlín como “locomotora creativa” existe en Alemania una ciudad que hace las veces de biotopo creativo. Como dice Ares Kalandides, de Create Berlin: “Berlín es la marca”.













