La Bauhaus no puede explicarse”, escribió el artista Jean Leppien. “La Bauhaus fue sobre todo una actitud intelectual, una comunidad de ciento cincuenta individualistas, unidos en una cruzada común contra viejos valores y prejuicios.” Wolfgang Sattler, profesor de diseño de productos en la actual Universidad Bauhaus de Weimar dice: “Cada uno crea su propia Bauhaus, se la inventa como el cohete propio hacia el futuro. Sólo que ese cohete no puede dirigirse.”
La Bauhaus celebra en el 2009 su 90 aniversario. Exposiciones en Weimar, Dessau, Berlín y Nueva York recuerdan a la influyente institución, muy combatida mientras existió y que realizó aportes esenciales a las formas modernas en la arquitectura, el arte y el diseño. 90 años son un periodo curioso. Menos redondos que “50 años de la Bauhaus”, una exposición que permitió que la generación de posguerra accediera a la Bauhaus y su mundo de ideas. Entonces fueron reeditados muebles de la Bauhaus, que marcan hasta hoy nuestra imagen de ella. Por otra parte, la idea de la Bauhaus aún no ha cumplido un siglo, es decir, aún no es anticuada ni pertenece a los trastos viejos.
El arquitecto Walter Gropius (1883-1969) fue nombrado hace 90 años director de la Universidad de Artes Plásticas del Gran Ducado de Sajonia. Gropius la une con la Academia de Artes y Oficios, en realidad cerrada desde 1915, y la bautiza “Staatliches Bauhaus in Weimar”. La fundación oficial tiene lugar el 1 de abril de 1919. El mismo mes, Gropius redacta el Manifiesto de la Bauhaus y publica su programa. “¡El objetivo de toda actividad artística es la construcción!” proclama la primera frase del manifiesto. Es un texto patético, inspirado en las corrientes expresionistas: “¡Arquitectos, escultores, pintores, todos debemos volver a la artesanía!”. La nueva universidad toma como modelo los talleres medievales de construcción de las catedrales góticas, en los que los artesanos y los artistas trabajaban juntos. Si bien el modelo es antiguo, la visión de Gropius es sumamente moderna: “Los arquitectos, los pintores y los escultores deben volver a conocer y comprender la forma pluridimensional de la construcción en su totalidad y en sus partes. Sus obras volverán entonces a llenarse por sí solas del espíritu arquitectónico que se ha perdido en el arte de salón”, escribe. Revolucionaria es la combinación que surge en Weimar de arte y artesanía, taller y curso magistral; revolucionario es también el rechazo a las viejas concepciones de las academias de arte, en las que los estudiantes debían imitar durante años la forma de trabajo de sus profesores y la creación artística se orientaba por modelos históricos. Con el fin de la Primera Guerra Mundial no sólo colapsó el viejo orden político. También las estrategias y concepciones estéticas del siglo XIX pasaron súbitamente a ser obsoletas.
Casi simultáneamente con los comienzos de la Bauhaus se constituyó en Weimar la Asamblea Nacional. Para eludir los desórdenes revolucionarios en Berlín, los diputados de la Asamblea Constituyente se reunieron en Weimar. La disputa entre un sistema de consejos revolucionarios y la democracia había sido decidida en 1919 a favor de un Estado constitucional representativo. Comparados con las escaramuzas políticas, las batallas callejeras y las luchas detrás de barricadas, los debates estéticos que llevaron a la fundación de la Bauhaus parecieron ser en un principio inofensivos y apolíticos. Sin embargo, las ideas de Gropius estaban basadas en estrategias discutidas y formuladas ya anteriormente como programa político en el “Consejo de Trabajo del Arte”, una unión de arquitectos, artistas y periodistas. “El arte y el pueblo deben formar una unidad”, se lee en un volante del Consejo de Trabajo de marzo de 1919. “El arte debe dejar de ser un placer para una minoría y transformarse en felicidad y vida para las masas. El objetivo es la unión de las artes bajo las alas de una gran arquitectura.” Gropius nombra en un principio a tres artistas como profesores de la Bauhaus: el pintor Lyonel Feininger, el escultor Gerhard Marcks y el pintor y pedagogo de arte Johannes Itten. Más tarde se agregarán los pintores Georg Muche, Paul Klee, Oskar Schlemmer y Vasili Kandinski. La Bauhaus se muda a los edificios de estilo modernista de la Academia de Arte, proyectados por Henry van de Velde.
Los cursos en la Bauhaus estuvieron organizados al principio no en forma de clases magistrales, sino de talleres. A los “maestros de la forma”, artistas y arquitectos, acompañaban “maestros de oficios manuales”. Uno tras otro surgieron talleres de trabajos en metal, textiles, cerámica, muebles, tipografía, pintura mural y escenografía. Los primeros años de la Bauhaus están considerados románticos, incluso esotéricos. Un papel decisivo desempeñó en ello Johannes Itten, quien creó, junto con la profesora Gertrud Grunow, los cursos previos, una novedad que se refleja hasta hoy en los currículos de las academias de arte y diseño de todo el mundo. En esos cursos se transmite a quienes comienzan los estudios fundamentos generales estéticos y de diseño, antes de pasar a especializarse en los diferentes talleres. En sus cursos, Itten trata de ganar a los estudiantes para las oscuras enseñanzas de Mazdaznan. Muchos estudiantes y docentes rechazan esos contenidos irracionales: un primer conflicto dentro de la Bauhaus. Seguirán otros, pero también la profundización del perfil. A Itten sigue László Moholy-Nagy, que incluye en los planes de estudio el diseño tipográfico y la fotografía. La Bauhaus exhibe en 1923 por primera vez trabajos surgidos en los cursos y talleres. La casa experimental “Versuchshaus am Horn”, una construcción de tejado plano y sin adornos, es edificada de acuerdo con un proyecto de Muche. La mayoría de los habitantes de Weimar la ven como un cuerpo extraño. El pintor Oskar Schlemmer es director del teatro Bauhausbühne y en su “Ballet Triádico” tematiza el movimiento del ser humano en el espacio. En un texto sobre “La construcción de casas y la Bauhaus” exige la renuncia al ideal del trabajo manual: “La artesanía de antes es hecha hoy o será hecha por la industria: objetos de uso en serie, sólidos, funcionales para satisfacer las necesidades físicas, nacidos de las exigencias externas.”
Resistencias y nuevos comienzos
Se vislumbra un cambio de rumbo. Gropius comienza a propagar “la unidad del arte, la técnica y la ciencia”. A comienzos de los años 60 recuerda esos tiempos. Luego de releer un diario escrito por su esposa entre 1923 y 1928, comenta que “el 90 por ciento de los increíbles esfuerzos fueron para defenderse de los ataques a nivel local y nacional y sólo un 10 por ciento pudo ser dedicado al trabajo creativo en sí.” Ello no fue, sin embargo, motivo de frustración: “En ningún momento dudamos de nuestra capacidad para superar adversidades.” Sin embargo, las animosidades contra la Bauhaus en Weimar aumentan y todos los años ésta teme por la aprobación de su presupuesto. El debilitamiento de las fuerzas democráticas y reformistas en el Parlamento de Turingia, simultáneamente con el fortalecimiento de los sectores nacionalistas y reaccionarios obliga a la Bauhaus a abandonar Weimar. La Bauhaus de Weimar cierra sus puertas en 1925. Pero la ciudad de Dessau la acoge y posibilita la construcción de un nuevo edificio.
La Bauhaus construye
Proyectado por Walter Gropius, surge en las afueras de Dessau un edificio de armazón metálica con fachada de vidrio. Le siguen casas para los maestros, un centro residencial y algunos edificios individuales. Cuando el arquitecto y crítico Julius Posener visita por primera vez el edificio de la Bauhaus, en 1992, describe así sus impresiones: “Como lo constructivo y espacial está siempre presente y es comprensible, en este edificio, que en su momento estuvo considerado una señal, un trompetazo, se siente uno pronto tranquilo, unido a él, inspirado.” El nombre Bauhaus desataba pasiones. Ahora pasa a llamarse “Universidad de Diseño” y tiene un edificio programático, que atrae a jóvenes de todo el mundo, que quieren formar parte de un proyecto de renovación. En 1927, Gropius nombra un maestro para el nuevo departamento de Arquitectura. Se trata del arquitecto suizo Hannes Meyer, que defiende posiciones socialistas de izquierda. En 1928, Meyer pasa a ser el sucesor de Gropius como director de la Bauhaus. “¡Satisfacer las necesidades del pueblo y no del lujo!” es su divisa. La era Hannes Meyer significa para la Bauhaus profesionalización y politización. En 1930, el municipio de Dessau despide a Meyer por sus orientaciones comunistas. Como sucesor es nombrado Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969), que causa sensación con sus construcciones del centro residencial Weissenhofsiedlung, en Stuttgart, y el Pabellón Alemán para la Exposición Mundial de Barcelona en 1929. Mies van der Rohe hace más vinculante el currículo. Los talleres y sus diseños para la industria pierden importancia, mientras que la ganan los cursos de arquitectura. Los nazis imponen en 1932 el cierre de la Bauhaus en Dessau. El Partido Comunista vota en contra, los socialdemócratas se abstienen. Mies van der Rohe traslada la Bauhaus a Berlín. Dificultades económicas, pero sobre todo las represalias del Estado nazi llevan al cierre y la autodisolución de la Bauhaus en 1933.
Difusión mundial
Profesores como Moholy-Nagy, Gropius y Mies van der Rohe, que emigraron a Estados Unidos, pero también estudiantes y egresados llevaron las ideas y concepciones pedagógicas de la Bauhaus a todo el mundo. Por algún tiempo existió en Chicago la New Bauhaus. Luego de la Segunda Guerra Mundial, el alcalde de Dessau Fritz Hesse intentó revivir la Bauhaus en su antigua sede. Pero la modernidad estética no era del gusto de los gobernantes de la RDA. En Occidente, una nueva clase media se identificó con el mundo de formas de la Bauhaus, tal como apareció en las reediciones de los años 70. Pero en realidad la Bauhaus fue mucho más policroma, contradictoria y heterogénea de lo que hoy se cree. En 1979 fue inaugurado en Berlín el Archivo Bauhaus, con la mayor y más importante colección de objetos y documentos de la historia de la Bauhaus.
“Existe un deseo de orientarse por la Bauhaus”, dice Omar Akbar, hasta marzo de 2009 director de la Fundación Bauhaus. Hasta hoy, numerosos artistas, diseñadores y universidades tienen a la Bauhaus como punto de referencia. Entre ellos, algunos tan diferentes como los arquitectos Meinhard von Gerkan y Daniel Libeskind. El concepto Bauhaus se adecua idealmente para proyectar una y otra vez nuevas ideas. “My Bauhaus is better than yours” bautizaron los estudiantes de Wolfgang Sattler en la Universidad Bauhaus de Weimar uno de sus proyectos. Mientras que las academias de diseño, arquitectura y arte apuestan desde los años 50 por las delimitaciones, últimamente el estudio de disciplinas conexas se transforma nuevamente en fuente de inspiración. Casi como hace 90 años.













