Cómo utilizan los alemanes las posibilidades que ofrece Internet? ¿Y qué papel desempeñan los blogs para los medios de comunicación? Son cuestiones que interesan vivamente a Atsunori Yamashita, Nobuyuki Kume, Yukie Hayashi y Rioko Sato, periodistas y expertos en Internet japoneses. Durante su visita a Fráncfort reciben respuestas de primera mano… en conversaciones con colegas alemanes del diario “Frankfurter Allgemeine Zeitung” y la editorial Societäts-Verlag. Durante su estadía de una semana, los cuatro visitantes de Japón tienen un apretado programa con conversaciones concertadas especialmente para elos en Fráncfort, Berlín, Leipzig, Bonn y Colonia. Y al final de su viaje se habrán formado su propia imagen de los medios de comunicación en Alemania.
Esa combinación de experiencia directa e información imparcial es uno de los objetivos del Programa de Visitas del Gobierno Federal alemán para multiplicadores extranjeros. Ese “componente esencial de la diplomacia pública alemana”, como lo describíó Michael Gerdts, Embajador de Alemania en Varsovia con ocasión de un coloquio internacional organizado por el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores en Berlín, existe desde hace 50 años. Todos los años visitan Alemania por invitación del Gobierno Federal más de mil protagonistas de alto rango del periodismo, la cultura, la política, la economía, la ciencia y la sociedad, que en sus respectivas funciones dan su impronta a la imagen de Alemania en sus respectivos países. Desde el comienzo del programa hasta ahora los invitados suman más de 50.000.
Ya sean viajes individuales o en grupo, los participantes son elegidos por las representaciones diplomáticas alemanas en el exterior, a menudo en coordinacion con las organizaciones alemanas de enlace cultural en los respectivos países. En los “viajes temáticos” participan invitados de diferentes países en un programa de interés común. Según el tema, el Ministerio Federal de RR.EE. encarga la elaboración del programa a las correspondientes instituciones especializadas, entre ellas el Goethe-Institut, el Instituto para las Relaciones Extranjeras, la Academia Europea en Berlín y la Agencia Alemana de Energía. A los visitantes extranjeros acompañan durante su estadía en Alemania tutores con los respectivos conocimientos idiomáticos.
En un coloquio realizado con ocasión del 50 aniversario del Programa de Visitantes, el Secretario de Estado del Ministerio Federal de RR. EE., Reinhard Silberberg, planteó la cuestión de si el programa tiene aún sentido, “en tiempos en que se puede obtener todo tipo de información sobre Alemania en Internet”. Los participantes coincidieron en que el objetivo del programa es transmitir una imagen objetiva y realista de Alemania y, sobre todo, hacer “experimentable” el país, a través de la autenticidad de la experiencia, una franca presentación de temas alemanes y la vigencia de largo plazo de las impresiones transmitidas. El objetivo debe ser, dice Reinhard Silberberg, dejar atrás la transmisión de información en un solo sentido e iniciar un intenso diálogo con los visitantes.
Diálogo y más contactos con la población desean también los visitantes, según los resultados de una evaluación del programa realizada en 2007. También se confirmó que las invitaciones a Alemania contribuyeron esencialmente –en casi el cien por cien de los encuestados– a mejorar “su” imagen de Alemania. “No fue sino esa estadía de estudios en Alemania la que me posibilitó acceder a la verdadera Alemania”, anotó un periodista de Armenia, “una Alemania con muchos rostros. Ha aprendido a apreciar la cultura y el pueblo alemanes.” También un colega austriaco descubrió cosas nuevas en el país vecino: “Aprendí mucho sobre Alemania: hay disposición a discutir, franqueza, autocrítica y quizás también cierta inseguridad sobre el propio futuro papel político en el mundo. Pero en general creo que el país se desarrolla positivamente.”
Como sucede a menudo cuando se habla de la imagen de Alemania, también salió a relucir el tema de los “estereotipos”. ¿Cómo superar estereotipos clásicos sobre los alemanes, como la disciplina, la laboriosidad, la puntualidad, la falta de humor? ¿Es necesario superarlos? Michael Gerdts dice sobre las impresiones que ganó al respecto en Polonia e Italia: “En mi opinión, esos estereotipos sólo pueden ser superados cuando las personas entran en contacto directo entre sí”. Michael Zenner, Director General Adjunto Responsable de Comunicación en el Ministerio Federal de RR.EE, agregó: “Hay que convivir con los estereotipos, es prácticamente imposible eliminarlos.” En su lugar, propone que algunos prejuicios que “tienen una connotación positiva” sean utilizados como vehículos para la propagación de las propias posiciones.
El Ministerio Federal de RR.EE. fija prioridades anuales para el Programa de Visitas. Para el 2009 se definieron, entre otras, el acompañamiento de las iniciativas “Política científica exterior” y “Colegios – socios para el futuro”, así como la acción “Asociación con África”. Naturalmente, las invitaciones tienen en consideración temáticamente también los aniversarios “60 años de la República Federal de Alemania” y “20 años de la caída del Muro”, desafíos como las políticas ambiental, climática y energética, así como el concepto clave de “innovación”: Alemania como plaza económica y país de la ciencia. Varios viajes temáticos están dedicados en 2009 también a la economía creativa en Alemania.
El objetivo del Programa de Visitas no es generar información a corto plazo sobre temas alemanas en medios de comunicación extranjeros. Rainer Schlageter, actual Embajador en Kazajstán y antiguo Encargado de Prensa en la Embajada de Alemania en Moscú, dice acerca de sus experiencias: a comienzos de los años 80, la Embajada de Alemania en Moscú invitó a conocidos periodistas a Alemania. “Teníamos claro”, dice Schlageter, “que no íbamos a cambiar la imagen que predominaba de Alemania, en todo caso no en forma general.” En numerosas conversaciones con quienes regresaban quedó demostrado, sin embargo, que los nuevos conocimientos generaban nuevas ideas. “Quien viaja, relata sobre sus experiencias y eso fue lo que hicieron también nuestros invitados soviéticos.” Sin duda que ello no aceleró el colapso de la Unión Soviética, “pero en ese proceso fue positivo que nuestros antiguos invitados, como multiplicadores con experiencias propias y también con un componente emocional, pudieran imaginarse en forma realista a Alemania, el antiguo enemigo de clase, como futuro socio de la nueva Rusia: un tardío, pero no obstante importante retorno de la inversión.”













