Los europeos no nos han entendido nunca”: esta frase del Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez puede entenderse como un sentimiento de resignación… o como exhortación a hacer mejor las cosas en el futuro. Para que latinoamericanos y europeos se entiendan mejor es necesario un mutuo conocimiento de la cultura o, mejor dicho, de las culturas. Alemania realiza considerables esfuerzos institucionales para dar vida a ese diálogo intercultural. Los actores del intercambio cultural son tan variados como sus contenidos. Mencionados deben ser, por ejemplo, hermanamientos de ciudades de gran vitalidad, como entre Berlín y Buenos Aires; los contactos académicos entre universidades y los programas del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). El Instituto de Relaciones Culturales Internacionales (ifa), apoyado por el Ministerio Federal de RR. EE., fomenta el intercambio artístico transnacional. El ministerio ayuda también a conservar importantes bienes culturales en América Latina y apoya a los Goethe-Institute: “el Goethe” es en muchas ciudades de América Latina el símbolo de la transmisión de la cultura y la lengua alemanas. Catorce institutos desarrollan actividades en nueve países de la región.
En medio del bullicioso centro de Buenos Aires tiene su sede desde los años 1960 uno de los Goethe-Institute de mayor tradición. Detrás de una gran fachada de vidrio, una gran biblioteca invita a leer libros, escuchar CD y ver DVD alemanes. En el primer piso se hallan las salas de lectura, en las que argentinos pueden aprender alemán. Los diplomas del Goethe-Institut son reconocidos por las autoridades alemanas, lo cual es importante para muchos latinoamericanos. Satisfecho informa Stefan Hüsgen, director del instituto, que existe una gran demanda de cursos de alemán. Sobre todo jóvenes académicos desean aprender el idioma. El objetivo de Hüsgen es ganar a los argentinos para Alemania. Y ello parece tener éxito, también con el programa cultural. La actuación de tres bailarines del grupo de danza de Pina Bausch atrajo a 1200 personas a un teatro de la pequeña ciudad de Azul, cuenta Hüsgen. La danza teatro moderna, en la que producciones alemanas pertenecen a la vanguardia, ocupa uno de los primeros lugares en el plan temático de Hüsgen. Teatro contemporáneo alemán es presentado por el Goethe-Institut en Santiago. En octubre de 2011 es llevada a Chile la puesta en escena de Hamlet de Thomas Ostermeier, del teatro Berliner Schaubühne.
Pero “el Goethe” no es sólo sinónimo de importación de cultura. Un ejemplo de ello es la exposición “Menos tiempo que lugar. El arte de la independencia: ecos contemporáneos”, que se halla de gira por América Latina, estando actualmente en México. Con ocasión de los festejos de la independencia, que tienen lugar en muchos países de América del Sur entre 2009 y 2011, Alfons Hug, director del Goethe-Institut de Río de Janeiro, ha combinado trabajos contemporáneos –fotos, videos, esculturas– de doce artistas latinoamericanos y siete alemanes.
También el ifa dedica sus actividades al entendimiento entre las culturas. En 2011 y 2012 presenta en Quito, Cuenca, Curitiba y La Paz la exposición “Zeitsprung” (Salto en el tiempo), en la que pueden verse trabajos de dos grandes maestros de la fotografía periodística alemana: Erich Salomon, que registró con la cámara el trabajo parlamentario durante la República de Weimar, y Barbara Klemm, que realizó medio siglo más tarde instantáneas de la reunificación alemana. Otro proyecto del ifa es una exposición de pinturas de Gerhard Richter, uno de los más importantes pintores alemanes contemporáneos, que podrá verse primero en São Paulo y sigue luego en el 2014, pasando por Porto Alegre, a Perú, Ecuador, Colombia y México.
De épocas anteriores datan casi todos los tesoros artísticos latinoamericanos cuya conservación ha apoyado el Ministerio de RR. EE. de Alemania desde 1981. El “Programa de Conservación Cultural” posibilitó la protección de más de 250 testimonios culturalmente valiosos en 16 países de la región, por ejemplo proyectos en Haití, Trinidad y Tobago y la República Dominicana. En los últimos dos años fueron restaurados, entre otros bienes culturales, la cúpula del Teatro Nacional de Costa Rica, el monumento a Beethoven en Ciudad de México; la iglesia de Viñales, en Cuba; el órgano Walcker de la catedral de Medellín y obras del pintor germano-brasileño Hansen en Bahía.













