Se aproxima el cierre del plazo de inscripción para los nuevos cursos de alemán y en el Goethe-Institut en La Paz, capital de Bolivia, reina una gran animación de entrada y salida de gente. La mayor parte de los alumnos que se matriculan para aprender alemán en el bello edificio blanco de estilo colonial rondan los 20 años. Por ejemplo Cyntia Ablas. “Quisiera hacer un máster en Alemania. Aprendo alemán para poder postularme a una plaza de estudios en la universidad.” La joven de 22 años es uno de los alrededor de 350 alumnos que año tras año se apuntan a los cursos de alemán en el instituto. Pero esos cursos no son lo único que ofrece el Goethe-Institut de La Paz. Al menos igual de importante es el programa cultural. Una exposición de Gerhard Richter con originales en el Museo Nacional, un seminario sobre el tema migración dirigido por un catedrático alemán, un taller con artistas de grafiti de Berlín son solo algunos puntos destacados del programa de los últimos meses. “Se trata no solo de mostrar el arte clásico de Alemania sino también de presentar la cultura y subcultura contemporánea alemana. Nos esforzamos por hallar una buena mixtura de ambas expresiones”, explica Sigrid Savelsberg, directora del Goethe-Institut de Bolivia. Como institución, el Goethe-Institut promueve también a artistas locales que cultivan el patrimonio cultural alemán. “Había, por ejemplo, un director de teatro que quería poner en escena una obra de teatro de Roland Schimmelpfennig. Desde luego que hemos apoyado ese proyecto.” A veces se trata de asuntos muy prácticos. Por ejemplo de un seminario en el que los participantes aprenden a restaurar valiosos documentos históricos.
A fin de fomentar la cooperación cultural internacional, el Goethe-Institut organiza tan solo en La Paz cada año entre 40 y 50 eventos culturales, a los que acuden artistas e intelectuales de Alemania como personalidades invitadas. Las visitas son coordinadas por el Goethe-Institut de São Paulo en Brasil, que organiza para los huéspedes una gira por varios institutos. En total hay en América Latina 15 Institutos Goethe. A ellos se suman nueve Centros Goethe así como 20 asociaciones culturales apoyadas con recursos para proyectos específicos.
Los institutos de Brasil, Argentina y Chile son mucho más grandes que el de Bolivia y alcanzan a un número mucho mayor de personas interesadas por Alemania, su cultura y su idioma. En su conjunto, los Institutos Goethe de América Latina registraron en el periodo 2008/2009 alrededor de 24.000 inscripciones para cursos de alemán de dos meses. En esos dos años se dictaron más de 2.000 cursos. Y gracias a la globalización, el interés por aprender alemán crece en toda la región.
Con el proyecto “El Arte de la Independencia: ecos contemporáneos”, los Institutos Goethe de la región participan en la celebración del bicentenario de la independencia de algunos países latinoamericanos. Uno de los componentes básicos de esta contribución es la exposición itinerante “Menos tiempo que lugar”, que actualmente se exhibe en Buenos Aires. Artistas sudamericanos y alemanes tematizan mediante sus obras de arte el significado de la libertad y de la independencia. A continuación, durante dos años la exposición hará una gira por diversos países de América Latina y por Alemania.
Otra tarea de los Institutos Goethe es la capacitación de docentes latinoamericanos de alemán. “Organizamos seminarios y enviamos a docentes becados a Alemania para que en sus clases puedan transmitir una imagen actualizada de Alemania”, explica Sigrid Savelsberg. Los institutos también organizan proyectos educativos para jóvenes, muchas veces en colaboración internacional. Por ejemplo en Montevideo, Uruguay, el Goethe-Institut organizó en julio pasado el primer parlamento internacional de jóvenes. 100 jóvenes se proponen elaborar estrategias encaminadas a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.
Además de los cursos de idioma y el programa cultural, las bibliotecas son un elemento muy importante de los Institutos Goethe, a fin de acercar a Alemania a quienes viven en el subcontinente que se extiende desde México hasta Argentina. En ellas se encuentran obras de Goethe, Erich Kästner, Martin Walser o del dibujante Tom Körner, además de revistas y periódicos, y también películas alemanas, desde cintas mudas de los años 20 del siglo XX y filmes de representantes del “Nuevo Cine Alemán”, como Werner Herzog o Wim Wenders, hasta obras de jóvenes directores alemanes.
También en Bolivia la biblioteca es una de las ofertas básicas del instituto, la cual cuenta con un pequeño centro multimedia con computadoras. “Al principio no me animaba ni a abrir un libro alemán”, relata la alumna de alemán Cyntia Ablas, “pero con el tiempo empecé a leer libros infantiles y ahora me atrevo a abordar mi primer libro para adultos.” Si todo sale como ella espera, la estudiante podrá empezar en el otoño europeo su curso de máster en Alemania. “Preferiría que sea en Berlín”, dice con ilusión, “en el Goethe-Institut he oído y leído tanto sobre la capital alemana.”













