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Unir mundos del saber

Con la “Iniciativa de Política Científica Exterior”, el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores fomenta en 2009 la red de ciencia global. Se trata de dar respuesta a preguntas globales como el cambio climático o la lucha contra enfermedades infecciosas graves. Pero la investigación también contribuye de forma importante al entendimiento intercultural y a la estabilidad en regiones en crisis

Janet Schayan y Jan Greune (Foto)

Rafig Azzam (© Jan Greune)

¿Cómo abastecer de agua limpia a las megaciudades? ¿Qué tecnología innovadora puede advertir a tiempo de desprendimientos de tierras peligrosos? Éstas son preguntas que el catedrático Rafig Azzam analiza en profundidad. Desde 2002, este científico nacido en Jordania ocupa la cátedra de ingeniería geológica e hidrogeología de la universidad de excelencia RWTH de Aquisgrán. Sus temas –la gestión medioambiental y del agua– cobran cada vez más importancia y atraen a cada vez más estudiantes internacionales: el catedrático es actualmente tutor de cuatro doctorandos chinos. Rafig Azzam es un facilitador de redes, un gestor del conocimiento. Establece contactos en el extranjero de forma incansable, acuerda cooperaciones, por convicción: "La ciencia necesita redes internacionales. Y la red va creciendo con cada doctorando que trabaja a nivel internacional o que viene aquí desde el extranjero".

La doctora Damaris Odeny, de Kenya, también se encarga de crear ese tipo de nudos en la red de la ciencia entre Alemania y el mundo. La bióloga molecular trabajó hasta mediados de 2009 para el Instituto Max Planck de Colonia en la investigación de cultivos para descifrar el programa genético de la patata. El objetivo: conseguir mejores cosechas mediante plantas más resistentes. ¿Qué le fascina a Damaris Odeny de su trabajo? "Que tiene el potencial de cambiarle la vida a la gente". La keniana de 36 años piensa especialmente en su tierra: "Yo vengo de un país en el que se sigue padeciendo hambre", dice. "Y eso, a pesar de que contamos con un buen suelo y un buen clima". Por eso decidió volver a Kenya tras su formación en Alemania: "Para mí no se trata de alargar mi lista de publicaciones. Quiero cambiar algo en mi país". Su gran sueño es fundar un instituto de investigación propio que cumpla estándares europeos. "Espero que con lo que he aprendido en Colonia pueda alcanzar en Kenya un nivel científico comparable al europeo", afirma.

La ciencia como elemento de unión universal

Rafig Azzam y Damaris Odeny son dos científicos que con su trabajo constituyen un ejemplo de lo que significa "unir mundos del saber", el lema con el que el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores ha lanzado su "Iniciativa de Política Científica Exterior" en 2009. La ciencia se considera un elemento de unión fundamental entre Alemania y sus socios en todo el mundo. Los científicos de todo el mundo buscan la respuesta a los grandes desafíos globales como el cambio climático y la investigación de energías renovables o la lucha contra las pandemias. "Las bacterias no conocen fronteras y así tendría que ser también para los científicos", dice el catedrático Seyed Hasnain, biólogo de enfermedades infecciosas y rector de la Universidad de Hyderabad, de la India. El experto en tuberculosis investiga en Alemania como galardonado del Premio de Investigación Humboldt 2009 y lleva ya diez años trabajando estrechamente con el catedrático Jörg Hacker, el presidente del Instituto Robert Koch de Berlín. Juntos han fundado la oficina de enlace germano-india IGLO, que ya ha puesto en marcha una docena de cooperaciones en investigación.

El liderazgo de Alemania en el tema de las energías renovables es lo que atrajo a la ingeniera brasileña Patricia Chaves a Alemania. Se especializó con un máster impartido en inglés por la Universidad de Oldemburgo, destinado específicamente a licenciados de países emergentes y en desarrollo. Hoy, la doctoranda de 33 años está en el Instituto Alemán de Energía Eólica. "Pero también me interesaba Alemania", dice, "un país que hace unos 60 años empezó de cero y hoy está a la cabeza en tecnología medioambiental". De este modo, la sociedad científica sin fronteras mejora al mismo tiempo el entendimiento entre las sociedades y culturas.

La transferencia de conocimientos transfronteriza acelera también las innovaciones. Por ello, la política científica exterior va también estrechamente unida al compromiso con Alemania como centro de investigación y económico. "La calidad de las universidades alemanas es evidente", dice la catedrática Liqiu Meng, de China, que es la vicepresidenta de la Universidad Técnica de Múnich. Una de sus principales tareas es impulsar la internacionalización en la prestigiosa universidad de excelencia. Ella está segura: "Alemania tiene quizás la mayor concentración de las mejores universidades de Europa. Si conseguimos aumentar en todo el mundo la visibilidad, podremos reclutar los mejores cerebros, también entre los estudiantes".

Bien visible y, sobre todo, "audible" es, por ejemplo, la excelencia del catedrático Karlheinz Brandenburg. El director del Instituto Fraunhofer de Tecnología de Medios Digitales de Ilmenau es una de las estrellas de la investigación en Alemania: con las bases para el desarrollo del formato MP3, el formato de audio de mayor éxito mundial, ha provocado uno de los mayores éxitos en alta tecnología y una revolución en el sector musical. "En la competencia global, la creatividad y la innovación son clave", afirma el científico. Tras su éxito con el MP3 tenía todas las puertas abiertas, pero decidió establecer el Instituto Fraunhofer en la pequeña ciudad de Ilmenau en Turingia. Su renombre y el perfil de primera categoría de su instituto atraen hoy a jóvenes científicos de más allá de las fronteras alemanas, como Hanna Lukashevich de Belarús. La física especializada en alta frecuencia, de 28 años, se ocupa de las consecuencias del invento de su director de tesis y elabora software para recomendar y buscar música.

Asociaciones de investigación con regiones de conflicto

La Iniciativa de Política Científica Exterior apuesta por Alemania como centro de innovación, al mismo tiempo que quiere contribuir al desarrollo democrático en regiones de conflicto y países en proceso de transición: el fomento de las estructuras universitarias y el intercambio científico con Iraq, por ejemplo, supone una valiosa aportación a la normalización del país.

La formación de jóvenes científicos de Afganistán en Ciencias Económicas en la Universidad de Bochum o en "Good Governance" en el programa de máster de la Erfurt School of Public Policy son elementos importantes para la reconstrucción económica y política.

Reforzar la cooperación internacional

La política científica exterior constituye desde hace ya tiempo un componente sustancial de la política exterior alemana. El Ministerio Federal de Relaciones Exteriores fomenta cada año la ciencia, la investigación y el desarrollo en Alemania y el extranjero con más de 250 millones de euros, cuya mayor parte se destina a financiar becas para estudiantes y científicos extranjeros. El Ministerio Federal de Relaciones Exteriores colabora estrechamente con unos 25 socios, como el DAAD, la Fundación Alexander von Humboldt o el Instituto Arqueológico Alemán, para promover el intercambio científico internacional.

Con la "Iniciativa de Política Científica Exterior", el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores desea reforzar de forma específica la cooperación internacional en la ciencia y la investigación. En concreto, esto significa, por ejemplo, la creación de nuevos programas de becas para académicos internacionales muy cualificados, así como para graduados de regiones en situaciones de conflicto. En Rusia, Tailandia, Chile y Colombia se están estableciendo, en colaboración con universidades alemanas, centros de excelencia que permiten nuevas dimensiones de intercambio. En la India, Brasil, Japón, Rusia y EE.UU. se van a fundar casas alemanas de la ciencia y la innovación (DWIH): como "escaparate de la ciencia alemana" en el extranjero.

Una base fundamental para el intercambio es el idioma. En muchos casos, el inglés es la base común, pero el alemán es una importante lengua científica y, por ello, es fomentada por la Iniciativa de Política Científica Exterior: por ejemplo, con las innovadoras ofertas de e-learning de la plataforma de Internet Deutsch-Uni Online. "El Internet es un enriquecimiento a la hora de aprender alemán, especialmente en el extranjero", dice Anastassiya Semyonova. Sólo un ligerísimo acento delata que el alemán no es su idioma materno. Es su profesión: la germanista de Kazajstán enseña alemán como idioma extranjero e investiga en el departamento de Germanística Intercultural de la Universidad de Gotinga. Ella también considera importante que los científicos y estudiantes extranjeros aprendan alemán. Aun cuando este grupo pueda arreglárselas en inglés, especialmente en ciudades grandes y universitarias: "Sin conocer el idioma uno se aísla de la vida cotidiana. Se nos escapan muchos detalles sutiles de los que no nos percatamos hasta que aprendemos el idioma". Y un idioma común contribuye a mantener el contacto entre los mundos del saber.

Encontrará un retrato detallado de los científicos en www.auswaertiges-amt.de/awp

05.08.2009
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