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“Buscamos respuestas a las cuestiones candentes de nuestro tiempo”

El arqueólogo Hermann Parzinger preside desde marzo de 2008 la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano. Su programa: fortalecer la ciencia e interconectar mejor las diversas instituciones

Entrevista: Janet Schayan

Hermann Parzinger

Hermann Parzinger

Profesor Parzinger, para los Museos Estatales de Berlín, el año pasado fue muy exitoso: en 2007 registraron un 30 por ciento más de visitantes que el año anterior. ¿Cuáles son las razones?

Por un lado fueron muy importantes las grandes exposiciones. El año pasado tuvimos a la gran exposición de impresionistas “Los más hermosos franceses” del Metropolitan Museum de Nueva York en la Neue Nationalgalerie. Fue un gran éxito. Por otro, el turismo ejerce una gran influencia sobre el número de visitantes y la Isla de los Museos es una gran atracción. Todo el mundo quiere ver el Altar de Pérgamo y el busto de Nefertiti. Cuando, en 2009, se agregue el Neues Museum, vendrán más visitantes. Pero ya ahora estamos llegando a nuestro límite de capacidad y necesitamos urgentemente el nuevo edificio de entrada, proyectado por David Chipperfield, para encauzar mejor los flujos de visitantes y ofrecer servicios modernos y dignos de un complejo museístico tan excepcional.

La exposición del MoMA en Berlín fue un éxito enorme, lo mismo que los impresionistas del Met. ¿Pertenece el futuro a esas grandes exposiciones?

No deberíamos exponernos a la presión de tener que organizar todos los años una exposición sensacional. Tenemos otras muestras muy importantes. La Gemäldegalerie, por ejemplo, exhibe actualmente obras de Sebastiano del Piombo, no tan conocido, pero junto con Miguel Ángel y Rafael uno de los grandes pintores del Renacimiento. Hasta ahora no se lo había presentado monográficamente. Nuestro catálogo contiene los más recientes resultados de la investigación acerca del pintor y ya es una obra de consulta fundamental. Si organizamos una o dos grandes exposiciones con las que atraemos a público que de lo contrario no iría al museo, magnífico. Pero no debemos aspirar a crecer ilimitadamente, pues en ese caso en algún momento no estaremos en condiciones de preparar las exposiciones seria y científicamente. En todo caso, el éxito de la actual gran exposición sobre Babilonia en el Museo de Pérgamo demuestra que un enfoque científico y un gran público son compatibles si la idea de la exposición y la publicidad son las correctas.

El total de objetos de los museos de la SPK suma varios millones. No obstante, faltan piezas que permanecieron en Rusia después de la II Guerra Mundial. Debido a sus actividades investigativas, usted dispone de buenos contactos. Mucha gente espera que usted logre algunas devoluciones.

Ésa es una cuestión política delicada, en la que el Gobierno Federal lleva las negociaciones. Y que no se vuelve más sencilla sólo porque yo tenga buenos contactos y hable ruso. No obstante, a nivel técnico nos esforzamos por cooperar, por ejemplo en el marco del “Diálogo Museístico Germano-Ruso”. El 30 de octubre, los museos alemanes afectados recordarán con un acto en Berlín la “Pérdida y devolución”. Hace 50 años, la Unión Soviética devolvió a la RDA 1,5 millones de objetos, entre ellos el Altar de Pérgamo. Sin esas devoluciones, el Museo de Pérgamo estaría bastante vacío. Debemos estar agradecidos. Pero naturalmente durante el acto también recordaremos que aún permanecen en Rusia algo más de un millón de objetos. No obstante, más importante aún es consolidar una base de confianza, por ejemplo a través de proyectos científicos germano-rusos, programas de intercambio o exposiciones. Sin ir más lejos, ya estamos planeando una exposición conjunta sobre la Edad de Bronce junto con el Museo Pushkin, el Museo Histórico de Moscú y el Hermitage. Quizás en algún momento se pueda llegar a una solución.

A la SPK no sólo pertenecen museos en Berlín. No obstante, algunas de las instituciones pasan algo desapercibidas. ¿Qué une entre sí las diversas partes de la Fundación?

Ése es un punto muy importante. Hay quien piensa que la fundación es una especie de holding de los museos, porque las 16 colecciones son naturalmente las más visibles. Mi objetivo es dar a conocer más a la SPK con todo lo que forma parte de ella. Ello comienza con una marca y una identidad corporativa. Queremos publicar además una revista, para que se comprenda mejor toda la fundación, con sus numerosos tesoros y su gran potencial. También es importante integrar las diversas instituciones en una red. Para la exposición sobre Babilonia cooperaron los museos, la Biblioteca Estatal y el Instituto Ibero-Americano. Es necesario que las diversas instituciones piensen más en conjunto.

¿Qué diferencia a la SPK de otras grandes instituciones culturales?

Tiene dos características únicas a nivel mundial. La primera es que la fundación, con todas sus instituciones, trabaja en el plano de intersección del arte y la cultura con la ciencia y la investigación. En el futuro resaltaremos aún más el aspecto científico. La segunda: no existe otra institución cultural, ni en Washington, ni en Londres ni en París, que tenga museos, bibliotecas y archivos, todos de imponentes dimensiones, bajo un mismo techo. Nuestro objetivo es destacar más la interconexión entre las diferentes secciones: por ejemplo ahora estamos creando un portal en Internet que une todas las áreas de conocimiento de la SPK y las hace experimentables virtualmente.

El nombre “Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano” se oye algo seco y pasado de moda. ¿Es un obstáculo para el desarrollo de la SPK?

Lo “prusiano” en el nombre no me molesta en absoluto, al contrario. Prusia fue muchas veces más moderna que otros Estados. Pero cuando se tiene un nombre tan estrechamente ligado con una tradición es esencial desplegar más dinamismo aún. No queremos tener una imagen empolvada. Somos una institución cultural y científica moderna, que coopera en Alemania y con todo el mundo en un sinnúmero de áreas y con las más diversas instituciones, buscando también respuestas a las cuestiones candentes de nuestro tiempo.

A esos efectos servirá también el planeado Foro Humboldt en el reconstruido Palacio Real de Berlín. ¿Qué surgirá detrás de la ­fachada barroca?

No queremos unificar sólo museos y bibliotecas en un edificio, sino crear un vivaz centro cultural y de vivencia del arte. Algo así no existe todavía. Quizás se lo pueda calificar de Centro Pompidou globalizado del siglo XXI. El objetivo es que cuando los visitantes ingresen por el ágora, la “puerta al mundo”, accedan a la fascinante variedad del mundo extraeuropeo. Allí ofreceremos cine, teatro y música, un variado programa que retomará temas transversales y aspirará a despertar la curiosidad. En el primer piso se encontrará el “Taller del conocimiento”, con las colecciones sobre la historia de la ciencia de la Universidad Humboldt y los libros de las bibliotecas del Land y Central de Berlín, que ya ahora atraen diariamente a miles de lectores, y las bibliotecas de investigación de los museos de Berlin-Dahlem. Todo ello está ya a disposición de la ciencia, pero lo pondremos al alcance de todo el público. Paralelamente mostraremos las colecciones del Museo Etnológico y del Museo de Arte Asiático. Además habrá una superficie de exposiciones para los grandes temas de la humanidad, como la migración o el futuro de las ciudades. También nos gustaría invitar a científicos de todo el mundo a trabajar aquí.

¿Todo eso será llevado a la práctica ya en el 2013?

Ése es el objetivo por el que trabajamos con todas nuestras fuerzas. Pero lo principal es que el resultado sea excelente. Si se aplaza hasta el 2015, no es ninguna tragedia. El 25 aniversario de la unidad alemana sería una buena fecha para obsequiarle al centro de nuestra capital algo tan simbólico y simultáneamente tan cargado de futuro.

08.07.2008
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