Un líder del mercado de la movilidad es desafiado por un competidor. En Alemania circulan más de 42 millones de automóviles. Para la mayoría de sus desplazamientos, los alemanes usan aún el coche. Pero se registra una tendencia hacia un mix de movilidad, en el que tanto el transporte público como la bicicleta adquieren creciente importancia. El 83 por ciento de los hogares alemanes dispone hoy de por lo menos una bicicleta. En 1988 era solamente el 70 por ciento, mientras que en 1969 sólo uno de cada dos hogares (53 por ciento) tenía una bicicleta.
El reciente estudio del Ministerio Federal de Transporte “Movilidad en Alemania” prueba la creciente importancia de las alternativas al automóvil. En el informe se constata que entre 2002 y 2008 el número de viajes realizados diariamente con la bicicleta aumentó en cuatro millones. El número de trechos hechos a pie aumentó en cinco millones y en transporte público urbano, en un millón. El número de viajes de transporte individual motorizado, en primer lugar en automóvil, descendió en el mismo periodo en dos millones por día.
La sólida infraestructura de Alemania favorece la movilidad flexible: de la densa red de más de 230.000 kilómetros de rutas y más de 40.000 kilómetros de vías férreas se beneficia el tráfico regular de autobuses y trenes. El transporte público, de menor impacto ecológico, marca sobre todo a las ciudades: en el estudio “Tendencias en la Juventud Timescout”, realizado en 2010, casi el 80 por ciento de los encuestados de entre 20 y 29 años dijo que en la ciudad no se necesita un automóvil, ya que el transporte público basta.////













