Son seguramente pequeños detalles los que impulsan ocasionalmente a los colaboradores del Argentinisches Tageblatt a continuar produciendo un periódico en alemán en un país en el que se habla español. En una ciudad que se muere de calor cuando Europa se congela, que se acuesta cuando Berlín, Berna y Viena empiezan el día. Quizás son las ocasionales cartas de lectores las que animan a continuar la labor, también en el 121º aniversario de la cambiante historia de su Redacción: “Muchas gracias por su trabajo”, escribe por ejemplo una joven madre, quien cuenta que cada sábado junto con su hijo de siete años compra el periódico en el kiosco. “Es como si llegara a nuestra casa un poco de Alemania.”
Un poco de Alemania, un poco de Austria y un poco de Suiza. Argentina, América Latina, noticias mundiales, la actividad de asociaciones, la vida en los colegios alemanes, cultura, la Bundesliga de fútbol de Alemania y la sección más destacada: el resumen económico con todo lo que hay que saber al respecto en la ciudad del Río de la Plata. Cada semana, cada sábado. En al menos 24 páginas. A veces son más de 60, en ocasiones especiales como el Día de la Unidad Alemana o el número especial del 120º aniversario. El Argentinisches Tageblatt es el periódico más antiguo de todos los periódicos escritos en alemán en Sudamérica, pero no el único. En Santiago de Chile se publica Cóndor y en Sao Paulo, Deutsche Zeitung. Son diarios que aún se publican en alemán aunque los últimos buques de inmigrantes anclaron en el puerto hace más de 60 años. Que intentan ser el punto de enlace de la comunidad de habla alemana, como escribió Günter Knieß, embajador alemán en Argentina al Tageblatt con motivo de la celebración del aniversario. Son publicaciones que intentan conservar sus tradiciones y, a la vez, difundir una imagen moderna de Alemania, que muchas veces contrasta con los recuerdos de las generaciones de inmigrantes.
En 1889 era un proyecto de futuro crear un periódico alemán en Buenos Aires. El flujo de inmigrantes de habla alemana traía cada vez más lectores al Río de la Plata, que querían enterarse en su idioma materno de lo que sucedía en su tierra natal y en la tierra de acogida. El Tageblatt, con su carácter republicano y liberal, era un bastión de la ética civil contra la barbarie de la Alemania nacionalsocialista y una voz liberal contra las tendencias autocráticas del presidente argentino Juan Domingo Perón, cuyas autoridades prohibieron varias veces la publicación del periódico alemán.
Más de 300 empleados llegó a tener la Editorial Alemann S.R.L. Hoy son menos de 15 colaboradores en la mansión del barrio de Belgrano, de los cuales cuatro son redactores y dos jefes: Roberto Alemann y su hermano Juan, ambos renombrados economistas liberales, dirigen la editorial en cuarta generación. El director de 86 años Roberto sigue escribiendo hasta el presente editoriales y glosas. Y Juan escribe las cuatro últimas páginas con análisis y noticias. De ese modo el editor de 82 años es probablemente uno de los que más textos periodísticos en alemán escribe. Y de otro modo sería imposible. Si el pasado del periódico fue glorioso, las perspectivas actuales son modestas. Para muy poca gente en Argentina el alemán es el idioma materno y cada vez son menos los que leen el periódico. 7500 ejemplares se distribuyen actualmente, según estimaciones del director de Redacción Stefan Kuhn. A mediados de los años noventa era el doble. “El final del periódico es solo cuestión de tiempo“, dice sin inmutarse Roberto Alemann. En 2008 fracasó el proyecto de convertir el diario en una fundación. Juan Alemann espera que las empresas alemanas contribuyan a la supervivencia del periódico. Su sección económica es casi un servicio completo de todo lo que una empresa alemana o suiza debe saber. “Por eso podemos esperar alguna contrapartida.”
Sin ayuda es imposible. También del otro lado de la cordillera de los Andes. “Nuestro presupuesto es extremamente limitado”, lamenta Birgit Tuerksch, la jefa de Redacción de Cóndor, que se publica desde hace 72 años en Santiago de Chile. Como sus colegas en Buenos Aires, la periodista de 47 años basa su financiación en números especiales, como el del Día de la Unidad Alemana, en el que los anunciantes realmente están dispuestos a gastar. El número semanal, con una tirada impresa de 7000 ejemplares de 16 páginas, es más pequeño que el Tageblatt, pero a cambio es más colorido y tienen un formato algo más moderno. Otra diferencia: “Nosotros no empleamos textos de agencias sino que escribimos todo nosotros mismos”, afirma Birgit Tuerksch, cuyo espectro de temas son desde la economía mundial pasando por la caída del Muro hasta la inauguración de la Fiesta de la Cerveza de Múnich. Sus tres redactores están escribiendo una serie sobre etnias alemanas, en la última página se hallan retratos de chilenos alemanes y también hay informes sobre colegios alemanes, asociaciones y otros artículos de la comunidad que son escritos por periodistas freelance de todo el país. “En ningún otro país de Sudamérica se habla tanto alemán como en Chile”, señala Birgit Tuerksch. “Y nuestra misión es conservar la lengua y cultura alemana.” Por eso el equipo de Redacción se esfuerza por escribir de un modo simple y comprensible, también en la página doble “Condor Junior”. De ese modo desean captar a los más jóvenes – incluso en la era del Internet y de la extinción del alemán como idioma materno.
Desde hace años, cuatro de las páginas de Cóndor se publican en español a deseo de la “Liga Chilena Alemana”, a la que se han asociado más de 100 instituciones alemanas, entre ellas Cóndor. Si bien esta gran unión frena el deseo de modernización de la Redacción del periódico, garantiza formalmente la supervivencia del periódico. Con todo, “la Liga tampoco dispone de muchos fondos”, puntualiza la jefa de Redacción, que cubre su presupuesto con los ingresos por publicidad y ventas. “Pero es bueno saber que muchos de los industriales más importantes de Chile son de origen alemán. Ellos no nos abandonarán”, concluye.













