Todos los lunes, la cadena pública ZDF pasa como “telefilme de la semana” una policial, una comedia o un drama. La emisora privada Sat.1 emite los martes películas propias: comedias románticas, pero también filmes como “La ola de calor”, en el que el cambio climático genera una gran sequía en la Cuenca del Ruhr. Todos los miércoles –salvo que juegue el seleccionado nacional de fútbol–, la cadena pública ARD ofrece filmes sobre una vasta gama de temas, desde la violencia juvenil y el alcoholismo hasta adaptaciones cinematográficas de obras literarias, como “Das Feuerschiff“ (El barco faro). A veces los jueves y siempre los domingos, ARD apuesta por el entretenimiento. Los sábados, la emisora privada ProSieben pasa filmes de realización propia destinados a un público joven, mientras que ZDF opta por series policiales. Los domingos, ZDF los dedica al género ligero, como películas basadas en novelas de la autora británica Rosamunde Pilcher, a diferencia de la cadena ARD, que a la misma hora ofrece la serie “Tatort” (El lugar del crimen).
Todo ello semana tras semana, en el horario central de las 20.15 horas. Así son producidas para la televisión alemana más de 200 películas por año. La cuidada producción y gran calidad de los filmes alemanes para TV hace aumentar continuamente su atractivo también para canales extranjeros. En Mipcom, la mayor feria mundial de programas de televisión, en Cannes, SevenOne International, la empresa exportadora de ProSiebenSat.1 AG, vendió el filme “El abismo – una ciudad se hunde” a 40 países, desde Francia hasta Tailandia, y el remake del clásico antibélico de Bernhard Wicki “El puente”, con Franka Potente (“Corre, Lola, corre”), a 25 países.
Las cadenas públicas presentan sus producciones incluso en una feria propia anual, la “German Screenings”, organizada por las filiales distribuidoras de ARD, German United Distributors y Telepool, y a la que asisten regularmente unos 200 compradores internacionales. La telenovela alemana “Tempestad de amor” es por ejemplo todo un éxito en Italia y el programa científico alemán para TV “¡El conocimiento hace ah!” es muy popular en Rusia. Un éxito de exportación es desde hace mucho tiempo la serie policial “Tatort” (El lugar del crimen), que se vende a unos 40 países.
Las policiales de los domingos cultivan una notable tradición: la serie “Tatort” aplica desde 1970 el principio de hacer investigar a los comisarios casos en diferentes ciudades, entre Kiel, en el norte, y Múnich, en el sur, reflejando la estructura federal del país. En mayo de 2008 se celebró el rodaje de la producción número 700. Los episodios de la serie son vistos por hasta 10 millones de personas. Entre ellas se cuentan muchos jóvenes, que generalmente prefieren a los canales privados. Y al otro día se discute luego en la prensa e Internet acerca de la calidad de las películas, las escenas de violencia o temas controvertidos, como los “crímenes de honor” o la eutanasia. En siete de los 15 equipos policiales de “Tatort”, las investigaciones son dirigidas hoy por comisarias. Y ya antes que el partido político Los Verdes eligiera a un presidente de origen turco, “Tatort” ya tuvo, en octubre de 2008, su primer comisario de ascendencia turca, Cenk Batu (papel desempeñado por Mehmet Kurtulus).
La importancia del telefilme como importante componente de la programación de todos los grandes canales alemanas tiene mucho que ver con el sistema dual televisivo en el país. Cuando, los canales privados, fundados en los años 80, crecieron, sus películas para televisión trataron de atraer la atención con tramas espectaculares e hicieron retornar a la TV géneros como los del suspense y la fantasía. Los canales públicos reaccionaron y la competencia continúa hasta hoy. En 2008, los propietarios del grupo ProSiebenSat.1, los inversionistas financieros KKR y Permira, fueron criticados, por ejemplo, por hacerles cargar deudas a sus canales y ahorrar en la programación. Pero en lo que no ahorraron fue en las películas para TV. Por el contrario, Sat.1 aumentó su producción de 20 a 30 telefilmes por año.
Su principal competidor, RTL, apuesta más bien por formatos internacionales de show, como “Alemania busca la súper estrella” (“Pop Idol”), más baratos. No obstante, RTL ha aumentado últimamente la realización de filmes muy caros, como “La caza del tesoro de los nibelungos”. Esas grandes producciones, un género televisivo característicamente alemán, tienen gran demanda también en los mercados internacionales. Desde el éxito del filme para TV en dos partes “El túnel” (2001), de Sat.1, sobre una huida por debajo del Muro de Berlín, todos los grandes canales compiten entre sí también con producciones espectaculares, que a menudo tematizan sucesos de la historia reciente combinados con tramas melodramáticas. En 2005/2006, el productor de “El túnel”, Nico Hofmann, rodó en pocos meses dos telefilmes de dos partes cada uno: “El puente aéreo” (Sat.1), sobre el bloqueo de Berlín por parte del Ejército Rojo en 1948 y “La tempestad” (RTL), una historia de amor en medio de las dramáticas inundaciones en Hamburgo causadas por una marea muy alta en 1962. En “Dresde” (ZDF), una enfermera prometida de un médico jefe se enamora de un piloto inglés y se ve amenazada junto con él por el bombardeo de la ciudad por parte de la Fuerza Aérea británica en 1945. Esa película, vista en Alemania por unos doce millones de televidentes, fue vendida a más de 60 países.
La gama de temas de las películas para TV va hoy desde el escándalo de medicamentos en relación con el desastroso somnífero “Contergan”, que el director Winkelmann llevó a la pantalla chica para la cadena ARD, hasta la caída del Muro (“Nosotros somos el pueblo”, Sat.1; “El milagro de Berlín”, ZDF). Últimamente se producen telefilmes también sobre temas científicos y catástrofes naturales, como huracanes sobre Berlín y erupciones volcánicas en la región de Eifel. En la competencia por la audiencia y contra Internet, las películas de acción parecen ser un probado medio. ¿Todo en orden entonces? La televisión casi produce demasiadas películas como para poder mostrarlas todas en forma adecuada. Esa impresión se impone por lo menos en vista del programa “Kleines Fernsehspiel”, de la cadena ZDF. La redacción, creada en 1963, apoyó ya tempranamente a la mayoría de los famosos directores alemanes, desde Rainer Werner Fassbinder a Fatih Akin, y continúa exhibiendo todas las semanas ambiciosos filmes de directores jóvenes… sólo que los lunes a medianoche. Un caso para la videograbadora.













