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Universidades

Estudiar para un ­futuro limpio

Medioambiente, clima, energía: universidades alemanas ofrecen a los estudiantes numerosas carreras en profesiones con futuro

Hermann Horstkotte

En Aquisgrán se quiere reinventar el automóvil: hacerlo ecológico y que no contamine el aire con CO2. Ese objetivo se ha trazado el renombrado Instituto de Estudios de Vehículos de la universidad de ciencias aplicadas Rheinisch-Westfälische Technische Hochschule (RWTH), de Aquisgrán. Allí, científicos desarrollan un motor libre de emisiones, que pueda sustituir en el futuro a los motores de gasolina y diésel. “Alemania es tradicionalmente líder en el mundo del automóvil”, dice Jan-Welm Biermann, el director del instituto, “y queremos seguir siéndolo con los vehículos eléc­tricos”. Biermann esboza los numerosos ­desafíos: la fabricación se transformará por completo si los tanques de combustible son sustituidos por baterías. Además se necesitan tomacorrientes prácticamente en todo aparcamiento, delante de la vivienda y el lugar de trabajo, “y es necesaria la aceptación del público”, subraya Biermann.

El Gobierno alemán apoya el desarrollo del automóvil eléctrico con 22 millones de euros en los próximos tres años, de los cuales diez los recibirá directamente la RWTH. La otra parte irá para su socio privado, el fabricante de automóviles Audi. Esta cooperación público-privada tiene consecuencias directas para la docencia académica, resalta Biermann. Ello se refleja, por ejemplo, en la carrera de máster internacional “Automotive Engineering”, cuyos cursos se imparten en inglés.

No obstante, la imagen de un nuevo hermoso mundo de vehículos no contaminantes puede ser engañosa. Pues desde el punto de vista ambiental, lo importante es que la energía limpia provenga de fuentes limpias. El futuro pertenece a la corriente eléctrica ecológica generada a partir de la fuerza hídrica, el viento y el sol. Por ello, las universidades de Flensburgo y Oldenburgo ofrecen dos carreras de máster en inglés: Sustainable Energy Systems and Management in Developing Countries (SESAM) y Postgraduate Programme Renewable Energy (PPRE). El Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) apoya ambos programas con becas. Las carreras están dirigidas a posgraduados de todo el mundo que tengan ya dos años de experiencia profesional y vayan a asumir en sus países posiciones directivas.

El curso SESAM, de Flensburgo, dura 18 meses y se centra en la economía de la energía, la gestión de proyectos en la cooperación para el desarrollo y las energías renovables. El programa de Oldenburgo tematiza las áreas de energía eólica y solar, fotovoltaica, biomasa y células de combustible. Los estudios de 16 meses abarcan tanto la práctica como estudios de casos. Desde 1987 han participado más de 380 posgraduados de unos 80 países. Muchos de los egresados desempeñan ahora funciones directivas en sus países. “Sin esos estudios no podría ahora trabajar profesionalmente en mi posición”, dice Wisdom Togobo, responsable de energías alternativas en el Ministerio de Energía de Ghana, que además da cursos regularmente como docente invitado en Oldenburgo.

Otro programa internacional de máster está dedicado desde 2008 a las energías renovables y la eficiencia energética, especialmente en la región de Oriente Medio y el norte de África. El curso de 20 meses, con diez becarios alemanes y diez árabes, se imparte en la Universidad de El Cairo, Egipto, y la Universidad de Kassel. La carrera conjunta en un marco multinacional tiene como objetivo también fomentar las capacidades interculturales.

Las carreras ofrecidas en Flensburgo, Oldenburgo y Kassel son tres de las hoy más de 250 dedicadas a las energías renovables en universidades alemanas. Para los actualmente 20.000 estudiantes en esas especialidades, las perspectivas profesionales son prometedoras. Y como la mayoría de las universidades alemanas ofrece carreras de economía energética, los estudiantes también tienen la posibilidad de especializarse. Un ejemplo es la especialización de constructores de maquinaria en técnicos en climatización de edificios: especialistas no sólo en calefacciones convencionales, sino también en bombas de calor, cogeneradores de corriente y calor e instalaciones solares. Otra especialización de creciente importancia: tecnologías ópticas, sin las cuales no existirían hoy ni el láser, ni los teléfonos móviles ni los CD. Ni tampoco el diodo luminoso, que está sustituyendo a la bombilla tradicional y con el que se quiere reducir la demanda de corriente en Alemania en un ocho por ciento. La luz es la energía ecológica por antonomasia y Alemania lidera hoy en ese sector a nivel mundial.

La técnica energética verde se transforma prácticamente en una ciencia transversal y en un motor de empleo para toda la economía, que puede contar así en todos lados con energía eficiente y ecológica. Un gran potencial tienen también nuevas formas de uso de portadores de energía tradicionales, como el carbón. Ya en 2014 se planea inaugurar la primera central carboeléctrica sin emisiones de CO2. Estudiantes de ingeniería que hoy se especializan por ejemplo en la universidad de ciencias aplicadas TU Bergakademie Freiberg en la separación y almacenamiento definitivo de CO2 serán entonces buscados expertos.

En Alemania se ha acordado abandonar la energía atómica. No obstante, también la investigación nuclear civil tiene futuro en las universidades alemanas. Innovaciones en reactores de alta temperatura son muy demandadas por ejemplo en China, dice Stephan Jühe, catedrático de Seguridad y Técnica Nuclear en Aquisgrán. Y agrega: “Hace cinco años iban a los cursos dos o tres estudiantes, ahora vienen nuevamente unos veinte o treinta, de Alemania y otros países.”

08.09.2009
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