La inauguración de una planta de producción no es nada inusual para un embajador. Pero la cita de julio de 2007 en el “Solar Valley” alemán, en el triángulo entre Fráncfort del Oder, Dresde y Halle, quedó grabada en la memoria del embajador norteamericano William R. Timken: “En mi carrera diplomática he inaugurado ya más de 40 fábricas, pero nunca había experimentado un entusiasmo como el que se registra aquí”, dijo Timken, impresionado. El embajador se había trasladado de Berlín a Fráncfort del Oder para participar en la inauguración de la nueva planta de producción de First Solar. La empresa, cotizada en bolsa en Estados Unidos, invirtió 115 millones de euros en la “fábrica más moderna del mundo” para la producción de módulos fotovoltaicos con células solares de capa fina, como dice el presidente de First Solar, Bruce Sohn. La decisión a favor del este de Alemania “es un paso decisivo en nuestra historia empresarial”, agrega. Una decisión que toman cada vez más inversionistas de Estados Unidos y Canadá: por lo menos diez fábricas solares de empresas norteamericanas son construidas actualmente en Alemania y muy pronto comenzarán a producir módulos fotovoltaicos. Las inversiones sumaron sólo en los años 2005 y 2006 más de 300 millones de euros. Las empresas de América del Norte crearon en ese periodo unos 3500 puestos de trabajo.
Sólo la nueva fábrica de First Solar emplea a 400 personas. La producción comenzó ya con un gran encargo: “proporcionamos 550.000 módulos para la construcción de la mayor central fotovoltaica del mundo, en Brandis, cerca de Leipzig”, dice el gerente Heiner Eichermüller. La planta de 40 megavatios se está construyendo actualmente sobre una superficie de unas 200 canchas de fútbol y comenzará a generar corriente eléctrica a fines de 2009. El triple de esa capacidad es el potencial de producción de la planta de First Solar. Desde Fráncfort del Oder la empresa abastece también a los mercados en expansión en otros países europeos.
Como importante razón para la elección de Fráncfort del Oder como lugar de producción menciona Bruce Sohn el “favorable clima para las inversiones existente en Alemania debido al consecuente fomento de las energías de bajo impacto ambiental a través de la Ley de Energías Renovables (EEG)”. A ello se agrega, dice Sohn, la existencia de personal cualificado y motivado, la excelente infraestructura y “el gran apoyo por parte de las autoridades locales, regionales y federales”. Sohn destaca también que no existieron impedimentos burocráticos para lograr la autorización de la planta. Y agrega que “las en parte muy estrictas regulaciones ambientales alemanas” no fueron de ninguna manera un obstáculo para la inversión. Al fin y al cabo, resalta, First Solar “tiene un fuerte compromiso para con el medio ambiente”.
También inversionistas de otros sectores de alta tecnología apuestan por el este de Alemania para realizar inversiones. El fabricante norteamericano de semiconductores AMD, por ejemplo, ha invertido hasta ahora unos ocho mil millones de dólares en sus fábricas en Dresde. Allí trabajan para AMD 2800 personas altamente cualificadas, entre ingenieros, técnicos y especialistas. El Dr. Hans Deppe, gerente de AMD, menciona varias razones que llevaron a la empresa a decidirse por ese emplazamiento: “Esencial es una excelente red de seres humanos altamente cualificados y motivados, muy buenas universidades e institutos de investigación y no por último una administración pública ágil y que apoya las inversiones.” La lista de los inversionistas es larga. Uno de ellos es también, por ejemplo, la empresa israelí Federman Enterprises, que fabrica en Freiberg sustratos básicos para sistemas láser, diodos luminosos, teléfonos móviles y redes de comunicación inalámbricas. Otro es la empresa estadounidense Atmel Corporation, que desarrolla en Dresde la más reciente generación de medios de almacenamiento de datos y semiconductores para la industria del automóvil.
También Marc Faber, vicepresidente de Evergreen Solar, alaba a Alemania como plaza de producción: “Tenemos aquí enormes posibilidades y hemos sido recibidos con los brazos abiertos.” A mediados de junio de 2007 comenzó a producir en Thalheim, en el Estado Federado de Sajonia-Anhalt, la segunda fábrica de módulos fotovoltaicos de EverQ. La empresa común de Evergreen Solar, la alemana Q-Cells y la noruega Renewable Energy Corporation creó 900 puestos de trabajo. “Debido a la gran demanda registrada estamos pensando en construir otra fábrica”, dice Faber.
Otra empresa estadounidense quiere quebrar un nuevo récord en el sector fotovoltaico: Signet Solar planea producir en Alemania los mayores módulos solares del mundo, de 2,20 por 2,60 metros. La producción comenzará ya este año en Döbeln, cerca de Dresde. La empresa invierte actualmente 50 millones de euros en la construcción de una fábrica y un centro de investigación y desarrollo. Se planea la creación de 130 puestos de trabajo. La decisión a favor de Sajonia fue tomada debido a los conocimientos existentes en la región y los programas de fomento económico locales. Para el nuevo emprendimiento, Signet Solar se asoció con la empresa norteamericana Applied Materials, que fabrica equipos para semiconductores y está representada en Dresde ya con una filial.
También la empresa Nanosolar, con sede central en Palo Alto, Estados Unidos, invierte en los nuevos Estados federados alemanes. En Luckenwalde, cerca de Berlín, construye la mayor fábrica de módulos solares de Europa. En su primera planta en Europa, Nanosolar creará por lo menos 100 puestos de trabajo. La empresa desarrolló un económico procedimiento en rollo para la producción de células solares de capa fina. Entre los inversionistas se cuentan también los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin. “En la región de la capital, Berlín, y alrededores, existen importantes institutos de investigación solar, con los que queremos cooperar”, dice Martin Roscheisen, el director de Nanosolar, explicando las razones de la elección del emplazamiento.
También empresas de Canadá han descubierto Alemania como lugar de producción de componentes solares. “Nos hemos decidido por Alemania porque es el mayor mercado solar del mundo y ofrece personal técnico muy cualificado”, dijo Ian Mac Lellan, presidente del directorio de Arise Technologies Corporation, con ocasión de la apertura de una nueva planta de producción en las cercanías de Bischofswerda, en el Estado federado de Sajonia. La empresa solar canadiense produce allí células solares con una capacidad anual de 80 megavatios. La empresa que se cotiza en bolsa invirtió sólo en las dos primeras líneas de producción 50 millones de euros. En total serán creados 300 puestos de trabajo.
Con el creciente número de fábricas, Alemania se vuelve interesante también como plaza de producción para abastecedores norteamericanos: la empresa canadiense 5N Plus construye actualmente en Eisenhüttenstadt una planta para el procesamiento de materiales para la producción de células de capa fina. El auge en “Solar Valley” seguirá aún por mucho tiempo.













