Sobre el fondo blanco brillante del Salar de Uyuni se ven conos de tres metros de altura de tela metálica y folios plásticos de color naranja, en cuya cima retumban ruedas que giran según el favor del viento. La salmuera es bombeada desde el interior del cono hacia la superficie a través de tubos delgados, se distribuye por ruedas sobre el cono, corre por ellos hacia abajo y se evapora en su camino. Lo que a primera vista parece algo poco espectacular, es una plataforma experimental muy prometedora para la producción de litio: los llamados “conos de evaporación de Freiberg”. La idea surgió una noche de verano en Freiberg, cerca de Dresde. “Estábamos sentados con el profesor Wolfgang Voigt de la Facultad de Minería de la Universidad Técnica de Freiberg tomando una copa de vino, cuando, de repente, surgió la idea de evaporar salmuera con el fin de aislar el litio”, comenta el Dr. Jaime Claros. Este ingeniero de minas boliviano y docente de la Universidad Autónoma Tomás Frías (UATF) de Potosí estudió y se doctoró en Freiberg. Claros y su colega de Freiberg, químico especialista en sales, son dos de los principales científicos del proyecto de investigación boliviano-alemán sobre explotación de litio en el salar.
Bajo el manto del Salar de Uyuni –el lago de sal más grande del mundo con cerca de 10.000 kilómetros cuadrados– se esconde el mayor tesoro de Bolivia: cerca de 5,4 millones de toneladas de litio, las mayores reservas del mundo de este precioso mineral al que algunos califican el “petróleo del futuro”. Este metal ligero, escaso pero necesario para la fabricación de baterías y acumuladores, se está convirtiendo en un recurso energético estratégico. “La demanda de litio crecerá drásticamente en los próximos años”, asegura el profesor Wolfgang Voigt. Especialmente para la industria automotriz internacional, las reservas de litio del Salar de Uyuni son extremamente valiosas, ya que este metal ligero es un elemento vital para las baterías de iones de litio que se utilizarán en la energía móvil de futuros coches eléctricos e híbridos. En la actualidad, la materia prima se obtiene en más de un 75 por ciento de las disoluciones residuales de los salares de las montañas de América del Sur. En Bolivia aún no se ha logrado extraer litio del Salar de Uyuni. “Ello se debe a los numerosos obstáculos que dificultan una explotación rentable”, explica el profesor Wolfgang Voigt. Uno de los retos es la desfavorable composición química de las disoluciones salinas que contienen el litio.
La “Iniciativa de litio de Freiberg”, lanzada en mayo de 2009, que abarca el proyecto alemán-boliviano, intenta encontrar la solución a estos problemas. Químicos, ingenieros químicos, geólogos y mineralogistas investigan junto con empresas asociadas la nueva tecnología de ión de litio. El objetivo es desarrollar baterías más grandes y sobre todo más seguras de iones de litio para automóviles y estudiar cómo satisfacer las crecientes demandas de litio de la industria. Para la Universidad de Potosí y la Universidad Técnica de Freiberg, que son universidades hermanadas desde hace 40 años, esta cooperación es una nueva etapa en sus relaciones científicas. Y supone una satisfacción también para el ex estudiante de Freiberg Dr. Jaime Claros: “Ir a Alemania fue para mí algo muy especial. Es bueno que el contacto continúe hasta hoy.”
Si hasta ahora se trataba de proyectos conjuntos y sobre todo de temas referidos a minerales y su extracción, el litio en el Salar de Uyuni ha abierto a los socios nuevos campos de investigación. Un primer paso en el camino hacia una explotación rentable de litio lo han dado los científicos con los llamados “conos de evaporación de Freiberg”, desarrollados por la Universidad Técnica de Freiberg. En estas instalaciones, el agua salada del lago es bombeada hasta la superficie a través de un cono. Después la salmuera cae sobre lonas. El sol y el viento van separando el hipoclorito sódico del agua, mientras la disolución de litio se va concentrando en la parte inferior. Una ventaja clave de la nueva tecnología de Freiberg en comparación con el método de extracción convencional, y que hace posible su utilización en otros salares del mundo, es que los conos de evaporación de Freiberg no sólo son mucho más eficaces, sino que en el mismo tiempo proporcionan cinco veces más cantidad de concentrado. Del proyecto de investigación también se beneficiará la población que vive en el salar. Los salineros, por ejemplo, se asocian en comunidades y gestionan los conos de vaporización.
Para poder extraer del concentrado un carbonato de litio de alta pureza, la materia prima para la producción de baterías, las dos universidades han construido una planta piloto en las proximidades del salar. Los científicos desarrollan allí nuevos procesos para la extracción de carbonato de litio, a la vez que se capacita a personal técnico, describe el profesor Wolfgang Voigt la actividad de los laboratorios de investigación.
Lo interesante para los estudiantes de ambas universidades es que participan activamente en muchas labores de investigación y adquieren experiencia práctica. Micha Zauner, por ejemplo, estudiante de mineralogía y geología, ha extraído muestras de sal y de arcilla del salar con un equipo de la Universidad de Potosí. La geoecologista Nadja Schmidt pasó cuatro meses en Bolivia reuniendo material para su tesis de licenciatura. “Junto con personal de la Universidad de Potosí he colaborado en la extracción de muestras de agua, las cuales analicé en el laboratorio para estudiar su contenido en litio”, relata Schmidt. El tesoro escondido en el Salar de Uyuni fascina también a los investigadores del mañana. ////













