La hermosa vendrá”. Ello significa el nombre Nefertiti. La promesa es válida: en el otoño de 2009, la hermosa egipcia volverá a su nuevo y antiguo lugar, al Neues Museum, en la Isla de los Museos de Berlín. El edificio de 1859, otrora magníficamente equipado y luego destruido durante la II Guerra Mundial, volverá a ser destinado a su fin original, luego de seis décadas de ser “la ruina más hermosa de Berlín”.
En el Neues Museum huele aún a pintura y revoque, de los techos cuelgan cables, el suelo está cubierto de tablas y en el aire flota polvo. Simultáneamente, el edificio se desprende de su capullo, permite reconocer que aquí adquiere formas un impresionante museo, quizás el más hermoso de Alemania. El Neues Museum no niega su historia. Los magníficos frescos, muros y ornamentos dañados no son simplemente reconstruidos. Las heridas entre lo viejo y lo nuevo permanecen visibles, casi dolorosas, pero honestas. La reapertura será un gran momento. Lluvia de flashes, entrevistas, reportajes en todo el mundo, con toda seguridad. Y luego no sólo se informará sobre la apasionante coexistencia de las arquitecturas clasicista y contemporánea que creó aquí el arquitecto estrella británico David Chipperfield. También se mencionará de nuevo un nombre que si bien en Berlín está omnipresente, muchos no saben qué representa: la Stiftung Preussischer Kulturbesitz (Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano), abreviada SPK.
El logotipo de la fundación, con el águila prusiana, sale al encuentro de los visitantes de Berlín en numerosos lugares. Nada menos que 16 museos de Berlín mundialmente famosos, como la Gemäldegalerie y el Museo de Pérgamo, le pertenecen a la SPK. Junto con la Biblioteca Estatal de Berlín, el Archivo Secreto Estatal Prusiano, el Instituto Ibero-Americano y el Instituto Estatal de Musicología –las otras instituciones de la Fundación– conforman el mayor complejo cultural de Europa. La SPK es extraoficial pero indiscutidamente la fundación cultural nacional de Alemania. Un peso pesado de la cultura y la investigación. Los tesoros que colecciona e investiga la SPK provienen de todas las épocas de la historia de la humanidad. Van desde piezas tan singulares como un sombrero ceremonial dorado de la Era de Bronce hasta fotografías actuales de Andreas Gursky. Los tesoros artísticos son invalorables. Un profundo respeto nos embarga ya ante una de las sencillas estanterías de libros de la Biblioteca Estatal en el antiguo edificio en el bulevar Unter den Linden. Uno de los tantos aparentemente interminables armarios, abarrotados, minuciosamente clasificados a través de generaciones. Sólo puede verse una fracción del inventario de diez millones de ejemplares. Pero ya ello es un inagotable cosmos del conocimiento.
Si bien la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano suena a tradición e historia, es más que nada un pujante organismo cultural y científico. Comparada con la edad de algunas de sus instituciones, es, con sus 51 años, de cualquier forma muy joven. La SPK, un vástago de posguerra de la República Federal de Alemania, fue creada para conservar y cultivar el patrimonio de edificios, obras de arte, archivos y bibliotecas del Estado de Prusia, disuelto en 1947: el legado de la “otra Prusia”, no el del Estado autoritario, sino el de la Prusia tolerante, ilustrada y amante del arte. La estructura de la SPK fue desde un comienzo federalista: la financian la Federación y los Estados Federados. Su primera tarea fue reunir nuevamente en Berlín las colecciones diseminadas por todos los puntos cardinales. En tanto fuera posible, ya que la mitad, incluyendo los edificios y gran parte de las colecciones de la Isla de los Museos o de la Biblioteca Estatal, se hallaba en Berlín Oriental, en la RDA. En pocas palabras: Nefertiti residía en Occidente, el museo de donde provenía se hallaba en el Este.
Luego de la caída del Muro en 1989 recayó sobre la SPK la enorme tarea de reunificar los tesoros prusianos dispersos. Una tarea que hoy ya se encuentra bastante adelantada, como es posible constatar en las muchas obras en construcción. Y que se va acercando a su culminación conforme al avance del nuevo plan maestro, la reestructuración y restauración de la Isla de los Museos, que se espera culmine en el 2015. Quizás justamente en el Neues Museum se cristalice, cuando éste abra sus puertas, en el 2009, la esencia de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano: mostrar el sentido del arte de Prusia, recordar las heridas de la guerra y la división alemana y ser simultáneamente un museo moderno, basado sobre una tarea de investigación de punta, con todos los logros mediáticos imprescindibles hoy para la transmisión de la cultura. Y que alberga uno de los mayores tesoros de la Fundación: Nefertiti, la bella.














