Sólo un par de minutos y se habrá acabado la espera. Escarlet, alumna del pueblo Los Pocitos a unos 50 kilómetros al sur de la capital nicaragüense, Managua, espera impaciente junto con otros niños y jóvenes en el patio del colegio. Lleva un libro en la mano, la edición española de “La historia interminable” del famoso autor alemán de literatura juvenil Michael Ende. La novela es un préstamo de una biblioteca, pero no de una cualquiera, sino de una sobre ruedas. El Bibliobús Bertolt Brecht viaja a escuelas de Managua y alrededores, pueblos apartados e incluso cárceles y suministra material de lectura a unos 9500 niños y adultos. Desde literatura especializada a novelas, pasando por literatura juvenil, el bus multicolor lleva de 150 a 200 libros a bordo y es recibido con entusiasmo en todas partes.
La idea de una biblioteca rodante la tuvo una alemana. Elisabeth Zilz de 86 años y procedente de Francfort del Meno impulsó el proyecto y en 1985 fundó la asociación “Un bibliobús en Nicaragua”. Su objetivo: fomentar la entonces escasa alfabetización y facilitar la lectura a la población rural, para la que los libros siguen siendo a menudo caros y difíciles de conseguir. El esfuerzo de Zilz –por el que ha recibido la máxima condecoración nicaragüense en 2008– y su tenacidad han merecido la pena. El bibliobús existe desde hace más de 22 años. La amplia selección de libros procede de la Biblioteca Alemana Nicaragüense, que también ayudó a construir Zilz y que constituye la mayor biblioteca presencial del país. Cuenta con un fondo de unos 12.000 tomos, entre ellos literatura nacional e internacional y una colección de autores alemanes, desde Goethe a Grass, en español. A la sala de lectura de la biblioteca, inaugurada en 2001, acuden sobre todo niños y jóvenes. Más de 100 van todos los días, leen, hacen los deberes del colegio y toman clases de idiomas como alemán o inglés. Y ya que cuentan con el apoyo adicional de la asociación “Pan y Arte” de Alemania, el futuro del bibliobús y de la biblioteca parecen asegurados. Una buena noticia para Escarlet y los demás ratones de biblioteca de Los Pocitos.













