Alemania está considerada como un país de libros, de reflexión profunda, de medios de comunicación canalizadores de contenidos exigentes. Sin embargo, también se ha convertido en un país de “pinchadiscos y culebrones”. La música y las series televisivas, los éxitos de la pantalla grande y las revistas del corazón o los periódicos sensacionalistas son tan importantes en la cultura popular alemana como en otros países, lo que no disminuye el peso específico de la alta cultura de los literatos, el teatro y la ópera alemanes. Naturalmente el panorama mediático alemán tiene sus especificidades, entre las cuales se cuenta la acentuación de la soberanía federal en los ámbitos de la cultura y la radioteledifusión o la coexistencia entre medios de comunicación públicos y privados, internacionalmente no tan extendida como podría pensarse. En términos de libertad de prensa y opinión Alemania ocupa una posición muy destacada a nivel internacional. El pluralismo de opiniones y el pluralismo informativo son un hecho.
La prensa no está en manos de gobiernos ni partidos sino, antes bien, de actores sociales. En Alemania la libertad de prensa y opinión es un bien constitucionalmente protegido desde hace más de medio siglo. La garantía constitucional de la libertad de prensa está consagrada en el Artículo 5 de la Ley Fundamental: “Toda persona tiene el derecho a expresar y difundir libremente su opinión de palabra, por escrito y a través de la imagen, y de informarse sin trabas en fuentes accesibles a todos. (...) No se ejercerá censura.” En general la estructura mediática alemana se explica por los condicionantes específicos de la reciente historia del país. Por una parte, los siglos pasados fueron extraordinariamente agitados para Alemania. Además, numerosas ideas impulsoras de cambios sociales tienen raíces alemanas o se implantaron en Alemania. La Ilustración, el comunismo y el movimiento moderno fueron revoluciones que se sucedieron a intervalos de menos de treinta años. La democratización, la Primera Guerra Mundial, la República de Weimar, el “Tercer Reich” y la Segunda Guerra Mundial, el conflicto Este-Oeste y la Guerra Fría, la revolución estudiantil y la reunificación siempre tuvieron también una vertiente mediática, es más, sin los medios de comunicación de masas surgidos en el siglo XIX hubieran sido impensables. La libertad de pensamiento y la igualdad de derechos se difundieron a través de los libros y la prensa diaria.
El panorama de la prensa
Junto al libro existe desde hace ya 500 años otro medio, la prensa escrita, que ha ido modernizando permanentemente su contenido, formato y difusión pero a la postre ha conservado en términos generales su estructura básica a pesar de la proliferación de los nuevos medios de comunicación. Hoy como antaño la prensa equivale a análisis en profundidad, información de fondo, seguimiento temático y tribuna de opinión. A medida que han ido quedando invalidadas algunas de las convicciones inveteradas que existían en la sociedad alemana conforme al esquema tradicional de la contraposición entre izquierdas y derechas también se ha diluido en parte la inequívoca adscripción política que anteriormente tenía la prensa. El mercado alemán de la prensa se caracteriza por la gran variedad de cabeceras y la diferenciación regional. Existen 333 diarios de ámbito local y diez cabeceras suprarregionales; diez periódicos de calidad y nueve periódicos amarillos, de tipo tabloide, próximos al sensacionalismo. Dentro de esta categoría ocupa un papel preponderante el influyente “Bild” (de la editorial Axel Springer), que alcanza una tirada de 3,6 millones de ejemplares y es el único diario suprarregional de su género. La tirada total de los alrededor de 350 diarios alemanes ronda los 24 millones de ejemplares. Sin embargo, la financiación de la prensa diaria clásica está sometida a fuertes presiones: la generación joven lee menos periódicos, los ingresos por anuncios son decrecientes, gran cantidad de contenidos informativos se extrae de Internet. Casi las dos terceras partes de los alemanes utilizan servicios en línea, lo cual equivale a 48,7 millones de personas mayores de diez años. No obstante, todavía se sigue vendiendo un periódico por cada tres alemanes adultos y las cifras de lectura son aún mayores. Muchas cabeceras tienen una notable influencia política y cultural (“Frankfurter Allgemeine Zeitung”, Süddeutsche Zeitung”, “Die Zeit”, etc.).
Junto a las revistas de actualidad consolidadas siguen ganando posiciones las cabeceras de “interés especial”, concentradas en determinados grupos de lectores con temas monográficos. La tirada total de los cerca de 2.300 títulos que componen el sector de las revistas de información general rebasa los 120 millones de ejemplares. Entre las revistas más leídas se sitúan “Stern”, “Focus” y “Spiegel”. Como revista de información política, el “Spiegel” es probablemente el semanario de mayor influencia sobre la opinión pública. El mercado de las revistas de información general está dominado por las editoriales Heinrich Bauer, Axel Springer, Burda y Gruner+Jahr, perteneciente al grupo Bertelsmann. Los consorcios mediáticos Springer y Bertelsmann facturan asimismo miles de millones con sus imperios radiofónicos y televisivos y su presencia en el sector de los servicios en línea, lo cual ha desatado una polémica sobre la concentración mediática y la concentración de la opinión de la mano de los multimedios.
Internet y los contenidos generados por los usuarios
En Alemania, como en la mayoría de los países, Internet y la comunicación móvil enfrentan a los medios con varios retos de envergadura. Por una parte, se ha hecho realidad la llamada convergencia técnica, es decir, en un solo aparato o plataforma se reúnen servicios de telefonía, acceso a Internet, vídeo, música y tv. Por otra, y como consecuencia de lo anterior, también se diluyen los límites entre la comunicación de masas y la comunicación a medida de los usuarios. Si bien los productos de prensa y radiotelevisión profesionales al uso siguen representando el grueso de los contenidos mediáticos con poder de convocatoria, lo cierto es que sobre todo la generación joven utiliza en medida creciente la comunicación comunitaria, como por ejemplo las bitácoras o blogs, que se posicionan como fuente de información alternativa junto a los medios tradicionales. Según Deutsche Blogcharts (datos de finales de 2007), entre los blogs más visitados de Alemania figuran las páginas Basic¬thinking.de, bildblog.de y spreeblick.com. La mayoría de los blogueros incluso opina que estas fuentes tienen aún más credibilidad que el periodismo convencional. En consecuencia, muchas empresas mediáticas alemanas están introduciendo fórmulas integradoras que conjugan el trabajo redaccional solvente con los contenidos generados por los usuarios. Así pues, bajo el lema “Alemania digital” no solo se transforma el panorama de la comunicación como tal sino que la participación política, la cultura y los sectores económicos del país afectados por la digitalización también se enmarcan de forma aún más dinámica en los actuales procesos internacionales.
Radioteledifusión
La riqueza del panorama mediático alemán también se refleja en la radio y la televisión. Estos medios, que iniciaron su andadura respectivamente en los años veinte (radio) y cincuenta (televisión) en forma de instituciones de derecho público, vivieron una importante renovación y diversificación a partir de la década de los ochenta, al establecerse el sistema de radioteledifusión dual, en el que conviven las emisoras y canales públicos y privados. Hoy en día compiten entre sí unas 460 emisoras de radio, la mayoría de carácter local y regional. Junto a las cerca de 385 emisoras comerciales existen cerca de 75 radios públicas. En conjunto la radio ha experimentado un cambio de función a lo largo de su historia. Al ponerse en marcha la televisión se convirtió en una especie de medio paralelo, aunque, por lo que respecta al tiempo de uso, sigue registrando niveles de audiencia prácticamente iguales a los de la televisión. El paisaje televisivo se divide en canales públicos y privados, suprarregionales y regionales y generalistas y temáticos. En Alemania operan algunas de las mayores cadenas públicas (ARD y ZDF) y privadas (RTL, Sat1, ProSieben) a escala europea y mundial. En función de la plataforma técnica (terrestre, satélite, cable, banda ancha, móvil) y la recepción digital o analógica, se puede sintonizar más de veinte canales de tv públicos, incluidos los dos de ámbito nacional (ARD y ZDF) y otros de producción regional pero emisión nacional (WDR, MDR, BR), así como canales monográficos, como el canal documental Phoenix y el canal infantil KIKA. Además, existen tres canales internacionales (la radiotelevisión exterior “Deutsche Welle”, el canal franco-alemán “arte” y el canal cultural alemán, austriaco y suizo “3sat”). La estrategia digital de la ARD y la ZDF se orienta hacia la tv a la carta, independiente de los horarios de programación, y nuevos servicios en línea y para móviles. En este contexto siempre existe un conflicto latente con los operadores privados, que temen una distorsión de la competencia por una excesiva presencia en el mercado de las entidades “subvencionadas”.













