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10 preguntas a

Martin Jänicke

El profesor Dr. Martin Jänicke es uno de los mejores conocedores de la política ambiental alemana y mundial. Desde 1974 es asesor político.

Entrevista: Martin Orth

1. Profesor Jänicke, usted viaja mucho actualmente por el mundo explicando la historia de éxito de la política ambiental alemana. ¿Qué porcentaje en el éxito tuvo realmente la política?

En la protección medioambiental, y también en la protección del clima, el fracaso del mercado ha desempeñado un gran papel. La política ha intentado compensar esas deficiencias. En el área de protección del clima los acontecimientos se precipitan. No solo asistimos a un brutal proceso de innovación que da lugar a tecnologías de bajo impacto medioambiental, sino también a una aceleración de la transformación tecnológica y de los efectos globales del cambio. Es algo que los mercados por sí solos no pueden solventar. Aquí deben intervenir el Estado y la comunidad internacional. Alemania, después de 1990 y sobre todo a partir de 1998, ha asumido el papel pionero. Desde muy temprano y con el consenso de todos los partidos, Alemania adoptó una política ambiental orientada a la innovación tecnológica. Y hoy vemos los frutos.

2. Expertos y políticos hablan de una “ter­cera revolución”. ¿Cuán profundo es el cambio?

El concepto se adecua al dramático cambio inminente. Estamos asistiendo al final del modelo de éxito económico del siglo XX. La producción masiva industrial sobre la base de materias primas baratas se halla en crisis. Ese modelo de industrialización, con extrema utilización de recursos naturales, ha condicionado nuestras vidas en casi todos los ámbitos, desde el sistema energético hasta las estructuras de transporte y la división internacional del trabajo. La sustitución permanente de mano de obra por energía barata era parte de ese modelo. Todo ello estará sujeto a profundos cambios, durante los cuales la producción basada en el conocimiento dará lugar a una revolución de la eficiencia en el consumo de recursos naturales – materiales, energía, agua y tierra.

3. ¿Cuáles serán las tecnologías clave para el cambio?

El cambio más formidable se notará probablemente en el área de energías renovables y de eficiencia energética. Las tasas de crecimiento más altas se han registrado hasta el año pasado en la energía fotovoltaica, la cual es, a mi modo de ver, la más importante entre las energías renovables. Las tecnologías que buscan formas más eficientes de utilizar las energías no crecen tan rápido, pero tienen un amplio espectro de aplicación y su importancia seguramente aumentará. Las posibilidades de aplicación van desde el motor eléctrico de bajo consumo hasta las casas de energía excedente y la biocatálisis en la química. Otra forma de ahorrar energía muchas veces subestimada son las tecnologías que reducen el empleo de materiales, por ejemplo, las eficaces tecnologías alemanas de clasificación de re­siduos y los procesos de reciclado de materiales de construcción.

4. En grandes proyectos como “Desertec“ participan empresas que pocos podían prever en ese círculo. ¿Están surgiendo en el proceso del cambio empresas muy diferentes?

El proyecto “Desertec” se viene discutiendo desde los años setenta del siglo pasado. Pero no fue hasta que llegó el cambio climático y el aumento de los precios de la energía que el proyecto hizo realmente su aparición en escena. Es un síntoma más de la revolución energética. El hecho de que empresas que antes eran enemigas de la revolución energética ahora participan activamente, caracteriza el proceso, así como el advenimiento de nuevos actores, como la reaseguradora Munich Re.

5. Las opiniones sobre “Desertec” son muy divergentes. ¿Los grandes desafíos no requieren grandes medidas?

No soy un gran partidario de grandes proyectos centralizados. Pero no hay duda de que la explotación productiva de los desiertos alberga potencial para situaciones “win-win” que van mucho más allá de la mera generación de energía. La participación de la población local será aquí el factor crucial.

6. En lo que atañe a las tecnologías verdes, ¿está Alemania bien posicionada a escala internacional? ¿Cuáles son sus puntos fuertes en comparación con otros países industrializados?

Alemania ocupa en este ámbito claramente un puesto de liderazgo, tanto en lo que hace a cuota de mercado mundial en tecnologías ambientales como en materia de las patentes correspondientes. Y también en cuanto a la importancia económica de la industria medioambiental en el país. Sea como fuere la delimitación del sector, la industria medioambiental resulta siempre más grande en Alemania que en otros países de la Unión Europea, y es más importante en la Unión Europea que en otras regiones del mundo, aunque China y Estados Unidos han acortado distancias. Roland Berger ha calculado para 2007 una cuota de la industria medioambiental del 8 por ciento en el PIB alemán y pronosticado una cuota del 14 por ciento para 2020.

7. ¿A qué se debe ese dinamismo?

La industria medioambiental actual ya no consiste simplemente en la oferta de filtros e instalaciones de depuración. Esa técnica “end of pipe” era muy cara y acababa reduciendo la productividad. La moderna industria medioambiental ofrece procesos, productos y servicios de eficiencia ecológica que aumentan la productividad. La moderna industria medioambiental crece a la vez que genera una utilidad adicional para la economía nacional. Esa era la idea básica de la “modernización ecológica”, desarrollada en Alemania en los años 80 del siglo pasado y defendida ahora sobre todo por China.

8. ¿Cómo son las reacciones en sus viajes? ¿Ha modificado todo ese proceso la percepción que tiene el mundo de Alemania?

Hace diez años el concepto de Alemania en países como Estados Unidos, Francia o Japón era del tipo: “los alemanes están locos”. Hoy ello ha cambiado. Ahora es claro que la eficiencia ecológica – es decir, el aumento de la productividad con bajo impacto medioambiental – puede generar mejoras económicas considerables. Probablemente esta sea la dimensión más importante de la competitividad internacional en el ámbito de las innovaciones. Y cada vez más países enfrentan ese desafío, sobre todo China y Estados Unidos. Alemania es considerada el caso ejemplar. “Aprender de la experiencia extraída” es el objetivo de muchos grupos que nos visitan.

9. ¿Se podrán alcanzar realmente los objetivos en materia de cambio climático?

La mala noticia es que el cambio climático es mucho peor de lo que incluso calculó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. En realidad, ya no hay experto que dude de que se deberán ajustar las metas. La buena noticia es que se ha subestimado el valor de las tecnologías necesarias y su potencial para resolver problemas. A ello se suma la experiencia hecha en Alemania después de 1998, de que el imponer metas más estrictas termina estimulando el progreso tecnológico y puede generar logros en nuevos mercados de futuro. Eso lo sabemos. La meta de Kyoto fue alcanzada por Alemania ya en 2007 y la meta de electricidad verde fue revisada dos veces al alza. Lo novedoso es algo que se puede denominar el “efecto aceleración”: el impacto en la innovación de una política de clima ambiciosa amplía el margen de maniobra político. Si hasta hoy se trataba solo de reducir el consumo de energía en edificios, ahora se trata de construir viviendas de bajo consumo de energía (“casas pasivas”) e incluso de casas que generan excedentes de energía y pueden abastecer de electricidad, por ejemplo, al automóvil eléctrico. La velocidad del progreso tecnológico justifica entonces los objetivos más exigentes en materia de cambio climático, también por razones económicas.

10. Eso suena muy optimista, profesor

Jänicke...

Solo hablo del vaso medio lleno, es decir, no hablo de las centrales de carbón o de los errores cometidos por la industria alemana del automóvil que cuestan miles de puestos de trabajo. Eso es la otra mitad del vaso y las consecuencias para el clima también de nuestra conducta errónea. Me refiero a que la costumbre alemana de la autocompasión no nos debería impedir reconocer caminos que conducen al éxito, de seguirlos y de difundir experiencias positivas.

07.09.2009
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