sábado, 26.05.2012 05:15
 
 

Actualidad

Un viaje por la música y la cultura de África

Experimentar la alegría de vivir africana: estrellas de la música de las Islas de Cabo Verde y de Senegal se hallan...seguir

© Thomas Dorn

Actualidad

Política

Crece el populismo de derecha en el sureste de Europa  

Economía

¿Cada vez más difícil comerciar con Argentina?  

Cultura

Alberto Durero: las raíces de su arte  

Retrato

Vecindad ecológica

Adriana López, de Colombia, desarrolla modelos en Bonn, en la Universidad de las Naciones Unidas, con el fin de mejorar...seguir

Eventos

Vivir con cómics

Un viaje de descubrimiento al mundo de los súper héroes: el Museum Europäischer...seguir

Enlaces

Centro Alemán de Información para Latinoamérica

El Centro Alemán de Información para América Latina, que se localiza en la Ciudad de México,...seguir

Bookmarks
| |

De Berlín Oriental con amor

Durante 28 años, dos meses y 28 días el Muro de Berlín dividió a las dos Alemanias y separó familias, amigos y amantes. Para algunas parejas, la caída del Muro hizo posible su felicidad

Las multitudes se congregan a primeras horas de la noche delante del paso de ­frontera Checkpoint Charlie. La situación es confusa, el clima, excitante y tenso. “¡Déjennos salir!”, gritan los berlineses orientales, mientras los occidentales ­claman: “¡Déjennos entrar!” El 9 de noviembre cunde la noticia de la supuesta apertura de la frontera con Alemania Occidental y una muchedumbre llega a los ­pasos de frontera. Al promediar la noche, todos los pasos fronterizos ya están ­abiertos. En el de Bornholmer Strasse, berlineses del Oeste y del Este se abrazan llorando. En Invalidenstrasse, una fila de coches “Trabi” entra en la parte occidental, y en la Puerta de Brandeburgo, los ­primeros “pájaros carpinteros” se aseguran pedazos del Muro como recuerdos de la Historia de Berlín. La ciudad celebra de forma efusiva la caída del Muro. Durante 28 años, dos meses y 28 días, el Muro ­dividió a la ciudad, destruyó ilusiones, separó familias, amigos y amantes. Por ejemplo, Jan y Silke Möllmann, que se conocieron en 1987 en Berlín Oriental. Él era turista proveniente de Renania, ella portera de la Humboldt-Universität. El primer diálogo se transformó en amistad por correspondencia, y después en un gran amor. La pareja pronto pudo superar la división alemana. Por suerte. Dos años ­después de la reunificación, se casaban.

19.03.2009
Bookmarks
| |