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Música

“Amor a primera vista”

Fans entusiastas, recitales generalmente con entradas agotadas e incluso un CD propio con título en español: en la Argentina, Die Toten Hosen son enormemente populares para una banda alemana. La historia de una relación musical muy particular.

Karen Naundorf

“El público argentino y Die Toten Hosen han nacido el uno para el otro”, opina Hugo Martínez, de 54 años y fan porteño de “los Hosen”. Todavía recuerda el primer recital en 1992: “A medianoche, la sala estaba casi vacía, Campino caminaba nervioso entre los pocos presentes. Sin embargo, los organizadores le decían: Tranquilo, que la gente ya va a venir”. A las cuatro de la mañana, cuando la banda subió al escenario, el local estaba repleto y el ambiente alcanzaba su máximo nivel de intensidad. Después de los primeros compases, las paredes vibraban, los espectadores acompañaban cantando incluso los solos de guitarra.

“Fue amor a primera vista. Aunque yo no entendía ni una palabra de la letra, supe desde el primer momento que esa era la banda que estaba buscando mi corazón”, recuerda Hugo, de profesión bancario y fisioterapeuta diplomado. Lleva una camiseta de “los Hosen”, negra con una calavera y encima una chaqueta de cuero del mismo color que le llega hasta las rodillas. Cuando conduce el coche, la banda alemana le acompaña por los altavoces con la canción “Zehn kleine Jägermeister”, que Hugo también tararea. Ninguna otra banda ha visitado tantas veces la Argentina como Die Toten Hosen. Ya han ofrecido 20 recitales en el país. “De nuestros diez mejores recitales, cuatro han sido en Buenos Aires”, comentó una vez Campino. Hugo no se ha perdido ninguno de ellos, incluso cuando actuaron en la sala de estar de una casa: “Tuve mucha suerte. Mi amigo Manfred ganó las entradas y me llevó.”

Los recitales de Die Toten Hosen son legendarios en la Argentina. La luz se apaga, y de pronto aparece Campino colgado de un palco. O se trepa a un andamio y enciende una bengala. Una vez, en 2000, se derrumbó el escenario medio minuto después del inicio del recital por la inmensa presión del público sobre la plataforma. La madera se astilló y el equipo cayó a varios metros de profundidad. Milagrosamente nadie resultó herido. “Los adoramos porque lo dan todo sobre el escenario. Nirvana actuó una vez en Buenos Aires y parecían apáticos, no fueron aceptados por el público”, cuenta Hugo. “Aparte de eso, Die Toten Hosen son músicos brillantes.” También la banda misma define a la Argentina como su segundo hogar. Campino dijo una vez: “El público es más apasionado en la Argentina. El fervor del público argentino es auténtico y no lo esconde.”

Die Toten Hosen es la única banda extranjera que ha creado un sitio en Internet especial para fans argentinos. Y hay incluso un CD producido especialmente para el mercado argentino: “La hermandad. En el principio fue el ruido”, en el que se puede oír la voz de Hugo. Él y otros fans fueron invitados al estudio para las grabaciones. “Yo haría cualquier cosa por los Hosen”, asegura Hugo. La banda oriunda de Düsseldorf conoce tan bien a este argentino que lo invitan a visitarles en los camarines después de los recitales. “Pero solo me quedo unos minutos”, dice Hugo modestamente, “no quiero abusar de su generosidad de ninguna manera.”

”Los argentinos se sienten identificados con los Toten Hosen”, cree el periodista musical Roque Casciero, del periódico Página12. Son diversas las causas por las que gente de un país situado a más 13.000 kilómetros de distancia de Düsseldorf, es decir del otro lado del mundo, se identifica con una banda punk alemana. En primer lugar se debe, por supuesto, a la música y a la energía que irradian sus actuaciones en vivo. “En segundo lugar, apreciamos también a quienes han bregado mucho por llegar a la cima”. Ninguna otra banda alemana ha tenido tanto éxito en la Argentina como Die Toten Hosen, donde son venerados como antes solo los Ramones. Pero la fidelidad de los fans argentinos no es una vía de un solo sentido: “A principios de los años 90, casi ninguna banda extranjera venía a la Argentina, y Die Toten Hosen se presentaron. De eso no nos olvidamos. Lo mismo sucedió después, en la crisis económica de 2001. A pesar de que perdían dinero con la gira, Die Toten Hosen actuaron y no exigieron casi nada por la entrada”. Solo Die Toten Hosen y los Red Hot Chili Peppers fueron fieles al público argentino en los años de crisis.

También la pasión por el fútbol es un elemento unificador: “Es algo que nosotros apreciamos mucho.” Casciero ha entrevistado en varias ocasiones a Campino y cada vez quedó muy emocionado por su sinceridad: “Die Toten Hosen reconocen en cierta forma su carácter de pequeños burgueses y no lo ocultan. Sin embargo, rompen con el cliché de la Alemania que tenemos en nuestras cabezas y simbolizan una libertad grande, personal.” Casciero cuenta que las mujeres argentinas aman a Campino. “Parece alguien eternamente joven, como si lo conservaran en un frasco de formol, me dijo un fan una vez”, continúa. “Rubio, físicamente bien entrenado, fuera de lo común, inteligente, músico exitoso, todo eso lo hace muy atractivo.”

Uno de los mejores momentos de su vida fue para Hugo Martínez su visita a Alemania en agosto de 2010. Poder ver una vez a Die Toten Hosen en su tierra natal era lo que tanto había deseado. Y llegó el momento en que el sueño se hizo realidad. “Ese fue uno de los milagros que pueden conseguir únicamente los Hosen”, resalta Hugo. Como él no podía pagarse el viaje, los músicos lo invitaron y Hugo tuvo que pagar solo el vuelo. Lo fueron a recoger al aeropuerto de Fráncfort, le llevaron a conocer Aquisgrán, Luxemburgo, Múnich, Constanza y, por supuesto, Düsseldorf, “la meca de todos los fanáticos de los Hosen”, resalta Hugo, y saca su cámara digital del bolsillo. En la pantalla

se aprecia la foto de la placa de una calle de Tréveris: “Hosenstraße”.

El punto culminante del viaje para Hugo fue el recital en Dresde. Él y su amigo Diego estaban entre el público. Campino dijo entonces algo en alemán que no entendió. Hasta que de repente escuchó “Argentinien”. ¡Y su nombre! Die Toten Hosen le cantaron el “Happy Birthday Hugo” y todo el público acompañó. De vuelta en Buenos Aires, a Hugo se le llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda ese momento: “Ojalá que vuelvan pronto a la Argentina, que para nosotros es como la Navidad: algo que esperamos con alegría ya desde varios meses antes.”

25.08.2010
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