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Entrevista

Protección del clima: “Necesitamos una coalición de la voluntad”

¿Cómo puede la comunidad mundial detener el cambio climático? Una entrevista con el experto Hans Joachim Schellnhuber.

Profesor Schellnhuber, luego de dramáticas discusiones, en la reciente Cumbre de Cancún se arribó a un final conciliador. ¿Cómo evalúa usted las negociaciones?

Se trató de una conferencia para sentirse bien, cuyo verdadero valor se verá en la próxima Cumbre del Clima a fines de este año en Durban, Sudáfrica. Entonces no sólo se deberá hablar, sino que también habrá que tomar decisiones. Luego de la decepcionante cumbre de Cancún, los Gobiernos participantes acordaron continuar posibilitando negociaciones bajo el techo de las Naciones Unidas. El multilateralismo fue salvado. Pero en Cancún no se solucionaron los grandes problemas. Sigue faltando un tratado vinculante de protección del clima según el derecho internacional. El objetivo de reducir el calentamiento de la Tierra en dos grados centígrados con respecto a la era preindustrial es correcto. Pero se necesita una hoja de ruta para llegar a esa meta, un plan acerca de cómo se reducirán las emisiones de CO2.

No obstante, en el documento final de Cancún se reconoció por primera vez formalmente el objetivo de limitar el calentamiento del planeta a dos grados centígrados.

Ello es un aspecto positivo, que no quiero empequeñecer. Si bien no se trata de un objetivo vinculante de derecho internacional. Pero que se haya mencionado una cifra concreta es ya un enorme avance. La opinión pública tiene por fin un rasero por el que medir a los políticos. Copenhague fracasó porque las partes se vieron obligadas por primera vez a poner las cartas sobre la mesa. La historia de las negociaciones climáticas es la historia del traspaso de responsabilidades hacia el futuro. Pero en Copenhague ya no fue posible aplazar la decisión de si se quiere proteger el clima aunque afecte intereses nacionales. Sé que la canciller federal Angela Merkel defendió la protección del clima, pero al final se impusieron los intereses nacionales.

¿Es realista esperar grandes soluciones de una Cumbre Mundial del Clima con 194 Estados participantes?

Para mí es un mito que el gran número de participantes en las negociaciones sea un problema. Los Estados Unidos y China deberían ir adelante, y numerosos países más pequeños los seguirían. Además pienso que habría que abandonar el principio de la unanimidad. Ello podría ser aprobado por la Conferencia de las Partes en el marco del reglamento. Pero lamentablemente experimentamos una y otra vez una autolimitación de los participantes en las conversaciones. Por ello creo también que la única posibilidad actual es realizar alianzas subglobales: que Europa forje con algunos países industrializados, por ejemplo con Japón, y dos países emergentes de peso una coalición de la voluntad. No sólo para proteger el clima, sino también para construir una coalición de la nueva era industrial, que maneje más consideradamente las materias primas, que opere en ciclos cerrados y sobre todo que sea mucho más eficiente que ahora.

¿Dónde ve usted posibilidades de nuevas cooperaciones?

¿Por qué no podrían ingresar China o India a un club de ese tipo? India está con razón orgullosa de su cultura de la frugalidad. Un comercio común de emisiones entre la UE y la India es un posible enfoque de solución. China ya planea un comercio nacional de emisiones. Justamente una economía tan extremadamente fuerte como la china tiene desde la perspectiva de su propio futuro un gran interés en desempeñar un papel precursor en esta nueva era industrial.

En el Plan Energético del Gobierno alemán se define la eficiencia energética como cuestión clave y se apuesta por la expansión de las energías renovables. Además, Alemania persigue el ambicioso objetivo de reducir las emisiones de CO2 en un 40 por ciento hasta el 2020 en comparación con 1990. ¿Qué papel puede desempeñar Alemania en el futuro?

También Alemania tiene buenas posibilidades de asumir un papel pionero. Gracias a una gran tradición técnica, su ingeniería y sus universidades de ciencias aplicadas. Pero también gracias a la conciencia ambiental de su población. No obstante, sin un marco político adecuado no habrá una transformación hacia la sostenibilidad. El Estado debe desempeñar un papel activo. El Gobierno alemán lo intenta con su Plan Energético. Yo creo que las mayores posibilidades están en la innovación técnica. Por ello, nuestro Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, el PIK, se cuenta entre los iniciadores del nuevo Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, que en cooperación con empresas como Bayer y SAP se trazó como objetivo acelerar procesos de innovación para tecnologías de protección del clima.

El PIK no sólo coopera con las empresas, sino que también asesora a Gobiernos.

Nosotros prestamos servicios, también fuera de Alemania. Recientemente, el Gobierno de Pakistán solicitó nuestra ayuda para la creación de una infraestructura científica para el análisis del cambio climático. El ministro de Agricultura de Uruguay nos visitó hace poco por la sequía en su país. También ponemos gratuitamente a disposición de diversos Estados nuestros modelos de desarrollo del clima. Como instituto financiado con dineros públicos queremos devolver algo a la sociedad.

Entrevista: Johannes Göbel

13.01.2011
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