Profesor Töpfer, usted fue director ejecutivo del Programa Ambiental PNUMA de la ONU y es ahora director del Instituto de Estudios sobre Cambio Climático, Sistema Tierra y Sostenibilidad, en Potsdam. Los resultados de la Conferencia sobre el Clima de Copenhague fueron magros. ¿Qué puede hacer Alemania para impulsar ese proceso?
Poseemos excepcionales condiciones industriales para ser pioneros. No esperamos a que todo el mundo le pusiera filtros de purificación de emisiones a las centrales carboeléctricas, sino que los impusimos de inmediato. Y de ello se derivó incluso una ventaja económica. Debemos dar buenos ejemplos y recurrir aún más intensamente a las posibilidades que posee nuestra economía.
¿De qué forma?
Por ejemplo, es magnífica la idea de crear una nueva red eléctrica en el Mar del Norte. Hay toda una gama de posibilidades, independiente de si reducimos las emisiones un 30 o un 40 por ciento. Lo importante es que las reduzcamos. Luego veremos que así el proceso avanza mucho más rápidamente.
¿Dónde ve usted posibles dificultades?
Recelo de todo aquello que nos aparta de la competencia por mejores tecnologías y un accionar más rápido. De acuerdo con la consigna: no hacemos más que otros y en tanto no tengamos un nuevo acuerdo de metas, no necesitamos hacer nada. Ésa es la conclusión equivocada.














