Volker Albus
Profesor de diseño de productos
Hochschule für Gestaltung Karlsruhe
Profesor Albus, ¿se puede aprender la creatividad?
Prácticamente no, uno la tiene o no. Pero la creatividad posee también facetas sumamente diferentes, que primero deben ser descubiertas y luego entrenadas y desarrolladas paso a paso, en un pro-ceso.
¿Cómo acompaña usted la creatividad de sus estudiantes? ¿Cómo los guía en ese proceso?
Intento ocuparme de cada estudiante individualmente, es decir, no medirlo según parámetros de creatividad preestablecidos y abstractos, por ejemplo: quien no sabe dibujar no es creativo y por lo tanto no tiene talento. El estudio de diseño en nuestra universidad está organizado de esa forma. Todo estudiante tiene aquí la posibilidad de desarrollar su propio perfil creativo, a través de una muy variada oferta de proyectos de diversos docentes. Ello leva por lo general dos o tres semestres. Después, la mayoría está en condiciones de organizar sus estudios en forma más o menos independiente.
¿De qué depende la creatividad? ¿Qué cualidades y qué entorno favorecen la creatividad?
Creo que la creatividad tiene mucho que ver con la autoconfianza. Por eso, justamente quienes divergen masivamente de los supuestos puntos fijos deben ser alentados y apoyados a defender sus puntos de vista no convencionales. Pero no se trata de correr detrás de toda forma arbitraria de individualidad, sino de analizar detenidamente todo el panorama de posibles funciones y usos, que a veces van bastante más allá de los horizontes experienciales conocidos. Esa autoconfianza puede desarrollarse sólo donde esas expediciones hacia lo no convencional son explícitamente deseadas.
¿Cómo juzga usted la formación en Alemania en cuanto a creatividad, en comparación con otros países?
Básicamente estoy conforme con las estructuras de estudio aquí en Alemania. No obstante, lentamente es necesario examinar la posibilidad de una ampliación de las carreras de diseño, por ejemplo, en dirección a la investigación del comportamiento. Pues el diseño se transforma cada vez más en una disciplina central de las formas, como lo es por ejemplo desde hace tiempo la arquitectura.
¿Y cómo son en su opinión las perspectivas profesionales en la economía creativa?
Extraordinariamente buenas. Si el sector del automóvil reconociera por fin que lo que interesa a los compradores no son coches diseñados agresivamente, sino simplemente vehículos que sirva como medio de transporte, no tendría los problemas que tiene hoy. En otras palabras: casi todas las áreas de la vida dependen en alto grado del diseñador como intermediario entre el desarrollo tecnológico y las permanentes transformaciones socioculturales.
Thomas Rempen
Profesor de diseño de comunicación
Folkwang Hochschule Essen
Profesor Rempen, ¿se puede aprender la creatividad?
Se puede intentar hallar sendas propias hacia soluciones creativas. También el buen estilo de la convicción, el elemento de entretenimiento y los esfuerzos en pro de la belleza pueden ser estudiados. Pero, efectivamente, la creatividad no puede aprenderse en tanto hay que reconocer que para la gran creatividad no sólo hay que tener un sentido, sino también un justo sinsentido.
¿Cómo guía usted a sus estudiantes en relación con la creatividad?
Diseña fuertemente y de tal forma que no debas avergonzarte de ello. No busques nunca un denominador común y no creas que el consumidor es más tonto que tú. Éxito se tiene cuando se gana el corazón de la gente.
¿De qué depende la creatividad?
Estoy convencido de que existe un talento para ello. La creatividad necesita curiosidad, iniciativa, empatía, seguridad de estilo. Más de una idea busca también la posibilidad que da la casualidad.
¿Cómo juzga la capacitación y las perspectivas profesionales el sector?
Alemania no tiene por qué temer comparaciones. Para el sector creativo hay mucho trabajo. Las perspectivas profesionales son buenas.
Axel Kufus
Profesor de proyectos en el diseño
Universität der Künste Berlín
Profesor Kufus, ¿puede aprenderse la creatividad?
Para mí, la creatividad es la valentía y el hecho de transformar. La capacidad de preguntar, buscar y hallar… y cuando no hay nada que hallar, inventar. Ello exige atención y sensibilidad para lo accesorio, pero también un deseo de dejar libre la fantasía. Para desarrollar ese tipo de interacción llevamos a cabo una y otra vez proyectos que plantean desafíos a los estudiantes.
¿Cómo guía usted a sus estudiantes en relación con la creatividad?
Mi ideal es que los estudiantes no corran detrás del currículo, sino que aprovechen la universidad como rico campo experimental y nosotros los acompañemos en sus proyectos como consejeros, críticos y promotores, pero también aprendiendo con ellos.
¿Cómo juzga la capacitación y las perspectivas profesionales en el sector creativo alemán?
Debido a una formación normada, demasiados entran en cierta rutina. Pero sabemos qué recursos tenemos. Sólo a través del fomento individual pueden desarrollarse talentos. La creatividad no puede permanecer reducida a unos pocos sectores. Los “nuevos” y “viejos” sectores deben estimularse mutuamente. Sólo así surgen nuevas perspectivas.













