Profesor Jansen, en Alemania, el 51 de los graduados universitarios son hoy mujeres. Pero ello no se refleja en los puestos de dirección. Las causas son múltiples, ¿hay una decisiva?
Primero, la feminización de la inteligencia y ahora, la feminización de los puestos ejecutivos. El Instituto Alemán de Economía contó junto a 812 hombres sólo 21 mujeres en los directorios de las 200 mayores empresas. En las Filipinas, el 47 por ciento de los ejecutivos de empresas medianas son mujeres. No es por lo tanto una constante antropológica. Cuatro tesis con respecto a las causas: 1.º elección equivocada de la carrera, 2.º organización de las pausas por hijos, 3.º excesiva reflexividad, 4.º falta de redes. Para todo existen tantas pruebas estadísticas como refutaciones plausibles: 1.º la elección de carreras sobre todo sociales y de humanidades se explica por las posibilidades de trabajo parcial y de regreso al trabajo después de la pausa por maternidad. 2.º Las condiciones de infraestructura para madres que trabajan, tales como jardines de infantes y cuidados de niños de todo el día, dejan aún mucho que desear en Alemania. El 80 por ciento de quienes trabajan en tiempo parcial son mujeres y se las ve menos de noche en reuniones de ascenso profesional. 3.º Las mujeres poseen menos egolatría y simulan menos capacidades, por ello sólo 1/5 de las mujeres, en comparación con 2/5 de los hombres, quieren al comienzo de la carrera ser jefes al final de ella. 4.º “Reproducción homosocial” llaman los sociólogos a las redes de contactos. Las posiciones de dirección no se hallan en los diarios, sino en las redes. No es sino desde hace poco que las mujeres pasan de formar “redes de compasión” a formar “redes de ascenso”.
El desarrollo demográfico podría generar un déficit de ejecutivos: ¿el mejor argumento para el fomento de las mujeres?
Las causas son varias: demográficas, del sistema educativo y de competitividad. El argumento de que “si faltan hombres tenemos que emplear mujeres” es débil. No, en la posguerra el sistema político exige mujeres y éstas tienden más que los hombres a formarse bien, como consecuencia del feminismo. Ello es importante en una sociedad del conocimiento. Hay estudios que prueban que equipos de ejecutivos mixtos, de hombres y mujeres, mejoran la competitividad. Ello convence incluso a los hombres.
¿Es la crisis masculina?
La crisis es efectivamente masculina. “He-cession” llaman los norteamericanos a la “recesión”. En la actual crisis han perdido su puesto de trabajo tres veces más hombres que mujeres. En EE. UU. trabajan en 2010 por primera vez más mujeres que hombres. También en Alemania, la desocupación se masculiniza, con una participación del 55 por ciento.
El investigador del futuro Matthias Horx habla de “womenomics” y una feminización general de la economía. ¿Lo ve usted también así? ¿Modificaría ello la economía?
Yo no soy investigador del futuro. De los 3578 consejeros de supervisión en las 600 mayores empresas alemanas, 307 son mujeres. ¿Habrían evitado las “Lehman Sisters” basadas en cuotas de mujeres como en Noruega y los Países Bajos la bancarrota e impedido la crisis financiera? Sólo se puede especular acerca de ello. Pero mejor que las cuotas es la disposición por parte de las mujeres. Y ésta sigue siendo reducida. Quizás porque las mujeres son demasiado inteligentes como para encuadrarse en el orden mental masoquista masculino. Pero la presencia de mujeres aumentará en el diseño de productos, la organización, el desarrollo de servicios y el controlling… sea quien sea entre ellas el CEO.
Entrevista de Janet Schayan.
Prof. Dr. Stephan A. Jansen –
Profesor de Organización Estratégica y Financiación, nacido en 1971














