José Bénédí, modisto
Quería explorar nuevos caminos y se mudó: de La Habana a Hamburgo. En la ciudad hanseática hay mucha agua. Alguien como él, que viene de una isla, aprecia esto. En La Habana, el cubano Bénédí era jefe de diseño de La Maison, la mayor casa de modas de Cuba. En 2003 abrió en Hamburgo su atelier ”Bénédí Couture” en un elegante barrio cerca del lago Alster. Allí este modisto de una familia de sastres, diseña su laureada “haute couture” para clientas. Sus filigranas togas de seda, verdaderas obras de arte y valiosas piezas únicas, son compradas por celebridades femeninas. “Los materiales son el alma de la colección”, dice Bénédí, mientras corta un tejido con una tijera grande y pesada, de propiedad de la familia desde hace más de 100 años.
Ricardo Fernando, director de ballet
Representa un pequeño elenco que despierta entusiasmo en admiradores del ballet. El brasileño Ricardo Fernando es director de ballet y coreógrafo del teatro Hagen. Desde que en enero de 2004 Fernando llegó para ocupar el puesto de director de ballet en Hagen, en el estado de federado de Renania del Norte-Westfalia, ese teatro experimenta una afluencia de público como ya hace mucho tiempo no vivía. Con puestas en escena creativas y no convencionales sorprende hoy a su público este coreógrafo que inició su carrera en Brasilia y después trabajó en la Ópera de Río de Janeiro. Fernando ha llevado al escenario conocidas obras de ballet, musicales y óperas. En Hagen, ciudad en la que vive con su esposa y su hija, ha logrado atraer a varios escolares para un proyecto de danza latinoamericano.
Alfredo Daza, cantante de ópera
Tras una sensacional carrera que comenzó para Alfredo Daza con 17 años en Puebla, México, este cantante de ópera llegó a una de las salas en las que él siempre quería actuar: La Opera Nacional Unter den Linden en Berlín. Desde la temporada 2003/2004, el barítono es miembro del elenco. Sea en “Las bodas de Fígaro” de Mozart, o “El barbero de Sevilla” de Rossini o “La Traviata” de Verdi, en la Ópera Nacional de Berlín Daza ya ha conquistado a su público en diferentes papeles. Su entusiasmo por la música clásica se despertó con las sinfonías de Beethoven que Daza descubrió en la colección de discos de sus padres.













