Sra. Böhmer, usted proclamó 2008 como “año de la integración”. ¿Qué significa ello concretamente?
Éste es el año de la implementación del Plan Nacional de Integración, que elaboramos el año pasado. Con él logramos por primera vez en la historia de nuestro país una cooperación de todas las personas relacionadas con la integración de los inmigrantes. Las 400 medidas concretas y declaraciones de intenciones acordadas mejorarán decididamente la integración de los 15 millones de personas de familias inmigrantes en nuestra sociedad. Más allá de esas medidas, con el Plan Nacional de Integración alcanzamos ya un muy importante objetivo general: la integración se ha transformado en un tema central en casi todos los ámbitos de la política y la sociedad. Por ello digo que 2008 es el año de la integración.
En julio de 2007, la Canciller Federal Angela Merkel presentó el Plan Nacional de Integración. ¿Cuáles son los objetivos más importantes? ¿No debería haberse desarrollado un plan de ese tipo hace ya décadas?
El objetivo más importante del Plan Nacional de Integración es ofrecer a todos los habitantes de nuestro país las mismas posibilidades de vida, independientemente de su origen. Para ello debemos mejorar sobre todo el fomento del alemán y la situación en la educación, la formación y el mercado laboral. Pero esas posibilidades deben ser también aprovechadas. De central importancia son también la creación de un entorno de vida agradable para todos –por ejemplo a través de la integración local–, la vigencia de los derechos de las mujeres y las niñas, el fortalecimiento del compromiso ciudadano y la inclusión de los medios de comunicación en el proceso de integración. Naturalmente, todas esas medidas podrían haber sido tomadas antes y hoy tendríamos menos problemas. Por ello, este Gobierno Federal ha cambiado de rumbo y se ha fijado como objetivo transformar a Alemania en un país de integración.
¿Cómo evalúa usted el estado actual de la integración de los inmigrantes en Alemania, también en comparación con otros países europeos?
Muchos inmigrantes están bien integrados, tienen éxito como trabajadores, empleados, académicos y profesionales independientes. Conocemos y admiramos a artistas, escritores, actores y deportistas de origen extranjero, que enriquecen la diversidad cultural y social en nuestro país. Pero todavía hay demasiados inmigrantes, justamente también niños y jóvenes, que no hablan bien el alemán, tienen malas calificaciones en la escuela y no aprenden ningún oficio, Las consecuencias son desempleo, pobreza material y falta de perspectivas, que se transforman en frustración. A ello debemos salirle decididamente al paso. Ése es el objetivo del Plan Nacional de Integración. Muchos países europeos se ven confrontados con desafíos similares, por ejemplo Francia, los Países Bajos y Gran Bretaña. Los problemas y enfoques de solución son en parte diferentes, dependiendo de las condiciones concretas, por ejemplo en los respectivos mercados laborales. Pero también intercambiamos intensamente experiencias y aprendemos el uno del otro, por ejemplo en la búsqueda de soluciones para grandes ciudades con un gran porcentaje de inmigrantes o para el fomento de fomento de una cultura de la diversidad en la economía.
También en la segunda y tercera generación de inmigrantes hay un alto porcentaje de jóvenes sin cualificación profesional. ¿Qué se puede hacer para solucionarlo?
En el caso de los niños que aún no van a la escuela, importante medidas son pruebas de nivel de alemán y el fomento del idioma, que ya se aplican en todos los Estados federados. Pues desde el mismo día de escolarización, los alumnos deben estar en condiciones de entender a sus maestros para poder tener buenas posibilidades en la escuela y más tarde, en una profesión. El fomento idiomático debe continuar en forma consecuente, no sólo en las clases de alemán, sino en todos los cursos, también en las escuelas de formación profesional. Para ello necesitamos docentes cualificados y la capacitación y el perfeccionamiento correspondientes. Debe mejorarse la transición de la escuela al aprendizaje profesional: a través de una cooperación más estrecha con las empresas, programas específicos de fomento y la creación de nuevos puestos de aprendizaje también en empresas cuyos propietarios son de origen extranjero. En ese ámbito se realizan grandes avances desde la aprobación del Plan Nacional de Integración. Y necesitamos también un mayor compromiso ciudadano. Por ello creé en mayo la “Acción crecer juntos”, una red nacional de proyectos de patrocinadores que acompañan a niños y jóvenes en su educación escolar y apoyan su formación profesional. Además abogo porque en Alemania se reconozcan más los diplomas extranjeros. Así lo esperan también 500.000 inmigrantes cualificados. No puede ser que médicas deban trabajar como empleadas domésticas o ingenieros como taxistas, porque sus diplomas no son reconocidos. Y si es necesario, esas personas deben poder realizar cursos complementarios de cualificación.
¿Cuáles son las claves para una integración exitosa, más allá de la educación?
Una integración exitosa supone posibilidades de participación en igualdad de condiciones en todos los ámbitos de vida, es decir, además de la escuela también en la cultura, el deporte y la ciencia. Por ello incluimos todas esas áreas y sus protagonistas en el Plan Nacional de Integración y acordamos compromisos voluntarios.
Para lograr esos objetivos es necesario también el compromiso de los inmigrantes. ¿Cómo llega usted a ellos?
Desde un principio integramos a las organizaciones de inmigrantes como interlocutores con los mismos derechos en la elaboración del Plan Nacional de Integración. Esas organizaciones estuvieron representadas en todos los grupos de trabajo y asumieron importantes compromisos voluntarios. Además intercambiamos regularmente opiniones en las reuniones en la Cancillería Federal. Me alegré mucho de que en la más reciente reunión, en junio, muchas organizaciones informaran haber logrado importantes éxitos y manifestaran que los compromisos voluntarios se han transformado en el componente central de sus actividades. Como eslabones de unión con las familias, las organizaciones de inmigrantes son imprescindibles para garantizar el éxito de nuestra política de integración.
¿Qué pueden esperar viceversa los inmigrantes de la sociedad alemana?
De la mayoría de la sociedad pueden esperar aceptación, tolerancia, compromiso cívico y la disposición a darles la bienvenida. El Gobierno, por su parte, hará todo lo posible para ofrecerles las mejores posibilidades para una participación en igualdad de condiciones.
¿Cuán importante es un pasaporte alemán para una integración exitosa?
La nacionalización es un gran paso, que a mi parecer debe darse al final del proceso de integración. Con la aceptación de la ciudadanía alemana, los inmigrantes asumen la totalidad de las obligaciones y los derechos cívicos. Pueden votar y ser elegidos, pueden elegir libremente una actividad económica, pueden circular libremente dentro de la Unión Europea y viajar sin visado a muchos países fuera de Europa. Condiciones para recibir esos derechos son una clara identificación con nuestro país, nuestro orden legal y nuestros valores y naturalmente, también buenos conocimientos de alemán. Con la prueba de nacionalización vigente desde el 1 de septiembre queremos lograr que quienes quieran nacionalizarse realmente posean esos conocimientos, es decir, no que se aprendan las respuestas de memoria, sino que respondan a las preguntas con sus propios conocimientos.
En Alemania viven ya más de 15 millones de seres humanos con trasfondo migratorio. ¿No necesita Alemania un Ministerio de Integración, como existe ya en otros países?
Para un fuerte nuevo comienzo era importante formular la política de integración desde la Cancillería Federal. Ello deja claro que la integración es un tema del más alto nivel y una tarea transversal. Otros países europeos han creado ministerios de Integración y, como el tema nos ocupará aún por algún tiempo, es ésa sin duda una decisión correcta.
¿Existen países que puedan tener una función modelo para Alemania?
Seguramente podemos aprender en algunas cuestiones de nuestros vecinos europeos. En Suecia, por ejemplo, la tercera generación de familias de inmigrantes logra en la escuela mejores resultados que los niños sin trasfondo migratorio. También podemos aprender de los clásicos países de inmigración, como Estados Unidos, Canadá y Australia. En Estados Unidos se lleva a cabo ya desde algún tiempo un test de nacionalización, con muy buenos resultados. Pero, naturalmente, siempre hay que ver cuáles son las condiciones específicas en cada país. No se trata, por lo tanto, de trasladar las recetas mecánicamente, sino de mezclar los diversos elementos de tal forma que respondan a nuestras necesidades. Dentro de la UE intercambiamos intensivamente experiencias sobre esos temas.
Ya en 2010, en muchas grandes ciudades alemanas, uno de cada dos habitantes menores de 40 años provendrá de familias de inmigrantes. ¿Qué significa ello para el futuro de la sociedad alemana?
Significa que en las próximas décadas la integración será una de las tareas centrales claves, como desafío no sólo para el Estado y la política, sino para toda la sociedad. En juego está el futuro de nuestro país, pues ya por razones demográficas no podemos dejar sin utilizar los potenciales de los inmigrantes y sus descendientes.
Maria Böhmer
es desde noviembre de 2005 Delegada del Gobierno Federal para la Migración, los Fugitivos y la Integración y Ministra Adjunta en la Cancillería Federal. Böhmer, nacida en 1950, es profesora de pedagogía y desde 1990 diputada por la CDU en el Bundestag alemán.













