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Posibilidades para inmigrantes

Vivir juntos en Alemania

La diversidad enriquece, pero también genera fricciones. Grandes esfuerzos se realizan actualmente para mejorar la integración de los inmigrantes. Importantes claves para ello son el idioma y la educación

Janet Schayan

Comienzos de agosto, en Fráncfort del Meno, en la sala Kaisersaal del edificio Römer, ayuntamiento de la ciudad desde hace más de 600 años. Aquí se llevaban a cabo antes fastuosos banquetes luego de la elección del Emperador alemán. Hoy vinieron 300 habitantes de Fráncfort, invitados por Nargess Eskandari-Grünberg, jefa del Departamento de Integración. También para celebrar una decisión, pero en este caso ciudadana. Las 300 personas, entre mujeres y hombres, han adoptado en los últimos meses la ciudadanía alemana. Para algunos, un gran paso; para otros, una cuestión práctica. La Consejera Municipal, ella misma de raíces iraníes, lo califica de “señal de confianza en Alemania”. “Aquí encontré mi nueva patria”, dice el experto en informática Jean Zecchinel, que nació en Brasil, vive en Alemania desde hace nueve años y quiere quedarse aquí. ¿Por qué no adoptar entonces la ciudadanía alemana? “A mí me facilitará mucho”, dice Yanjun Ying, de China, que estudió arquitectura en Alemania. Como ellos dos este año, en 2007 adoptaron la ciudadanía alemana 113.000 extranjeros. La mayoría de ellos –más de un cuarto– provenían de Turquía.

En las estadísticas, esos “nuevos alemanes” son registrados en la categoría de “personas con trasfondo migratorio”, como todos los inmigrantes y sus descendientes arribados al país desde 1950. Las “personas con trasfondo migratorio” suman actualmente en Alemania 15,1 millones de personas, aproximadamente un quinto de la población, con tendencia a aumentar. Los extranjeros conforman menos de la mitad. De las “personas con trasfondo migratorio”, la mayoría posee hoy la ciudadanía alemana (7,9 millones). Se trata de un gran grupo, que transforma cada vez más el rostro de la sociedad alemana. “Naturalmente, soy alemán. Y naturalmente provengo de Turquía y vivo como a mí me gusta”, escribe el periodista Birand Bingül en el semanario “Die Zeit”. Los tiempos de “lo uno o lo otro” pertenecen al pasado.

Tema político prioritario

El concepto de “trasfondo migratorio” es algo enrevesado y no gusta mucho, tampoco a la presentadora de noticias de televisión Dunja Hayali, de padres iraquíes. “Desde hace semanas reflexiono acerca de cómo se podría expresar mejor… pero todavía no se me ha ocurrido nada”, dijo en una entrevista con la radio Multikulti, de Berlín. ¿Personas de familias inmigrantes? ¿Personas con raíces no alemanas? Quizás. No obstante, el concepto de “trasfondo migratorio” se oye frecuentemente en los medios alemanes, porque en los últimos años el tema se haya permanentemente en primer plano. Hoy es uno de los puntos prioritarios de la política interior, luego de haber sido desatendido durante muchos años. Al fin y al cabo, vienen inmigrantes a Alemania desde fines de los años 50.

Existen muchas clases escolares en las que hijos de inmigrantes con escasos conocimientos de alemán no sólo son la mayoría, sino que representan casi el cien por cien. Para numerosos inmigrantes continúan existiendo muchas cuestiones irresueltas: con respecto a la propia identidad, a la pertenencia a un grupo, a la aceptación como alemán de origen extranjero, a cuán abierta es la sociedad alemana para los inmigrantes. Se discute acerca de valores y pañuelos que cubren la cabeza. Hay calles enteras en las que todas las antenas satelitales están orientadas hacia los canales de TV turcos, porque los noticieros alemanes no interesan o porque no se los entiende. Existe discriminación de los inmigrantes en la vida cotidiana: algunas observaciones marginales, duelen y otras, descaradas, hieren. Inmigrantes y alemanes viven uno junto a otro, pero no conviven. Naturalmente, no todo es blanco y negro. Es más, los matices son los que predominan. Y problemas hay en todas las sociedades de inmigración. Pero nadie niega que la integración de los inmigrantes en Alemania es aún una tarea política y social irresuelta.

La Canciller Federal Angela Merkel ha convocado hasta ahora dos Cumbres de Integración, en las que se aprobó un Plan Nacional de Integración, con más de 400 medidas concretas, entre las que se cuentan el fomento del alemán, cursos de integración y proyectos culturales y deportivos. Wolfgang Schäuble, el Ministro del Interior, dialoga regularmente en el marco de la Conferencia Alemana sobre el Islam con representantes de la tercera mayor comunidad religiosa de Alemania, después de las confesiones cristianas. Se realizan muchos esfuerzos, pero hasta ahora casi no se han reflejado en las estadísticas. En el más reciente “Informe sobre la situación de los extranjeros”, de la Delegada del Gobierno Federal para la Integración, se constata que la participación de niños y jóvenes de familias inmigrantes en la educación “va disminuyendo cuanto más alto es el nivel educativo”. En cifras, ello significa que el 40 por ciento de todos los jóvenes con pasaporte extranjero no tienen ninguna cualificación profesional y sólo el ocho por ciento posee el bachillerato. El más alto porcentaje de adultos sin cualificación profesional se registra entre los turcos, con un 72 por ciento.

Inmigrantes exitosos

El idioma y la educación son claves para sentirse parte de la sociedad y lograr el éxito profesional. Existen muchas historias de éxito de extranjeros o de alemanes de familias inmigrantes. En la mayoría de los casos desempeña un papel central el excelente dominio del alemán. No hay que buscar mucho para hallar mujeres y hombres con trasfondo migratorio en lugares destacados de la sociedad alemana, sobre todo en la cultura, los medios de comunicación, la política y el deporte. Como primer presidente de un partido político proveniente de una familia de inmigrantes será elegido probablemente en noviembre Cem Özdemir. El ya designado jefe de “Los Verdes” se autodefine como “suabo de Anatolia”. Del directorio federal de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU) forma parte desde 2004 una alemana de origen turco: Emine Demirbüken-Wegner, diputada proveniente de Berlín, nacida en 1961 en Turquía. En la economía creativa hay muchos cantantes, actores, periodistas, presentadores de televisión, cineastas, escritores y cómicos. El grupo de personas con trasfondo migratorio que logran tener éxito en la vida laboral cotidiana, sin embargo, crece muy lentamente. Una función modélica tienen por ejemplo ejecutivos como Milagros Caina-Lindemann, que vino de España a Alemania con sus padres a los cuatro años de edad, y el empresario Bülent Uzuner, cuyo padre trabajó como soldador en un astillero de Bremen. Caina-Lindemann es hoy miembro del directorio de una empresa que cotiza en el índice M-Dax y directora del departamento de ejecutivos del grupo Deutsche Bahn. Uzuner es director de una exitosa empresa de software con 1100 empleados.

El sociólogo berlinés Ulrich Raiser ha analizado profundamente casos de “inmigrantes exitosos”, partiendo no de cuán conocidos son, sino de sus formación en el sistema educativo alemán. En su estudio llega a la conclusión de que decisivo para el éxito es la actitud de los padres, que transmiten a sus hijos la idea de “llegar a algo en la vida”. Pero justamente el gran grupo de los inmigrantes turcos en Alemania proviene de capas sociales “poco próximas a la educación”, en las que esa idea no es un sobreentendido. Y el gobierno y la sociedad han ayudado y fomentado hasta ahora demasiado poco a los niños de esas familias, dejando demasiado en manos de la casualidad.

Impulsar la educación y la formación

A muchas de las personas con trasfondo migratorio que han logrado éxitos laborales y profesionales las enoja el hecho de que en los medios de comunicación a menudo se propague sólo la imagen negativa de los “perdedores de la integración”. “Gente normal como yo no es noticia”, dice Gülperi Atalay, de 26 años, de Berlín. “En algunas familias turcas reina la opinión de que las niñas no necesitan una buena educación”, dice la estudiante avanzada de derecho. Pero sus padres turcos sí quisieron que estudiara. A menudo, en lugar de los propios padres, son los maestros, los padres de compañeros de escuela o vecinos –como en el caso del político “verde” Cem Özdemir– los que apoyan a los niños y jóvenes de familias inmigrantes. Por ello, la divisa de la Delegada para la Integración, Maria Böhmer, es “Impulsar la educación y la formación”. Nadie puede confiar sólo en la ayuda de vecinos o maestros.

19.09.2008
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