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10 ídolos del deporte

German Classics

Los más grandes, los mejores. Los iconos del deporte alemán. ¿Cuáles son las mayores estrellas vivas del deporte alemán? Diez deportistas que escribieron historia.

Peter Hintereder

Franz Beckenbauer: El emperador del fútbol

Probablemente sea el alemán vivo más conocido en el mundo. Quien lo “googlea” lo encuentra más de un millón de veces. Franz Beckenbauer es una institución, también en Internet. Su carrera ha sido excepcional. De la posición del futbolista estrella a la esfera de los entrenadores de punta y luego al complejo mundo de la política deportiva internacional. Franz Beckenbauer, nacido el 11 de septiembre de 1945 en Múnich-Giesing, en el seno de una familia modesta, niño prodigio futbolístico en el país del milagro económico, 103 partidos internacionales y 424 en la Bundesliga y llamado, para simplificar, el “káiser”, es un enviado de la diosa Fortuna para Alemania. La figura luminosa. Su nombre se menciona a menudo junto con el de Pelé. Beckenbauer hace converger el fútbol y la historia contemporánea y escenifica momentos inolvidables. Cada 16 años hace caer al país en un éxtasis de felicidad colectiva, en forma genialmente desenvuelta, como sus pases de exactitud milimétrica a través de media cancha. Momentos para la eternidad. Beckenbauer es capitán y “cerebro” de la selección campeona mundial de 1974, entrenador de la selección campeona mundial de 1990 y –nuevamente 16 años después– presidente del Comité Organizador del Mundial 2006 en Alemania. La visionaria, dichosa e irrepetible representación del “cuento de verano” en 64 escenas bajo su omnipresente dirección se transforma en una pieza maestra de su monumental obra. Franz Beckenbauer, presidente del FC Bayern Múnich, ambicionado golfista amateur (hándicap 7), cosmopolita y presidente de la Fundación Caritativa Franz Beckenbauer, vive en Kitzbühel (Austria).

 

Boris Becker: El ídolo del tenis

El impulso de la pasión. Becker lleva su sistema nervioso al descubierto. Derrota y victoria, triunfo y lágrimas: la cancha de tenis, un solo campo de batalla de los sentimientos y cada partido, un drama. Sus presentaciones tienen más suspense que una película policial. Un joven salvaje. Con él, el tenis alemán perdió su distinguida inocencia. ¿Un elegante juego desde la línea de fondo y escaramuzas junto a la red? No con él. Becker apuesta por la ofensiva, “servicio y volea”, incondicionalmente; si el brazo no alcanza, salta detrás de la pelota. El puño cerrado acompaña el gran punto y si el golpe falla, la raqueta salta hecha pedazos. Boris Becker disputa siete finales en Wimbledon, tres veces triunfa, pero nunca volverá a ser como aquel 7 de julio de 1985, cuando, no bien acabados de cumplir los 17 años, extiende los brazos sobre el “césped sagrado” como un conjuro hacia el cielo. “Momento, detente…” Becker desata un auge del tenis en Alemania y es celebrado como una estrella de rock. El muchacho pelirrojo de provincias se transforma en un grande del tenis. Y también en la vida privada combina los sentimientos con el dramatismo puro. Boris Becker súper estrella. Paparachis y conmoción permanente, una vida en el carril de adelantamiento. En 1999 le dice adiós al deporte profesional. Boris Becker, un héroe del deporte para siempre.

 

Birgit Fischer: La campeona del kayak

Ama el silencio. La poesía del paisaje. Deslizarse con levedad sobre el agua. Preferiblemente por la mañana temprano, cuando la niebla aún reposa sobre el lago. El paisaje lacustre de Brandeburgo es su territorio. Desde que, a los seis años, se sentó por primera vez en un kayak de carreras. Aquí navegó decenas de miles de kilómetros, se entrenó hasta el agotamiento. Para salir luego al mundo. El mundo del ruido, de los focos, de los mejores del mundo. Juegos Olímpicos: Moscú 1980, Seúl 1988 –entonces, antes de la caída del Muro, en el equipo de la República Democrática Alemana–, Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sydney 2000, Atenas 2004. El regreso es siempre como el de una cazadora con su presa. Ocho medallas de oro en Juegos Olímpicos. Una mujer en el Olimpo. En Sydney es portadora de la bandera alemana. Birgit Fischer se corona campeona mundial 27 veces. Y se inscribe en el Libro Guinness de los Récords como la más exitosa atleta de la historia del deporte en una disciplina olímpica. Piensa en voz alta en competir también en Pekín 2008. Pero luego viene un decidido “no”. Irrevocable. Birgit Fischer, nacida en 1962, quiere remar ahora sólo por pasión. En sus excursiones por los lagos lleva consigo ahora su cámara. Para fotografiar… “Mi Brandeburgo”. Románticamente, a menudo en medio de la niebla que acompaña a la alborada. Birgit Fischer ama esta tierra.

 

Bernhard Langer: El profesional del golf

¿Bernhard qué? Cuando la noticia sale en los medios, en abril de 1985, los alemanes aprenden tres cosas. A: existe un profesional del golf llamado Bernhard Langer. B: ese Bernhard Langer acaba de ganar en Augusta/Georgia el más importante torneo de golf del mundo. C: el golf es efectivamente un deporte y no, como se suponía hasta entonces, un pasatiempo para snobs anglófilos en edad avanzada. Pero, ¿quién es Bernhard Langer? Cuando en el santuario verde de los profesionales del golf en los estados Unidos gana el US Masters, tiene algo menos de 28 años. Nació en Anhausen, cerca de Augsburgo, su padre era albañil. Un año más tarde se vuelve a escuchar su nombre. Es el número uno en el ranking mundial. En 1993 gana en Augusta una segunda vez. ¿Qué distingue a Bernhard Langer? Está considerado ambicioso, muy talentoso y detallista. Y evita los medios de comunicación. Le falta el ego exacerbado. En otras tierras es estrella, en Alemania permanece para muchos un extraño. No obstante, da impulso a un nuevo auge deportivo y se transforma en modelo de los más de 550.000 golfistas que en el ínterin blanden palos y hierros en Alemania. Por sus méritos en el deporte del golf, la Reina Isabel II lo nombra en 2006 Honorary Officer of the Most Excellent Order of the British Empire. Un gran honor para una estrella silenciosa. Felicitaciones.

 

Rosi Mittermaier: La artista del esquí

Es una adicta al deporte. Una fanática del movimiento. Siempre en camino, preferiblemente en las montañas de Baviera, donde creció y donde todavía vive. Jovial, encantadora, con un irresistible acento bávaro. Rosi Mittermaier, la eterna deportista. La “Rosi de oro”. Cuando Rosi habla, uno se imagina paisajes naturales y vacas rumiantes felices con un ocaso alpino de trasfondo. 1976 es su año. En la Copa Mundial gana el eslalon y la combinación, en los campeonatos mundiales conquista tres títulos. La coronación se la guarda para los Juegos Olímpicos de Innsbruck. Oro en el descenso, oro en el eslalon, plata en el eslalon gigante. Con esa serie de triunfos, Rosi Mittermaier se transforma en la más exitosa esquiadora del mundo. Sigue compitiendo hasta el fin de temporada… y pone punto final a su carrera. Ahora acaba de escribir un libro sobre el poder curativo del deporte. Rosi Mittermaier tiene una misión. Quiere sacudir a los indolentes y poner en movimiento a los holgazanes urbanos amenazados de infarto de miocardio. Su sueño es verlos a todos haciendo footing. Movimiento y deporte, ello es la cosmovisión de Rosi Mittermaier, nacida en 1950, sinónimo de salud y alegría de vivir. Rosi Mittermaier ama el campo y la sencillez. Es una defensora de valores conservadores.

 

Michael Groß: El icono de la natación

Se lo ve a menudo en congresos. No se lo puede pasar por alto: el Dr. phil. Michael Groß, nacido en 1964, 2,01 Meter de altura, socio gestor de una asesoría de relaciones públicas para empresas en Fráncfort del Meno. En la “Frankfurt School of Finance & Management” da clases de dirección de personal y cultura empresarial. “Change Management” y “La empresa como marca” son temas que le apasionan. Sobre la motivación del personal y las “Sendas hacia el éxito” puede dar conferencias de varias horas. A menudo cita experiencias de su vida “anterior”. Pues el Dr. phil. Michael Groß es el “Albatros”. Tres veces campeón olímpico, cinco veces campeón mundial, 13 veces campeón europeo, 26 veces campeón alemán y doce récords mundiales. El mejor nadador de Alemania. 2,13 metros de envergadura de brazos: el superdotado en los estilos libre y mariposa. Aún hoy tiene el récord alemán en 200 metros mariposa (1:56,24 minutos), a pesar de que ya hace 22 años que lo marcó. Andar nuevos caminos, experimentar, pensar en forma no convencional. En ello continúan coincidiendo “Albatros” y el Dr. phil. Michael Groß. Ello une sus “dos” vidas, como las dos caras de una moneda. “Cada día una victoria olímpica – el camino hacia el éxito” es también el título de una de sus conferencias.

 

Steffi Graf: La maravilla del tenis

¿Con qué comenzar? Con un balance de sus victorias en Grand Slams? ¿Con Wimbledon? 1988, 1989, 1991, 1992, 1993, 1995, 1996. ¿El French-Open? 1987, 1988, 1993, 1995, 1996, 1999. ¿Hay que citar el ranking mundial? 377 semanas, tanto como ninguna otra, se mantiene en primera posición, por primera vez el 17 de agosto de 1987. Entonces tiene 18 años y es una tímida muchacha de provincia. En conferencias de prensa se antoja insegura. Casi siempre dice que sólo quiere jugar “buen tenis”. Más no. Su “buen tenis” poco tiene que ver con las presentaciones de las competidoras. Steffi Graf es una tenista prodigio, juega como si fuera “de otra galaxia”. Su golpe de derecha es irresistible. En 1988 gana todos los cuatro torneos Grand Slam. A comienzos de los años 90, su superioridad es tan aplastante que los partidos son aburridos. Luego de un escándalo impositivo que afecta a su padre, rompe públicamente con éste, dominante y excesivamente ambicioso. Poco a poco sale a luz otra Steffi Graf. Stefanie Graf. En 1998 crea la fundación “Children for Tomorrow”, que apoya a niños en países pobres. En el 2001 se casa con la estrella norteamericana del tenis André Agassi y se muda a Las Vegas. Hasta hoy es elegida regularmente como una de las personalidades más populares de Alemania. Su alemán suena ahora muy “americano”.

 

Michael Schumacher: La leyenda del motor

El fenómeno Schumacher: 250 Grandes Premios, 91 victorias en Grandes Premios, 154 puestos en el podio, 68 pole positions, 1369 puntos ganados en campeonatos mundiales, siete veces campeón mundial de Fórmula 1: el más exitoso piloto en la historia del deporte del motor, el campeón mundial del milenio. El fenómeno Schumacher: comienza en la infancia, en una pista de karts cerca de Colonia. El muchacho tiene talento. El 25 de agosto de 1991, “Schumi”, entonces de 21 años, hace su aparición en la Fórmula 1. Hockenheim, Monza, Silverstone... una década y media reina en la categoría máxima del deporte del motor. Tiempos espléndidos. En los bólidos de la Scuderia Ferrari, con los que corre a partir de 1996, se transforma en icono. Precisión y perfección en lugar de irresponsabilidad pos juvenil. Su impulso es la ambición hasta el límite, la condición de un maratonista, la destreza como conductor, los conocimientos técnicos… y la familia como contrapeso. Un ser humano que vive en zonas límites. A veces parece como si estuviera prisionero en ellas. Pero a veces deja al descubierto otras facetas de su personalidad. Cuando el tsunami se abate sobre Asia, dona espontáneamente diez millones de dólares. Cuando muere su madre, corre con crespón de luto, gana grandiosamente… y llora. El fenómeno Schumacher: últimamente corre en moto. Por placer. La velocidad no lo deja tranquilo.

 

Katarina Witt: La reina del patinaje artístico

Cuando ríe se derrite el hielo. Es la más exitosa patinadora artística sobre hielo de su era. En Calgary gana en 1988 radiantemente su segunda medalla de oro. Su mejor papel, el de “Carmen”, se abate como una tormenta de verano sobre el soso mundo del patinaje artístico sobre hielo. Flamenco on ice. Witt es arte sobre patines. Sus figuras libres prometen elegancia e ilusión. Es capaz de rotar a toda velocidad y sonreír sensualmente al mismo tiempo. Todo armoniza en ese momento mágico: el maquillaje, la mímica, la música, el peinado, la coreografía. Si vestido rojo carmín turba a los hombres: en el cuarto acto, Carmen muere. El “más bonito rostro del socialismo” la llama el Time Magazine. Es la súper estrella de la RDA, cometa ascendente en un Estado obrero y campesino que periclita. Con la caída del Muro en el otoño de 1989 comienza su fase más difícil de vida: el pasado la compromete. Pero Kati pasa bailando a los nuevos tiempos. Sonriente. Conquista los corazones por asalto; pone en escena espectáculos de variedades sobre el hielo en Estados Unidos, firma contratos con Coca-Cola. La estrella mundial Kati Witt. Cuando en 1998 posa para el “Playboy”, la edición se agota en cuestión de horas en todo el mundo. Sólo había pasado una vez antes: con Marilyn Monroe. El 4 de marzo, Kati Witt, la mimada por los medios de comunicación, baila su último show. A los 42 años le dice adiós al hielo. Con una sonrisa. Como siempre.

 

Henry Maske: El caballero del boxeo

El hombre tiene tiempo. Y permanece a distancia. El parasimpático bloquea la efusión de adrenalina en su cuerpo. Maske es un racionalista. En el cuadrilátero opera como un ingeniero. Todo sigue un plan estratégico. En algún momento, los dosificados pinchazos desplegarán su efecto. Maske vence a sus adversarios en forma filigrana. El 20 de marzo de 1993, Henry Maske, de Treuenbrietzen, una pequeña ciudad de Brandeburgo, se coloca el cinturón de campeón mundial versión IBF en peso semipesado. Un campeón de nuevo tipo: cortés, cultivado, bien parecido. Un caballero, tanto en el cuadrilátero como fuera de él. En la Alemania reunificada es la primera estrella deportiva “panalemana”, ídolo en el este y en el oeste. El “caballero” le quita al boxeo su pátina de los bajos fondos y lo hace presentable en sociedad. Diez veces defenderá el titulo. Ante los aparatos de televisión siguen febrilmente sus combates hasta 18 de millones de aficionados. El 23 de noviembre es el último. Henry Maske pierde su pelea final contra Virgil Hill. “Time to say goodbye”. Alemania llora. El boxeador ayuda a jóvenes delincuentes a través de su Fundación Henry Maske. Pero el 23 de noviembre de 1996 no lo deja vivir en paz. Exactamente 3748 días más tarde sube nuevamente al cuadrilátero. A los 43 años. Quiere la revancha. Y derrota a Virgil Hill, el campeón mundial. El “caballero” ha recuperado su paz interior. El hombre tiene tiempo.

26.05.2008
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