Desde hace ocho años, German Films, la agencia de promoción internacional del cine alemán, invita a compradores extranjeros a ver en Alemania adelantos de las más recientes producciones. El evento es hoy todo un acontecimiento en el sector. El primer año vino algo más de una docena de interesados. En 2008 viajaron a Colonia casi cien distribuidores de todo el mundo, para ver 18 recientes producciones y casi 100 filmes en DVD. “El éxito del evento refleja la nueva fuerza del cine alemán”, dice Christian Dorsch, gerente de German Films. “Y ello se expresa también en las cifras de ventas”. Entre las películas más demandadas se contaron este año “Clara”, un homenaje a la pianista Clara Schumann; “Nordwand”, una gran producción al estilo de Hollywood sobre la primera escalada de la pared norte del monte Eiger, y “Nube 9”, una declaración de amor a la tercera edad.
Desde los años 80, el cine alemán no ha cosechado tanto éxito en el mundo como hoy. El filme “La vida de los otros”, sobre la policía política de la RDA, generó ingresos, sólo en EE.UU., por once millones de dólares, seguido de “El hundimiento” y “Los falsificadores”, con cinco millones de euros cada uno. En Francia, país del cine por antonomasia, “La vida de los otros” fue el filme europeo no francés más exitoso del año. E incluso en Japón se exhibió 38 semanas. En los últimos años, películas alemanas han ganado varios grandes premios, entre ellos dos Oscar y un Oso de Oro. A ellos se agregan numerosas distinciones en festivales más pequeños, también para películas de televisión, documentales y de animación. Los críticos se deshacen en loas y el público está encantado. “Cahiers du Cinema”, la revista francés dedicada al arte del cine, en cuya redacción trabajaron Godard y Truffaut, tituló: “El cine alemán: una galaxia se expande”. Y en blogs franceses en Internet se discute sobre producciones alemanas actuales. “El cine alemán me sorprende una y otra vez”, escribe un usuario.
Una verdadera explicación del éxito no tiene Christian Dorsch. Pues el interés internacional abarca toda la gama y no está limitado a determinados géneros o temas. “Las ventas aumentan desde hace seis o siete años”, dice. “La punta de lanza fue a fines de los años 90 la desaforada ‘Corre, Lola, corre’, el éxito definitivo llegó en 2003 con la comedia sobre la reunificación alemana ‘Good Bye, Lenin’.” “Quizás se deba”; dice Dorsch, “a que la actual generación de cineastas piensa internacionalmente”. Ello puede decirse también de Christian Dorsch y su equipo en Múnich.
German Films, surgida en el 2004 de la antigua Unión Exportadora del Cine Alemán, promueve en el exterior toda la gama de la cinematografía alemana. Además de los avances anuales, la agencia organiza, a menudo con los Goethe-Institute locales, festivales de cine alemán en el extranjero y coopera estrechamente con los grandes festivales internacionales de cine. Para la comercialización en el exterior, un instrumento adecuado ha demostrado ser el “Distribution Support”, creado en 2005. En su marco, distribuidores extranjeros son apoyados con un préstamo o un subsidio para gastos de marketing.
Un momento culminante del año es también para German Films el otorgamiento de los Oscar. Un jurado independiente bajo el techo de German Films elige el aporte alemán para la categoría “Mejor filme en idioma no inglés”. Para 2009 fue seleccionado ya para representar a Alemania en Hollywood el drama sobre terroristas alemanes “El complejo Baader-Meinhof”. En caso de que la película sea nominada, German Films invita a una gran recepción en el centro artístico alemán Villa Aurora, en Pacific Palisades. Y en el cine muniqués Arri-Kino, los aficionados al cine pueden presenciar la transmisión de la decisión en vivo, aproximadamente a las seis de la mañana, hora alemana.













