En un blanco radiante brilla el edificio rectangular en el abrasador sol del mediodía. Pero el calor no inmuta a los hombres que se han reunido frente a la casa de dos pisos. Su mirada no se aparta de una angosta cinta. Tendida atravesando la entrada, se mueve al viento, cuando un hombre con ropa tradicional afgana da un paso adelante. Un rápido corte con una tijera, aplausos, apretones de manos… y el nuevo puesto policial en Taloqan, en la provincia de Takhar, en el norte de Afganistán, pasa a pertenecer a las fuerzas de seguridad locales. En Afganistán, los gobernadores deben participar en cada vez más ceremonias de inauguración, pues, a pesar de los problemas que continúan existiendo y la frágil situación de seguridad, la modernización de la Policía hace progresos. La ayuda para la Policía afgana es una de las prioridades del apoyo alemán a Afganistán. Unos 22.000 policías han sido capacitados o perfeccionados en Afganistán desde 2002 por instructores alemanes o bajo dirección alemana. Sólo este año fluyen 36 millones de euros de Alemania destinados al desarrollo de la Policía de Afganistán. En el norte del país serán entregados este año 33 edificios policiales financiados por Alemania. En Faisabad será terminado de construir en el verano de 2009 un cuartel general policial que también cumplirá funciones de centro regional de capacitación. El objetivo de las actividades alemanas, coordinadas estrechamente con la misión policial europea EUPOL para Afganistán, es que la Policía afgana –paulatinamente y cada vez más bajo responsabilidad propia– pueda garantizar la seguridad en el país.
Reconstrucción civil y seguridad son los puntos angulares de la estrategia del Gobierno alemán para Afganistán, reformulada en septiembre de 2007. “No hay seguridad sin reconstrucción y desarrollo”, dice el Ministro alemán de Relaciones Exteriores. Y viceversa. En la Conferencia sobre Afganistán celebrada en París en junio de 2008, Steinmeier dejó claro el énfasis del apoyo alemán, anunciando para 2009 y 2010 otros 140 millones anuales de ayuda alemana para la reconstrucción civil. Hasta entonces, los aportes civiles alemanes habrán sumado más de mil millones de euros. Es dinero que también se destina a infraestructura. Las principales arterias viales de Kabul son reacondicionadas bajo dirección alemana. Unos 2,5 millones de habitantes de Kabul, Herat y Kundus tienen nuevamente acceso a un abastecimiento regular de agua potable.
Más de 30.000 alemanes, entre soldados, policías y cooperantes civiles, han desarrollado actividades hasta ahora en Afganistán. Numerosas organizaciones no gubernamentales tienen personal trabajando en el país, en muchos casos en las áreas de la educación y la cultura. Luego de 23 años de guerra civil, en el 2001 no existía prácticamente educación escolar en Afganistán y la vida cultural languidecía. Los proyectos culturales y educacionales tienen prioridad en los esfuerzos alemanes. A pesar de algunos contratiempos, los éxitos son tangibles. En más de 3500 escuelas asisten hoy a clase 6,5 millones de escolares, cinco veces más que en el 2001. Alemania tiene desde hace un año la responsabilidad sobre la capacitación de maestros en todo el país. Más de 170 docentes universitarios afganos han viajado hasta ahora a Alemania para perfeccionarse. En cooperación con el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) y la Universidad Técnica de Berlín han sido creados en Kabul y Herat modernos centros informáticos. Alemania ha asumido en gran parte también la responsabilidad sobre el desarrollo de los medios de comunicación. La Deutsche Welle (DW) capacita a periodistas afganos, ofrece prácticas y organiza talleres. DW-Radio emite seis días a la semana en pashtu y dari un magazín que informa en forma exclusiva sobre los proyectos de reconstrucción y la democratización en Afganistán.
La Deutsche Welle suministró también a emisoras asociadas afganas en provincias instalaciones satelitales para poder difundir los programas de radio. También el sistema judicial es fomentado. Desde julio, el Gobierno alemán envía, en cooperación con las Naciones Unidas, “coordinadores judiciales” a las aglomeraciones urbanas de Jalalabad, Herat, Gardez, Masar-i-Sharif, Kundus, Kandahar y Bamiyan.
También la Bundeswehr (FF. AA. de Alemania) tiene una fuerte presencia en Afganistán. Unos 3500 efectivos, entre hombres y mujeres, tienen como misión garantizar la seguridad dentro de la estrategia alemana en Afganistán. Alemania aporta el tercer mayor contingente a la misión ISAF (International Security Assistance Force) de las Naciones Unidas en Afganistán. En el marco de la ISAF, Alemania es responsable del norte del país. La Bundeswehr asumió allí además la dirección de los Provincial Reconstruction Teams (PRT) de Kundus y Faisabad. Una dirección doble, compuesta por un funcionario del Ministerio de RR. EE. y un oficial de la Bundeswehr, coordina en esas regiones la reconstrucción y la cooperación con la población local. Pronto las tropas serán reforzadas. A fines de junio, el Gobierno Federal anunció el envío de otros 1000 efectivos a Afganistán, debido a la frágil situación de seguridad. La planificación para el nuevo contingente podrá comenzar no bien el Bundestag (Parlamento Federal) decida el 12 de octubre acerca del nuevo mandato. Al igual que los soldados de la Bundeswehr ya destacados en el país, los nuevos efectivos tendrán la misión de “asegurar, estabilizar y reconstruir el país junto con los afganos en pie de igualdad”, dice el Ministro de RR. EE. Steinmeier. “Ése es nuestro enfoque y estamos convencidos de él.”













