Numerosos parques y un buen sistema de transporte público: Curitiba, capital del estado federal de Paraná en Brasil, es una urbe verde y un buen ejemplo de cómo debe ser un desarrollo urbanístico sostenible. Hoy viven en Curitiba y sus alrededores cerca de cinco millones de habitantes. Y la población de la ciudad, cuya renta por habitante triplica la media nacional, crece a diario. Ello plantea nuevos desafíos a una ciudad verde como Curitiba. Hay barrios marginales en los que la gente vive hacinada, con todos los problemas que ello genera. Allí se dirigen los esfuerzos de la cooperación germano-brasileña de la Universidad de Karlsruhe, la asociación universitaria “Engineers without Borders” y la Pontifícia Universidade Católica do Paraná (PUCPR) en Curitiba. El propósito del proyecto “Ecohabitare”, coordinado por el catedrático Fernando Arns, es mejorar la calidad de vida de los habitantes de asentamientos urbanos pobres. Uno de los pasos más importantes en ese camino es el desarrollo de una casa ecológica.
El año pasado, en el marco de un taller en Karlsruhe dirigido por el ingeniero y arquitecto Peter Gotsch del Laboratorio de Desarrollo Urbanístico en el Contexto Global, un grupo interdisciplinario de estudiantes alemanes y brasileños de ambas universidades elaboró el diseño de una vivienda ecológica. “De botellas recicladas hemos hecho colectores solares; de ese sencillo modo generamos calefacción y agua caliente”, relata el estudiante de ingeniería de Karlsruhe Mussie Kidane. Reciclar residuos de plástico es otra de las metas del taller germano-brasileño. Además, los estudiantes están diseñando una casa ecológica modelo para una urbanización en Curitiba. Las instrucciones para la construcción y otros resultados prácticos de la cooperación germano-brasileña en el proyecto “Ecohabitare” han sido reunidos en un manual. “En Brasil, los socios que secundan al profesor Arns han editado un manual propio”, cuenta Peter Gotsch. Es un paso más en el propósito de fomentar el desarrollo urbanístico ecológico en barrios de Curitiba. El intercambio de ideas germano-brasileño permitió generar una concepción arquitectónica y un componente más con vistas a la creación de un verdadero prototipo de casa ecológica.













