Un año tras la Copa Mundial de Fútbol Masculino 2010 en Sudáfrica, las mujeres compiten en Alemania por el título de campeonas del mundo. Mientras aún continúa la clasificación para las dieciséis posiciones de salida, la antigua jugadora mundial, Steffi Jones, lleva tiempo trabajando como Presidenta del Comité Organizador (CO) para ofrecer otro punto álgido en Alemania, tras el apasionante Mundial de Fútbol Masculino 2006.
Sra. Jones, ¿qué metas desea alcanzar la Federación Alemana de Fútbol (DFB) con la organización de la Copa Mundial de Fútbol Femenino 2011?
La creación de sostenibilidad es nuestro principal objetivo. Esperamos que el torneo dé un impulso decisivo a la profesionalización del fútbol femenino. Queremos conseguir que las jugadoras puedan vivir de este deporte, o sea, que no tengan que trabajar en paralelo. Mediante el Mundial Femenino 2011, podemos presentar el fútbol femenino en un escenario extraordinario en el corazón de Europa y demostrar que éste ofrece una plataforma atractiva en todos los sentidos. Mi sueño personal es que cada chica que desee jugar al fútbol, pueda hacerlo. Esto requiere que haya equipos de fútbol en todas partes y también entrenadores y campos de entrenamiento. También estamos trabajando en ello. La DFB ha aprobado un presupuesto de 19,4 millones de euros con este fin.
¿Cuál será la diferencia respecto al Mundial Masculino 2006?
El éxito del Mundial del 2006 nos ofrece una ventaja organizativa. No queremos que sea una copia, sino que tenga un carácter propio. Creo que nuestro eslogan “La mejor cara de 2011” lo expresa fantásticamente.
¿Dónde ha tenido lugar hasta ahora el mejor Mundial Femenino?
Yo he vivido como jugadora los Mundiales de 1999 y 2003 en EE.UU. La final en 1999 frente a más de 100.000 espectadores fue impresionante. Ésta ha puesto el listón muy alto. Y los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 también fueron extraordinarios: todo un país en un ambiente festivo, personas amables por todas partes, que informaban acerca del país y de la gente y que estaban sencillamente fascinadas con la Olimpiada. Ésa es nuestra esperanza para el año 2011, despertar esa fascinación por la Copa Mundial Femenina en el máximo número posible de personas en Alemania, y al mismo tiempo entusiasmar a los visitantes extranjeros con nuestras magníficas ciudades y atracciones turísticas.
¿Cómo van los preparativos un año antes del comienzo?
Todo va según lo previsto. Ahora mismo nos estamos centrando en la Copa Mundial Femenina Sub-20, que tendrá lugar aquí poco después del Mundial Masculino en Sudáfrica. Va a ser para nosotros como una prueba general en cuatro estadios en los que también se jugarán partidos del Mundial 2011. Un punto álgido de este año será, sin duda, el sorteo de las rondas finales el 29 de noviembre en el Festhalle de Fráncfort, que será retransmitido en directo. Además, la venta de entradas avanza a toda máquina. En la primera fase hemos vendido 200.000 entradas. Ésta es una señal muy positiva, que demuestra que la Copa Mundial ya está presente en la mente de muchos. Si llenamos los estadios hasta un 80 por ciento, habremos refinanciado el Mundial. Yo soy muy optimista y creo que alcanzaremos incluso el 100 por cien.
¿Cómo se comunica con los compañeros del Comité Organizador? ¿Tiene que ocuparse de cada detalle como Presidenta del CO?
De la parte operativa se encarga nuestro coordinador global Ulrich Wolter y un total de cuatro jefes de departamento, de modo que yo me puedo ocupar de la parte representativa. Pero intento participar con la mayor intensidad posible en todas las tareas que surgen. A veces se generan discusiones controvertidas, pero hasta ahora siempre hemos llegado a un acuerdo.
¿Se había imaginado así su labor cuando asumió el cargo en 2008? Después de todo, acababa de terminar hacía sólo un año su exitosa carrera.
Por supuesto que primero he tenido que adaptarme. Hasta entonces, Franz Beckenbauer era el único a quien conocía que hubiese organizado una Copa Mundial. Fue un cambio muy grande pasar del campo de fútbol a un puesto de funcionaria, pero también es una actividad aleccionadora y diversa. Hoy un acto con la Canciller, mañana una ponencia en un colegio, pasado mañana otra cosa distinta. ¡Es una labor súper bonita!
A propósito de la Canciller: ¿Cómo valora su interés?
Para nosotros es estupendo contar con un apoyo tan prestigioso. Es nuestra gran intercesora en la política y se interesa realmente por el fútbol femenino. Es incluso la jefa de nuestro Equipo de Primeras Damas. Desde el Mundial de 2006 es una gran aficionada al fútbol y se toma tiempo con regularidad para charlar personalmente.
¿Existen aún diferencias entre el fútbol masculino y femenino a alto nivel?
En cuanto a la mentalidad y el rendimiento: No. En ambos se trabaja de manera absolutamente profesional, y esto lo pone en evidencia el hecho de que la selección nacional femenina cuente con un cuerpo técnico equiparable al de la masculina. Sólo hay una cosa que obviamente no se puede hacer: comparaciones físicas.
Hasta 1970, el fútbol femenino estuvo prohibido en Alemania. ¿Cómo valora, en general, la evolución hasta ahora?
¿Cómo era aquella época? Las mujeres debían ocuparse de los niños y de la casa. Eso no tenía nada que ver con el fútbol, que ha evolucionado rápidamente con el cambio de la imagen de la mujer. Se fundó la liga federal y de inmediato se consiguieron grandes éxitos con la selección nacional. Hoy contamos con más de un millón de mujeres y chicas que juegan dentro de la DFB, y la tendencia es al alza. O sea, que ha habido muchos avances positivos para las mujeres. ¡Dentro y fuera del campo de fútbol!
¿Por qué se televisan tan pocos partidos de la liga femenina?
A menudo se televisan sólo en los medios regionales. Nuestro objetivo mínimo es que esto cambie en los próximos cinco años. Tenemos que preparar aún mejor a las jugadoras y hacer que la liga sea más atractiva para que acudan más espectadores y aumente el interés de los patrocinadores y los medios de comunicación. Una cosa depende de la otra. Y esperamos que el Mundial suponga un impulso en este sentido, aunque siga siendo irrealista el que acudan 50.000 espectadores a un partido de la liga femenina.
¿Va a haber programas marco con motivo de la Copa Mundial Femenina?
Por supuesto. Hemos puesto en marcha, por ejemplo, la campaña “Sueños infantiles 2011”, que apoya a 60 proyectos sociales para niños y jóvenes. Se van a erigir parques recreativos en torno a los estadios para que toda la familia pueda sentirse a gusto y pasárselo bien. Y vamos a hacer road-shows previos al Mundial en muchas ciudades para promocionar el Mundial y despertar el interés. En ellos participarán numerosas jugadoras de la selección.
Pasemos a lo deportivo: ¿Quiénes son sus favoritas para el título mundial?
Alemania, como defensora del título, es, por supuesto, una de ellas, después, sin duda, EE.UU. y Brasil. En los últimos tiempos, también han evolucionado mucho las selecciones de Inglaterra y Corea del Norte. Tampoco se debería subestimar a China, pero los partidos de clasificación aún se van a seguir disputando hasta finales de octubre. Veremos quién se clasifica.
¿Quiénes son ahora mismo las mejores jugadoras del mundo?
Las brasileñas Marta y Cristiane, Kelly Smith de Inglaterra o Abby Wambach de EE.UU. Y, además de Birgit Prinz, sin duda también nuestra portera Nadine Angerer.
¿En qué jugadoras alemanas deberían centrarse las expectativas de los aficionados?
Aparte de las jugadoras consagradas, sin duda, Fatmire Bajramaj y Kim Kulig, que juega en el Hamburger SV. Las dos son increíblemente sólidas para su juventud y tienen una técnica excelente.
Si pudiera pedir tres deseos para el Mundial, ¿cuáles serían?
¡El tercer título mundial para Alemania! ¡Estadios llenos! ¡Que la euforia contagie a todo el mundo!//














