El que Agata Madejska tomase café hace unos meses con el artista ecuatoriano Pablo Cardoso en su estudio en Cuenca se lo debe al Goethe-Institut. La fotógrafa germano-polaca viajó a lugares culturales antiguos de Ecuador y Perú y se encontró con artistas locales con los que conversó acerca de su proyecto conjunto: ¿Cómo se puede reflejar artísticamente el tema de los movimientos de independencia latinoamericanos de hace 200 años que se están conmemorando actualmente en diversos países con motivo del “Bicentenario”?
En su primer viaje a Sudamérica, Agata Madejska se acercó a una “cultura que me era totalmente ajena”. Las austeras fotos de arquitectura que surgieron durante su búsqueda de huellas pretenden reflejar el diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, entre el hombre y la naturaleza, en resumen: un “diálogo continuo entre lo familiar y lo inhabitual”. Una manera muy personal de tratar el proyecto del Goethe-Institut. Para este amplio proyecto internacional llamado “El arte de la independencia: el pulso contemporáneo”, artistas y escritores muy dispares de Europa y América Latina debían reinterpretar con recursos estéticos este tema, a primera vista, principalmente político.
Pablo Cardoso también viajó con este motivo. Inspirado en la novela El reino de este mundo de Alejo Carpentier, el ecuatoriano viajó al para él desconocido Haití. Allí estudió, para su cuadro de gran formato “El Gorro del Obispo”, los restos de los espléndidos palacios del tirano negro Henri Christophe, que muestran claramente que incluso tras la temprana sublevación de los esclavos allí en 1791, la única con éxito en América Latina, la opresión sólo cambió de color: “Al positivo paso de la independencia le siguieron envidias y divisiones”, dice el artista, “esto es para mí un símbolo de la historia de América Latina”.
Este tipo de reflexiones es lo que busca el proyecto artístico del Goethe-Institut, cuyos resultados se presentarán en forma de cuadros, fotos y vídeos bajo el título “Menos tiempo que lugar” en diversas grandes ciudades de Sudamérica el año que viene y al final también en Alemania; la primera exposición se puede contemplar hasta el 15 de enero en el Antiguo Hospital Militar, excelentemente restaurado, de la capital ecuatoriana Quito. “Únicamente el arte puede encasillar los tiempos actuales y albergarlos”, opina el curador Alfons Hug, director del Goethe-Institut en Río de Janeiro. Hug piensa en la utopía de una América conectada y unida que Simón Bolívar formuló en su “Carta de Jamaica”: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación”, escribió a un amigo el luchador por la libertad sudamericano en 1815.
El gran proyecto del Goethe-Institut es una importante contribución de Alemania a la conmemoración del Bicentenario, pero sólo una de muchas. Pero, ¿qué tienen que ver Alemania y los alemanes con la historia de las pretensiones de libertad latinoamericanas? “Alemania históricamente no ha participado en la lucha por la independencia”, aclaró hace unos meses el director general para América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores, Gerhard Enver Schrömbgens, en un discurso: “Pero para las naciones independizadas, Alemania se convirtió enseguida en un socio fiable, y ha seguido siéndolo hasta hoy”.
Por ello, el Gobierno Federal aprovecha la ocasión del Bicentenario para “dar un nuevo impulso de forma consciente a la cooperación con América Latina”.
Esto comenzó este año en Ecuador y Bolivia, donde tuvieron lugar las primeras sublevaciones hace 200 años, con unos golpes de bombo. Literalmente, puesto que ambos países apostaron en gran medida por el lenguaje de la música, comprensible más allá de las fronteras. En Bolivia, la actuación del grupo de pop-rock de Bonn “Voltaire” ha sido un punto destacado del año, opina Helen Bender del Departamento de Cultura de la Embajada Alemana en La Paz. En Ecuador, la embajada alemana organizó dos grandes giras de orquestas: tanto la Orquesta Juvenil de Jazz como la Orquesta Sinfónica Juvenil de Baden-Wurtemberg viajaron por el pequeño país andino. Dos puntos álgidos en opinión del Agregado de Prensa y Cultura de la Embajada Alemana en Quito, Simon Kreye, “porque de este modo hemos llegado a una gran parte del país donde normalmente no llega la cultura alemana o europea. A la gente le entusiasmó”.
Uno de los proyectos que tuvo una gran resonancia, junto a muchos otros, fue una exposición con gráficos del pintor de Düsseldorf Jörg Immendorff realizada en Quito. “Con el programa queremos despertar interés y simpatía por Alemania”, explica Kreye, “y corregir la impresión, muy extendida pero errónea, de que en los últimos años ha descendido el interés de Alemania por América Latina”. Muchos ecuatorianos hubieran querido “que hiciéramos lo mismo los próximos años”. Pero para disfrutar de la cultura alemana en abundancia, en 2010 los ecuatorianos tendrán que viajar a otros países de la región. Entonces serán México, Colombia, Chile y Argentina los que celebren el fin del dominio colonial español; y la planificación de programas bilaterales en estos países ya está muy avanzada.
En todo estos países se podrá ver, por ejemplo, el “Science Tunnel”, una exposición multimedia interactiva de la Sociedad Max Planck; en Buenos Aires, además, a finales de 2010 se inaugurará un instituto Max Planck asociado. Junto a la cooperación científica, que se quiere fomentar adicionalmente con una red universitaria germano-argentina, se ha asegurado el intercambio literario: Argentina va a ser el país invitado a la Feria del Libro de Fráncfort 2010.
Chile, por su parte, puede ofrecer la representación de la última pieza de baile “Pieza Chile” de la coreógrafa recientemente fallecida Pina Bausch. En México, uno de los puntos álgidos será el concierto de la Orquesta Gewandhaus de Leipzig; y habrá exposiciones en honor de artistas de origen alemán como Pedro Friedeberg o el fotógrafo Hugo Brehme. Sin olvidar el proyecto de arte del Goethe-Institut, que recorrerá numerosos países latinoamericanos: los artistas Agata Madejska y Pablo Cardoso seguirán vagando por mundos desconocidos a través de sus obras.













