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La historia de Enercon

La fuerza del viento

La historia comienza con una idea: generar electricidad con el viento. El primer aerogenerador de la empresa Enercon fur construido en 1984. Hoy, la empresa es la número uno en Alemania y líder tecnológico mundial

Martin Orth

“Cada año una nueva fábrica”, dice Klaus Peters. Y lo dice como si fuera un sobreentendido y no un enorme desafío. Peters mira a través de la ventana en su sencilla oficina en el primer piso. Afuera en el polígono industrial, camiones pesados esperan ser cargados. Excavadoras aplanan el terreno para construir nuevas plantas de producción y oficinas. Y el personal, los abastecedores y clientes buscan desesperadamente un lugar donde aparcar. A la empresa en acelerada expansión, el polígono industrial ya le queda pequeño, demasiado pequeño. Y no estamos hablando de una de las empresas alemanas de vieja tradición en todo el mundo, como Daimler, Siemens o BASF. Hablamos de Enercon. Fundada hace apenas 25 años en la pequeña ciudad de Aurich, en el norte de Alemania, es hoy el fabricante de aerogeneradores número uno de Alemania y líder tecnológico a nivel mundial. El mecánico e instalador eléctrico Klaus Peters, desde un comienzo en la empresa, es hoy director general de producción.

Diplomas de maestría y de estudios de economía en la oficina de Peters son testimonios del pasado. Banderines de países sobre su escritorio documentan el impetuoso ascenso de la empresa. Fotos en un panel muestran en qué lugares del mundo produce Enercon. Ya a comienzos de los años 90 abrió una fábrica en India, desde mediados de los años 90 produce también en Brasil y desde fines de los 90, en Turquía. En el 2001, Enercon compró un antiguo astillero de submarinos en Suecia. Recientemente comenzó a producir en Portugal. Ahora la empresa busca terrenos para instalar una fábrica en España. En un panel cuelga un mapa de España, con lugares marcados como posibles lugares de producción. “Los verdaderos ganadores” es el título del best seller en el que el asesor de empresas Hermann Simon presentó hace una década empresas medianas alemanas líderes en los mercados mundiales, pero poco conocidas fuera del respectivo sector, acuñando el término de “hidden champions”. El año pasado fue publicada una nueva edición. “Enercon es una de las empresas que más me han impresionado”, dice Simon. Efectivamente, la empresa de Aurich cumple prácticamente a la perfección con los criterios que definen a un “hidden champion”: un producto innovador, una gran internacionalización y un fuerte crecimiento.

Una mirada desde la escalera que desde la oficina de Peters lleva hacia la nave de montaje deja en claro las dimensiones de la empresa. Allí son montadas enormes góndolas, de 75 toneladas de peso, que albergan las turbinas y son el corazón de todo aerogenerador. El diámetro de barrido de los rotores del nuevo modelo, el E-126, es de 126 metros. De allí el nombre. Una sola de las palas de los rotores es más larga que un ala del Airbus A380, el mayor avión comercial del mundo. En efecto, el montaje recuerda la producción de aviones, con la diferencia de que detrás del constructor de aviones se hallan intereses nacionales y grupos económicos internacionales y detrás de Enercon sólo una persona: Aloys Wobben.

El fundador y propietario de la empresa, que directa e indirectamente da trabajo a 10.000 personas, tuvo a comienzos de los años 80 la idea de generar energía eléctrica con el viento. Una idea visionaria, pues entonces para la energía eólica no había ni soluciones técnicas ni mercado. Junto con Klaus Peters, el ingeniero Wobben construyó en 1984 el primer aerogenerador en una nave industrial alquilada. Ese aerogenerador se halla hoy en el jardín de la casa de Wobben en las afueras de Aurich y abastece de corriente a su hogar. Con espíritu pionero, Wobben continuó desarrollando la tecnología. El éxito llegó con el desarrollo del aerogenerador sin engranaje: hasta hoy una exclusividad de Enercon. Las ventajas: menos desgaste, más larga vida útil y menos mantenimiento.

Comparados con los equipos de alta tecnología de hoy, los primeros aerogeneradores se antojan muy sencillos. El primer modelo de serie, el E-15, tenía una potencia de 55 kilovatios. El E-126, de 198 metros de altura, tiene una potencia de 6 megavatios, generando 18 millones de kilovatios hora por año, suficientes para abastecer de corriente eléctrica a 4500 hogares. Enercon produce varias series de modelos. Desde el E-33, para lugares de difícil acceso, pasando por los best sellers E-70 y E-82, hasta el jumbo entre los aerogeneradores, el E-126. Éste está equipado también con palas de rotores que, a igual diámetro de barrido, generan un 15 por ciento más de energía. “Ello es revolucionario”, dice Klaus Peters. Enercon ha instalado hasta ahora 13.000 aerogeneradores. En común tienen todos la góndola con forma de gota, diseñada por el arquitecto estrella británico Lord Norman Foster y que diferencia de lejos a los aerogeneradores de Enercon de los de otros fabricantes. En desarrollo se hallan actualmente otros modelos, el E-10 y el E-20, para “soluciones aisladas”.

Klaus Peters es hoy responsable de la implementación de las soluciones técnicas en la empresa. Aloys Wobben, distinguido en 2006 con un doctorado honoris causa de la Universidad de Kassel, se ocupa del desarrollo tecnológico y la estrategia. “La protección del clima en Europa necesita una rápida ampliación de la estrategia más exitosa para evitar las emisiones de CO2: las energías renovables”, escribe Wobben en la revista “Windblatt”, que edita Enercon. Esencial para Wobben es que se profundice la Ley de Energías Renovables (EEG), que garantiza precios fijos a los operadores de plantas de energía renovable, haciendo posible así el éxito de empresas como Enercon.

La EEG ha proporcionado grandes impulsos a Aurich y la región de Frisia Oriental. Los vientos en la costa son fuertes y la región no está muy densamente poblada: condiciones ideales para la instalación de parques eólicos. En el ínterin, estadísticamente casi el 90 % de la electricidad que consume Frisia Oriental proviene de la fuerza del viento. Y en el ayuntamiento de la ciudad de 40.000 habitantes sesiona semanalmente el “Grupo de Trabajo Enercon”, que pone superficies a disposición de la empresa. Johann Stromann, encargado de fomento económico, recuerda los comienzos, cuando aún era responsable de proyectos de construcción. “Un buen día aterrizó sobre mi escritorio una solicitud para construir un aerogenerador. Pero la ordenanza de construcciones no decía nada al respecto”. Tampoco las instancias superiores hallaron nada. “En caso de duda, rechazar la solicitud”, fue la respuesta de la burocracia. Stromann le planteó el caso a su superior, que le preguntó qué podía pasar si el aerogenerador se caía. “Cae en un jardín”, dijo Stromann. “¿Y cuál es su opinión?”, continuó el superior. “La idea no me parece nada mala”, contestó Stromann. “Entonces apruébela”, dijo el superior. Stromann ayudó así a Enercon a nacer. Pero eso ya es historia.

25.03.2008
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