Usted está asistiendo a una mutación de AND descubierta hace poco tiempo, comenta Daniela Steinberger. “Esta modificación genética generará probablemente diabetes.” Lo que suena a sensación mundial, es tarea cotidiana para la gerente de bio.logis. La responsable de la división médica de la joven compañía se aleja de la pantalla, nos guía con calma por los laboratorios de la Science City Frankfurt Riedberg y nos explica el complejo tema en términos sencillos. “Determinamos en el laboratorio datos genéticos de personas y los procesamos en una plataforma informática propia para que todos puedan usarlos”, explica Daniela Steinberger. “Ello permite identificar y combatir una enfermedad más rápidamente. Así se puede ayudar a personas que sufren enfermedades no detectadas o que no toleran ciertos fármacos.” A diferencia de otros oferentes de análisis, bio.logis no sólo analiza las muestras genéticas, sino que interpreta los cambios sucedidos y los convierte en datos medicinalmente útiles. En este ámbito de actividad, la compañía es líder mundial.
El vertiginoso desarrollo de bio.logis está estrechamente vinculado con Daniela Steinberger, una mujer altamente cualificada, curiosa y emprendedora. Casi cinco años trabaja Steinberger como médica en la sala de operaciones antes de empezar a dedicarse a la genética humana a principios de los años 90. Escribe estudios científicos en la clínica universitaria de Giessen, obtiene la promoción como profesora catedrática y es ya funcionaria pública cuando recibe una llamada de una agencia de cazatalentos. Un laboratorio líder del área de Wiesbaden desea invertir en el desarrollo de la división de genética humana. A pesar de que ella realmente no tiene ningún interés, escucha con atención la oferta. El carismático jefe la convence de pasarse al sector privado. Allí descubre su pasión empresarial. “Desarrollar un organismo empresarial es casi tan emocionante como la biología”, opina Daniela Steinberger. Ella quiere poner a prueba sus capacidades, obtiene un MBA en la European Business School de Economía de la Salud. A continuación hace un descubrimiento de importantes consecuencias. “Cada vez más información genética se puede conseguir a costes cada vez más bajos”, añade Steinberger. “Algún día cualquier farmacia ofrecerá análisis gratuitos. Si es así, me pregunté entonces, ¿cuál será mi tarea en el futuro inmediato?” Su respuesta: interpretar la información genética. La idea se convierte en plan de negocios, convence a bancos y ella es la primera empleada de bio.logis. Hoy la empresa cuenta con equipos técnicos de análisis por valor millonario y se han sumado a la plantilla 24 empleados. Y la compañía sigue creciendo. “La genética de diagnóstico no se aprovecha suficientemente en la medicina. Aquí hay un potencial enorme”. Pronto la compañía piensa ofrecer un servicio de análisis rápido y de bajo coste también para clientes privados. “Personal Genomics Services” es la palabra mágica.
Bio.logis es el ejemplo perfecto de un exitoso emprendimiento. Cada vez más personas en Alemania deciden poner su propio negocio. Pese a la crisis fueron 410 000 en 2009, un 2,7 por ciento más que el año anterior. La prensa económica está colmada de historias de éxito de jóvenes empresarios. Amazon ofrece gran cantidad de libros de autoayuda para emprendedores. A los concursos en los que se premia a los mejores emprendedores se presentan cientos de postulantes. “¿Ola de emprendimientos en 2010?” se pregunta el boletín del Ministerio Federal de Economía y Tecnología (BMWi). El origen de esta tendencia, según el Ministerio, es la presión de los mercados de trabajo. Contrariamente a lo que sucedió en el periodo de bonanza hacia el año 2000 con el auge del Internet, cuando jóvenes renunciaban a sus puestos bien remunerados para participar en el éxito del Nuevo Mercado, los emprendedores actuales se ponen por su cuenta por la amenaza del desempleo o por desempleo real. El campo de pruebas preferido es el sector de servicios. El espectro de actividades abarca desde la empresa unipersonal pasando por la compañía de servicios de limpieza de edificios hasta estudios de ingenieros.
Juwi es una joven empresa que gracias a su competencia técnica ha alcanzado puestos de liderazgo a escala mundial a un ritmo vertiginoso. La compañía, llamada así por sus fundadores Fred Jung y Matthias Willenbacher, se ha especializado en el diseño y la gestión de instalaciones de energías renovables. El éxito en números: 400 aerogeneradores en 65 localidades a escala internacional. 500 megavatios de energía solar instalada. Inversiones millonarias y el volumen de negocios se ha incrementado diez veces de 2005 a 2010. Este año, la compañía viene incorporando un empleado nuevo al día. En octubre darán la bienvenida al empleado número 1000. El hiperactivo fundador Matthias Willenbacher está sentado en su oficina en el último piso de la nueva sede en Wörrstadt, Rheinhessen. El edificio de oficinas de máxima eficiencia energética en el mundo ha sido ampliado ya dos veces desde 2008. “No será la última vez”, asegura Willenbacher y cuenta los comienzos. “En 1995 leí que un grupo de ambientalistas querían producir energía de bajo impacto para el medio ambiente en la región del Eifel. La idea me fascinó. Pensé que si ello era posible en el norte de Renania-Palatinado, entonces también debería funcionar en mi región natal de Palatinado.” Willenbacher, físico de profesión, se informó en el Eifel, verificó las condiciones del viento en el Palatinado y conoció al economista agrario Fred Jung. Sobreponiéndose a todas las resistencias, instalaron su primer aerogenerador en 1996 y fundaron la empresa Juwi. El negocio se nutre del hecho de que para generar energía eólica no solo se necesita un aerogenerador, sino también asesoramiento en la búsqueda del sitio ideal, planificación, financiamiento y diseño. Juwi actúa en todos los variedades de fuentes de energía renovable, las combina con inteligencia y atiende a propietarios de inmuebles, compañías de servicios públicos, municipios e inversores institucionales. Casi a diario la innovadora empresa anuncia nuevos proyectos. En la actualidad se está desarrollando la nueva área de negocios de construcción de edificio de alta eficiencia energética. Muy arriba en la agenda se halla el tema de la movilidad eléctrica. Se ha instalado una sala de exposiciones en los locales de la empresa. Y el jefe acelera y se aleja en su coche deportivo eléctrico Tesla.
Cambio de escena. En la antigua fábrica de jade, en el este de Frankfurt, 300 jóvenes creadores, diseñadores gráficos y programadores de más de 40 países trabajan en penumbrosas habitaciones en la producción de nuevos juegos. La comunidad internacional de jugadores espera con impaciencia la fecha de lanzamiento de la nueva versión de “Crysis 2” de la firma Crytek.
La empresa alemana de desarrollo de juegos virtuales es una de las más innovadoras del mundo, triunfa con su tecnología “cutting edge” e innovaciones gráficas y se ha hecho un nombre con grandes éxitos de venta como “Far Cry”, “Crysis” y “Crysis Warhead”. “‘Crysis 2’ supera largamente en cuanto a diseño gráfico a todo lo existente hasta el presente e imprime al término ‘fotorrealismo’ un significado totalmente nuevo”, explica Cevat Yerli, uno de los tres hermanos de ascendencia turca que fundaron la empresa. “Estamos en negociaciones con Electronic Arts.” EA es la mayor empresa mundial de desarrollo y distribución de videojuegos, con sede en California. Retrospectiva. A fines de los años 80, los tres hermanos Avni, Cevat y Faruk Yerli están sentados en el cuarto de su casa de Coburg en Alta Franconia delante de su Commodore C-64 y juegan al Donkey-Kong. A los 12 años Cevat empieza a experimentar con juegos. Poco o poco se van sumando cada vez más interesados en la plataforma virtual crytek.com. En 1999 elaboran la primera versión demo. En el año 2000, los tres hermanos prueban suerte en E3, la mayor feria de juegos del mundo, en Los Ángeles. “Probablemente éramos los únicos que habíamos pagado la entrada”, cuenta Avni. En la feria, tienen que suplicar para que les concedan una entrevista. Finalmente, un empleado del productor de chips gráficos Nvidia cede: “Vengan a las 5 de la tarde a la recepción.” No bien empezó la reproducción del demo se hizo el silencio en el puesto de la feria. Los visitantes miraban sorprendidos la pantalla. Los expertos en diseño gráfico de la costa occidental nunca habían visto imágenes de ese tipo. Al cabo de media hora los hermanos Yerli ya tenían el contrato en el bolsillo. Ese fue el nacimiento de Crytek. La compañía tiene hoy su sede central en Frankfurt y filiales en Kiev, Budapest, Sofía, Seúl, y Nottingham. Avni se ocupa del negocio, Cevat de la producción y Faruk coordina la labor de las diferentes sedes. Los tres hermanos no temen el futuro. “Tecnológicamente estamos cinco años por delante de la industria cinematográfica”, afirma Avni.
Después del productor de programas informáticos SAP y la empresa de biotecnología Qiagen, que han sido probablemente los dos más exitosos emprendimientos alemanes de las últimas décadas, empuja de atrás una nueva generación de empresarios con buena formación y buenas ideas, que detectan a tiempo tendencias del mercado y muestran el valor de poner un negocio. Son activos en sectores de crecimiento como la biotecnología, la tecnología ambiental o la economía creativa, confían en Alemania y se proyectan por el mundo. Alemania no es hasta ahora considerado un país de emprendedores. Según un estudio reciente del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que analiza emprendimientos a escala mundial, Alemania se sitúan en el puesto 15 entre 20 economías innovadoras. Este análisis sin embargo, se refiere sólo a la cantidad, y no la a calidad de las nuevas empresas.
No siempre tiene que ser una empresa de alta tecnología la que tiene éxito. Así lo demuestra el ejemplo de Viapiano. En este caso fue decisivo el instinto para captar las tendencias del mercado, es decir, el espíritu de la época. Un ambiente para relajarse, el encanto y alegría de vivir del Mediterráneo prometía el gastrónomo que puso en marcha el proyecto. La idea era servir comidas italianas de modo que el cliente se sintiera “como visitante en casa de amigos.” En 2002 abrió el primer local en Hamburgo. Dos años después Vapiano concede la primera franquicia. Hoy ya existen 76 restaurantes en todo el mundo, 31 de los cuales están en Alemania y 45 en otros países, por ejemplo en Washington, Brisbane y Dubai. Pronto se constituyó el cuarteto actual de socios. Kent Hahne, hijo de inmigrantes alemanes en Estados Unidos, el típico “sonnyboy”, se une al grupo. Hahne se crió en Estados Unidos pero inició su carrera de gastrónomo con un Sports-Bar en Bonn. Después obtuvo una licencia de McDonalds y operó con éxito sucursales en toda Alemania. En McDonalds aprendió “todo” lo que sabe, asegura Hahne. En 2006 vendió su licencia y se concentró en una sola meta: Vapiano. Hahne recuerda al legendario empresario Rudolf-August Oetker que, como socio colectivo del banco de Vapiano, aprobó con su firma de puño y letra los negocios de Vapiano hasta su muerte en 2007. La firma es como un sello de calidad para la generación de emprendedores 2.0.













