Los economistas se frotan los ojos y la prensa internacional habla de un milagro. “The 20-Year Miracle” titula la revista económica estadounidense “Businessweek” y dedica en el otoño boreal de 2010 un informe de 23 páginas a la “New Germany”. El renombrado “New York Times” alaba la “visión propia” de Alemania para superar la crisis. Y el diario francés “Le Monde” titula un comentario, no muy en serio, con la pregunta “¿Salvará Alemania al mundo?”.
Las alabanzas internacionales se deben a la fascinación de las cifras. El producto interno bruto crece en 2010 casi un cuatro por ciento. Las exportaciones llegan a casi un billón de euros. El empleo alcanza porcentajes tan altos como no lo hacía desde la reunificación. El crecimiento promete mayores ingresos, una creciente demanda interna y una mayor recaudación impositiva. Luego que el auge fuera impulsado al principio sobre todo por las exportaciones, ahora se apoya en una base interna cada vez más amplia. Una espiral hacia arriba. El Consejo de Expertos Evaluadores del Desarrollo Macroeconómico cuenta con un continuado descenso del número de desocupados.
¿Cómo logró Alemania superar tan rápidamente la crisis financiera y económica? Retrospectiva. Luego de la insolvencia de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, el colapso del comercio mundial supone un fuerte golpe para Alemania. Tanto las importaciones y exportaciones como la producción industrial de Alemania disminuyen en medio año más de un 20 por ciento. Sólo en enero de 2009, la industria del automóvil fabrica en Alemania un 34 por ciento menos de vehículos que un año atrás.
Con un milagro no tiene nada que ver. Los expertos confirman que el Gobierno “frenó exitosamente la crisis”. En medio de la más severa recesión de los últimos 60 años, el Gobierno y las empresas actúan previsora y pragmáticamente. El Gobierno lanza programas de miles de millones de euros, que benefician tanto a la economía como al medio ambiente. Con inversiones públicas se modernizan edificios. Ello beneficia al sector de la construcción… y al entorno. La “prima por chatarrización” renueva ecológicamente el parque automotor y ayuda a la industria. El “paraguas de salvataje” para los bancos impide nuevas crisis financieras.
Los flexibles instrumentos de horario laboral, creados en el marco de la Agenda 2010, y las regulaciones de jornada reducida protegen a Alemania de despidos masivos en la crisis. En el auge, le permiten a las empresas responder rápidamente a la creciente demanda de países emergentes como China, India y Brasil. Además, la gama de productos alemanes se corresponde con las necesidades de los motores de crecimiento de la economía mundial. Alemania se beneficia así de la dinámica económica de los países emergentes. La economía alemana está bien posicionada.
Las empresas medianas han revelado una vez más ser la columna vertebral de la economía alemana, confiriéndole estabilidad. Representan más del 90 por ciento de las empresas en Alemania y dan empleo al 65 por ciento de los asalariados. En gran parte se trata de empresas familiares. Se caracterizan por la continuidad y la planificación a largo plazo, en lugar de la búsqueda de ganancias rápidas y asiduos cambios de estrategia. Muchas de ellas son “hidden champions”: empresas casi desconocidas, pero líderes mundiales en determinados sectores del mercado.
Pero también los grandes grupos económicos alemanes salen con renovados impulsos de la crisis. El constructor de automóviles BMW logró en el tercer semestre de 2010 los mayores beneficios de su historia. El resultado operativo del grupo tecnológico Siemens marcó en 2010 todo un récord, con un portafolio de proyectos ambientales que crece más que el promedio. El sector de la construcción y los oficios manuales solicitan a los clientes que posterguen los pedidos para el año próximo. En los sectores de la salud y las energías renovables se busca desesperadamente personal. Una mirada a la larga lista de ofertas de empleo de juwi.de, un estudio de ingeniería dedicado a las energías renovables, basta. La joven empresa acaba de contratar al empleado número 1000, y en los dos pasados años creó 600 puestos de trabajo.
“Los alemanes no experimentaban algo así desde hace una generación”, se lee en la revista Manager Magazin. Ulrich Kater, economista jefe del Deka-Bank, ve alcanzada casi la “línea ideal”. El Deutsche Bank Research titula “Germany is back”, si bien también ve un “pero”: “señales de enturbiamiento en importantes socios comerciales conllevan riesgos”. Además debe verse todavía si las altas tasas de crecimiento se sostienen o si son en primer lugar una reacción a la fuerte recesión y vuelven a caer rápidamente, agrega. Kater advierte, en consonancia con los institutos líderes de investigación económica, que “es necesario esperar qué consecuencias tendrá sobre Alemania la insatisfactoria evolución en Estados Unidos. Inconvenientes con los tipos de cambio pueden generar problemas. Lo que más me preocupa son los mercados de materias primas.” Pero agrega: “Los riesgos están igualmente distribuidos hacia arriba y hacia abajo”.////













