Sr. Embajador, ¿cuál es actualmente la crisis más aguda que usted intenta atemperar?
Es el caso de Georgia. En las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur aumenta el número de incidentes. Ambas no se han declarado aún independientes, pero aspiran a un estatus de independencia. El conflicto surgió luego de la disolución de la Unión Soviética. La OSCE ha asumido un fuerte compromiso en el conflicto. Tenemos allí una misión de campo, que con nuestra ayuda realiza propuestas acerca de cómo reunir a las partes en conflicto en torno a una mesa.
¿Cómo hay que imaginarse prácticamente su trabajo? ¿Llama usted personalmente por teléfono a jefes de Estado?
Nosotros procedemos por regla general a un nivel más bajo. Pero también se da que aconsejemos a la presidencia de la OSCE a desarrollar actividades a su nivel. El instrumento central son las 19 misiones de campo de la OSCE. Nuestros representantes conocen la situación y a los protagonistas. Primero intentan hablar con todas las partes y realizar propuestas para solucionar el conflicto. Además disponemos aquí en Viena de instituciones que se encargan de los problemas. Todos los jueves sesiona el Consejo Permanente de la OSCE, del que son miembros los embajadores de los 56 países participantes, y en el que pueden hablar abiertamente sobre todas las cuestiones. En el caso de Georgia, ello ha sucedido regularmente en las últimas semanas. También fuera del Consejo Permanente se han registrado intentos de calmar la situación y hallar una solución. Ese proceso continúa.
¿Con cuánto personal cuenta?
En el Centro de Prevención de Conflictos trabajan aproximadamente 50 personas. La mitad se ocupa de asuntos regionales, es decir de conflictos en determinadas regiones, desde los Balcanes Occidentales, pasando por Europa Oriental y el Cáucaso hasta Asia Central. Nosotros dirigimos a las misiones de la OSCE in situ. Ello es comparable a las actividades de un ministerio de relaciones exteriores, encargado de las embajadas de un país en todo el mundo. Contamos con un Centro de Situación que funciona las 24 horas del día e implementamos la estrategia de la OSCE de aseguramiento y gestión de las fronteras. Ello es de suma importancia también en relación con Asia Central. Más allá de las fronteras de la OSCE existe el problemático caso de Afganistán, donde se produce una gran parte de los estupefacientes consumidos en el mundo. Por ello, un aseguramiento más efectivo de las fronteras con Afganistán para combatir el contrabando tiene gran importancia para la seguridad de todos los Estados que participan en la OSCE.
¿Cuán exitosa es la OSCE en la prevención de crisis?
El éxito de nuestro trabajo es a menudo muy, pero muy difícil de medir. Un conflicto que hemos logrado evitar no se hace público… y nuestras actividades no llaman la atención. Una gran parte de nuestro trabajo pasa desapercibido y lo tenemos que aceptar. Por ejemplo en Kosovo tenemos una misión con 800 colaboradores. A pesar de que se habla mucho de esa región, sobre la misión de la OSCE se publica muy poco en la prensa. La OSCE está presente en todos los municipios de Kosovo. Nuestros colaboradores asesoran y desarrollan actividades para impedir conflictos entre los grupos étnicos a nivel local. Esas actividades se desarrollan casi en forma desapercibida, pero muy eficientemente. El hecho de que la situación en Kosovo haya permanecido relativamente calma durante mucho tiempo tiene que ver sin duda con la presencia de la OSCE.
¿Qué papel desempeña Alemania para el éxito de la OSCE?
Alemania desempeña un papel esencial. Los ministros alemanes de Relaciones Exteriores siempre han subrayado que Alemania debe su reunificación también a la OSCE. La OSCE coadyuvó en forma esencial a superar a fines de los años 80 el enfrentamiento entre los bloques. Alemania ha asumido un fuerte compromiso desde que la OSCE comenzó, luego del fin de la Guerra Fría, a ayudar a prevenir conflictos en la gran área entre los Balcanes y Asia Central. Entre otras cosas, con personal. El personal para nuestras misiones es enviado por los respectivos Gobiernos y en ello Alemania desempeña un papel líder. También un considerable número de jefes de misión alemanes dieron con su trabajo su impronta a la organización.













