Sra. Birthler, usted una vez dijo: “Me he criado en la República Democrática Alemana pero nunca he sido hija de la RDA”. ¿Cómo vivían usted y su familia en la RDA?
Me crié en el seno de una familia de Berlín Oriental que, desde que tengo memoria, se mantuvo a una crítica distancia de la RDA. Por eso me ha caracterizado siempre una actitud crítica de cara a la RDA.
¿Sus padres se pronunciaron públicamente en contra del régimen?
No. Mi madre nunca criticó públicamente la política dominante. Pero nos infundió en casa el amor por la libertad. Escuchábamos la radio y veíamos la televisión de Occidente. Seguíamos las transmisiones de debates del Parlamento alemán. Nuestra madre nunca dejó en duda de que para ella la República Federal de Alemania era una democracia en la que sus habitantes vivían en libertad. La RDA era a su juicio sin duda una dictadura.
¿Captar medios de difusión de Alemania occidental no era peligroso para su familia? ¿No temían represalias en el caso de que se supiera?
No, no era tan grave. Naturalmente, no hablábamos públicamente del tema, tampoco en la escuela. Pero muchos sabían que otros veían también la televisión occidental. Y en el ámbito personal también se hablaba de lo que se veía, de las noticias o las series policíacas en la televisión. Pero en este contexto hay que tener en cuenta que estoy hablando de la RDA en su fase tardía. Ya la situación en el país había cambiado.
Usted participó activamente en grupos disidentes y se arriesgó a ser perseguida políticamente. ¿Creía usted en esa época realmente que alguna vez se podría superar políticamente la RDA?
En los grupos disidentes sólo teníamos claro contra qué estábamos. Nos oponíamos a la injusta situación momentánea en la RDA. Queríamos más autodeterminación, dejar de estar bajo la tutela del Estado. Pero no teníamos ideas o visiones de futuro. Para nosotros estaba en primer plano el enfrentamiento con las injusticias del Estado. Pero no teníamos una clara idea de en qué se debía transformar.
¿Qué sintió cuando el 9 de noviembre se enteró de la caída del Muro?
Naturalmente, me sentí muy feliz cuando se abrió la frontera a Berlín Occidental. Pero la caída del Muro no fue más que un día en una serie de acontecimientos. A la caída del Muro había precedido una labor que hizo posible el histórico momento. Y eso fue la revolución pacífica. Fue decisiva para el desarrollo de la RDA. Sin la revolución pacífica, el Muro no hubiera caído. Nos sentimos infinitamente aliviados de que la RDA desapareciera de ese modo pacífico y sin derramamiento de sangre.
Desde el año 2000 usted es “Delegada Federal para la Documentación del Servicio de Seguridad del Estado de la antigua República Democrática Alemana”. ¿Por qué cree que sigue siendo necesario hoy, a casi veinte años de la reunificación, enfrentarse al pasado de la RDA?
Porque creo que es importante que el ser humano descifre su propio pasado. Debemos saber cómo funcionan las dictaduras y cómo se comporta la gente en condiciones de dictadura. Esto ayuda a valorar la libertad y la democracia, y a no darlas por sentadas. Ello es importante para conformar la democracia.
Algunos creen que para la integración Oeste-Este es mejor poner un punto final al asunto.
No. Eso sería ilusorio. ¿Cómo se podría plasmar el punto final? Habría que prohibir cualquier entrevista como ésta o eliminar el tema de la historia de la RDA de los currículos escolares. En una democracia no puede haber un punto final. Por suerte.
¿Es la gestión alemana de las actas del servicio secreto de seguridad de la RDA un ejemplo a seguir por otros países que se ocupan de la memoria histórica?
Con el uso del término ‘ejemplo a seguir’ soy muy reservada, suena siempre muy pretencioso. Pero sé por experiencia que muchos otros países que también desean superar las huellas de una dictadura, miran con atención lo que hacemos, simplemente porque Alemania fue el primer país que prefirió trabajar así el tema. Otros países fueron por otros caminos. Pero la labor en Alemania constituyó para ellos un impulso para ver a los ojos el propio pasado.
Marianne Birthler
La entonces defensora de los derechos civiles en la RDA, nacida en 1948, es desde 2000 Delegada Federal para la Documentación del Servicio Seguridad del Estado de la antigua RDA. El organismo que preside guarda los documentos de la policía secreta de la RDA y los pone a disposición de particulares, instituciones y del público en general, observando estrictas restricciones legales.













