Lola Montez” lo sedujo… para el cine. A los 18 años, Michael Ballhaus fue a observar la filmación de la película de Max Ophüls. Allí experimenta cómo el director, un amigo de la familia, pone en escena sus elegantes y amplios desplazamientos de cámara. Ve cómo el camarógrafo Christian Matras ilumina los gigantescos Estudios Bavaria. Y queda fascinado con los movimientos y giros de cámara. Allí toma una decisión: quiere hacer cine. Lo que sigue es una carrera de película.
Ballhaus trabaja con los más conocidos actores y mejores directores y se transforma en estrella de Hollywood. Tres veces es nominado para un Oscar y dos veces consecutivas elegido “Camarógrafo del año” por los críticos de cine. El giro de 360 grados, sus dinámicos movimientos de cámara y la luz estilizadora marcan el “Ballhaus look”. El “Director of Photography” goza de privilegios como ningún otro. Durante muchos años es en EE. UU. el único que puede llevar al set su propio equipo de colaboradores.
La carrera de Ballhaus como camarógrafo comenzó en el canal de TV Südwestfunk, de Baden-Baden. Su primer largometraje lo filma con Peter Lilienthal: “Abschied”. A comienzos de los años 70 conoce al excéntrico director Rainer Werner Fassbinder. Juntos conforman una simbiosis de intuición y detallismo, espontaneidad y esmero… una combinación ideal. Fassbinder y Ballhaus ruedan catorce filmes juntos. En “Martha”, Ballhaus emplea por primera vez el giro de 360 grados alrededor de los actores. Es como un remolino, una toma que no se olvida fácilmente. “El matrimonio de María Braun” es, en 1979, la última producción conjunta y un gran éxito cinematográfico. Durante los preparativos para “Berlín Alexanderplatz”, la relación artística entre ambos se quiebra, debido al excesivo estilo de vida de Fassbinder.
Nuevamente con Peter Lilienthal, Michael Ballhaus se traslada a comienzos de los años 80 a Nueva York, para rodar “Dear Mr. Wonderful”. Conoce a Martin Scorsese, que luego del fracaso de “El rey de la comedia” se halla en medio de una crisis creativa. Ballhaus le ayuda a superarla. En 1984 trabajan por primera vez juntos, filmando “After Hours”. La cooperación se vuelve más intensa, creativa y… amistosa. Scorsese es el cómplice que Ballhaus necesita para realizar las películas que le interesan: filmes sobre grandes sentimientos y sus rituales, su fuerza destructora y visionaria. El filme con ases del billar “El color del dinero” es una de esas obras maestras. Para Ballhaus, el apogeo de su carrera es, sin embargo, la producción “Pandillas de Nueva York”, que costó 100 millones de dólares. En ella, Ballhaus logra escenas de una fuerza arcaica. “Los infiltrados” es el último filme de Ballhaus con Scorsese. Luego de 38 películas, Ballhaus se despide de Estados Unidos.
Después de la muerte de su esposa, en 2006, Ballhaus decide volver a Alemania. El camarógrafo, para quien Tom Tykwer es uno de los mejores directores jóvenes de Alemania, quiere dedicarse a la docencia y fomentar talentos. En el otoño de 2008 rueda un documental sobre Berlín, en el que doce personalidades describen cómo ven la ciudad. Entre ellos se hallan Dieter Kosslick, el director de la Berlinale, y la actriz Angela Winkler. Para Ballhaus es “una declaración de amor a mi ciudad natal y un intento de entenderla”.













